Es un sábado de 2024, pero se siente como si no fuera nada, hay algo que me ha estado atormentando, algo que me ha hecho sentir mal, por alguna razón no estoy en paz conmigo, no me puedo sentir tranquilo en ningún lugar es como si me sintiera observado, vigilado, como si en mi cabeza algo malo fuera a pasar, o ya sucedió, escuchó un ruido y me pongo más tenso, en ningún lado estoy tranquilo.
He estado escribiendo, reflexionando, haciendo un trabajo interior, ya hice las paces con mi pasado, con mi vida, pero hay algo, sigue habiendo algo.
HACER LAS PACES CON MIS MUERTOS.
Eso escribí, sabiendo que no viví mis duelos de forma correcta, me obligo a visitar la imagen de mi papá, mientras suena la canción de el preso número 9, del trío calaveras, me arrastro a un recuerdo en donde mi papá da a todos menos a mí, pero me digo, ningún padre busca de manera consciente quitarle a sus hijos, tu papá vivió la vida, sufrió sus consecuencias y quizás se quedó sin trabajo, o como es común, una crisis financiera, adiós lujos, adiós viajes, qué crees, no fuiste el único que no fue a disneylandia de niño, me pido perdón, le pido perdón a mi papá por haberle reclamado eso, platico algo con él, le agradezco muchas cosas, el amor por la música, o acaso eso nos conecta, pensé que no lo había visto nunca enamorado de un tema o apasionado por algo, pero la verdad es que como yo, y como Dante en todo caso, la música tiene un lugar especial, ha sido nuestra muleta, nuestra forma de celebrar y de llorar las derrotas, es como yo me calmo, no me había dado cuenta, pero por eso siempre estoy con audífonos o con una bocina, porque me relaja, me permite no pensar demasiado, y al parecer también me ayuda a divagar, pero regreso a ese momento perdido en el pasado, en el futuro o en un universo alterno, donde le pido perdón a mi papá, le pido perdón por ser malagradecido, pero le prometo, me prometo que voy a construir puentes, ya no quiero quemar, ya no quiero lastimar, ahora quiero construir puentes, tender las manos para que todos podamos avanzar.
Lo dejo fumando un cigarro, tomando una Tecate roja y escuchando contigo, de los Panchos y me sonríe, el Quijote, el titán que soportó tanto en sus hombros, ese hombre enamorado de su esqueleto, nunca lo vi gordo, siempre delgado, soportando con un cigarro y una sonrisa decía, me está llevando la chingada, pero reía, sonreía, se burlaba de su suerte, pero no se quejaba, esperaba, sabía que las cosas mejoran, por eso no me sorprende que sólo me sonría como tímida despedida, porque sabe que todo va a estar bien, y eso me da tranquilidad, gracias papá.
Sigo buscando a mis muertos para pedirles perdón, pero de repente, me llega el recuerdo de mi hamster y cómo me dolió perderlo, y no sin batallar, no sin llorar, pepito no quiere recordar, me pide que respete a Spike, que no lo moleste, y le digo que tenemos que ver qué pasó.
Yo no lloré en el funeral de mi mamá, pero no me había dado cuenta que la muerte de Spike, mi hamster, fue antes y que esa me bloqueó el paso de las lágrimas o ahí decidí que no iba a llorar, y esa idea la tenía muy adentro cuando murió mi mamá.
Lloré, saqué un dolor que tenía ahí, pero sentí que había algo más, sabía que tenía que seguir buscando.
Entonces pepito realmente se puso muy tenso, no me quería permitir ver lo que escondía, no quería compartir, fue un trabajo lento, pesado, parecía que yo no estaba en ningún lugar, ni en casa ni en el pasado, pero tenía que resolverlo, porque si no me tomaba esos días, entonces tendría que vivir así toda mi vida, o buscar cómo terminar con eso, así que me obligué.
Recordé comentarios como aquella vez que llegamos en el carro y mi mamá me dijo que le urgía que me enseñara(n) a manejar, porque en caso de tener que ir al hospital, yo la iba a llevar. Me pedía que la cuidara, que no tiene nada de malo.
Lo malo fue que el constante repetir que yo era quien la cuidaba y además esos gritos que me decían. "me vas a matar de un coraje..."
Es muy triste ver a un niño que perdió a su mascota, a su mejor amigo, y a su mamá, creer que tuvo la culpa. Creer que al no ir a la escuela no le iba a pasar a su hamster, ya se sentía mal consigo mismo, y cuando murió su mamá, él dedujo que si su función era cuidar, no lo estaba haciendo bien.
Y entonces sí lloré, entonces mi cuerpo se contrajo en convulsiones, espasmos que no podía controlar, pero tenía que sacarlo, ya no puedo ir por la vida pensando que fue mi culpa. Cuando releo mis textos, esos en los que hacía mi catarsis, puedo ver las migajas que me iba dejando mi inconsciente, y entonces la frase
HACER LAS PACES CON MIS MUERTOS.
ya no es poética, ahora tiene un tinte melancólico, depresivo, miserable incluso, léase
MIS muertos.
Ahora digo con tranquilidad, yo no maté a nadie.
Pero ese día lloré al cielo, quería convencer a todos, pero sobre todo a mí que yo no maté a mi mejor amigo, que yo no maté a mi mamá, que yo no fui responsable de esas muertes, incluso para defender mi caso dije, “yo ni siquiera sé dónde están los cuerpos”...
El viento soplaba, como queriéndose llevar mis palabras y por eso yo decía más fuerte que yo no maté a nadie, pero al final me estaba diciendo a mi, que no soy culpable, el viento me acariciaba la mejilla, como queriendo calmar mis lágrimas, como si me dijera, "tranquilo". Pero yo me sentía culpable y no importa lo que la gente digo o cómo lo explique, cuando tienes algo tan adentro, tan metido en tu sistema de creencias, cuando te compras una identidad, es muy difícil dejarla, por eso pensé que merecía ser castigado y cuando la vida no me castigaba, yo me encargaba de darme mi merecido.
Quería ser juez y parte, pero sin darme el tiempo de revisar el expediente, revisar las pruebas, y entender que mi sentimiento no sólo era absurdo sino incorrecto, pero ni siquiera entendía por qué lo hacía, así que por eso me tardé tanto.
Al día siguiente me llegó una docena de elotes, gesto de gratitud de una familia que ayudé con algo, y cuando me dijo el señor por qué era, no pude evitar sonreír. Sabiendo que el jefe, el universo, dios o eso que somos todos, a través de ellos me mandaba decir, no te apures estamos en paz.
Lo que das te lo das.
Lo que no das te lo quitas.
Lo que le haces al otro, te lo haces a ti.
Ahora mi cuerpo se siente más ligero, pero curiosamente estoy tan cansado, y es que he dormido poco, sin siestas, y he llorado mares, todas las lágrimas que no había sacado, incluso vi una lágrima por aquella tarde en que me senté en la azotea a sentir la lluvia, para poder llorar, desde entonces necesitaba sacarlo, pero no podía, ahora que las lágrimas viejas, estancadas y pútridas han salido, puedo disfrutar el sabor de mis lágrimas, esas que me provocan las cosquillas con mis hijos, el poder recordar con amor y compasión, para mi y para los demás. Ahora todo tiene un color distinto tiene el perfume de la poesía, huele a nuevo. Por que soy nuevo.
Estoy por cumplir años, y será la primera vez, en muchos años que estaré en paz al momento de soplar las velitas, por primera vez en mi vida, cuando sople las velitas voy a poder sentir mi sueño realizado y ese sueño es estar en paz, conmigo y con mi gente, con mi familia, hoy caminamos hombro a hombro y cuando siento que no puedo más, cuando pensé que me habían abandonado, me estaban levantando ellos, porque no entiendo cómo diablos logré sacarme del hoyo, de ese pantano de tristeza que alguna vez cité, me resulta increíble, que hoy esté respirando tranquilo y limpiando mis piernas y brazos, me lavó con cuidado, simplemente me quito lo que no es mío, ahora no me tallo con furia, como si quisiera desprenderme la carne, ahora me acaricio con amor y me pido perdón por haber sido tan severo conmigo.
Hoy sonrío con esperanza, porque veo una luz, por fin se ha terminado la tormenta.
No voy a mentir, tenía miedo de que se acabara el tiempo, o la vida, que en esencia es lo mismo, mi mayor miedo era que no me diera tiempo para disfrutar el tesoro más grande que tengo el día de hoy, que no me diera el tiempo para poder estar en paz con mis hijos, tenía miedo de estorbarles más que ayudarles, pero hoy que pongo atención a esa luz en el horizonte, lloro emocionado al ver que es el amanecer, tengo tiempo, tengo la oportunidad de abrazar a mis hijos y con toda la seguridad del mundo, decirles...
me tardé, perdón, pero papá ya está aquí, todo va a estar bien, porque estamos juntos y entre todos nos vamos a ayudar.
Hoy, con orgullo y la frente en alto, ya sin miedo, sin querer esconderla, le puedo decir a mis hijos, a mis maestros, a mis gurús personales, a mis pequeños dioses, a mis titanes, a mis bloques de arcilla con el potencial de convertirse en lo que quieran, que ya no tengo miedo de echarlos a perder, porque ahora sé lo importante que soy, lo vital que es mi presencia y lo mucho que valgo, por eso ya no permito que me invada el miedo, que siempre estará, pero lo uso de aliado, para poner atención y no descuidar ningún detalle, pero la vida me dio la fortaleza de tener una familia que me ama, y sin quererlo, sin buscarlo, los abandoné, porque me creí el falso dictamen, ese en el que yo era culpable y sentí que les había fallado, que yo había arruinado no sólo mi vida, sino la vida de todos los que amé, por eso huía, por eso no quería o podía dar la cara, pero hoy, a los primeros que les doy la cara es a mis hijos y con lágrimas en los ojos les digo que los amo.
Valeria me señala una lágrima y la escucho preguntarme por qué lloro, le contesto que son lágrimas de felicidad y esperanza, Dante me dice que baile, el maestro me ha dicho, vive el momento, suena la música, baila, disfruta, no permitas que tus pensamientos arruinen el momento, bailamos, hoy comienza mi vida en libertad, todo huele a limpio, la lluvia ya no se siente como cuchillos afilados queriéndome matar, ahora se siente como un baño, como una limpia, como la oportunidad de sentir que incluso la naturaleza, dios, el universo, me dice, no te apures, quitate esa mancha que ni es tuya, vive, canta, disfruta, pero no olvides, no te aferres, aprende a soltar.
mente en blanco
corazón lleno
creo que lo que he querido decir, sin saber cómo, es
GRACIAS.
a los que me ayudaron, a los que no he visto en años pero que en ésta lucha estuvieron a mi lado y no me dejaron caer nunca, a esos que creí haber defraudado, perdón y gracias, las cosas están mejor, esperen pronto noticias de mi hermosa familia.
GRACIAS, SIEMPRE GRACIAS.
El padrino ya me mandó sus bendiciones. Ahora sólo me hace falta hacer las paces conmigo. Este camino está comenzando, pero bendito dios, ya no está nublado y ahora todo comienza a florecer.