miércoles, 12 de diciembre de 2007

Recuerdos.


Cada día nos trae cosas nuevas, sorpresas que pueden hacer la diferencia. Son esos pequeños detalles los que nos deben de importar.


Recuerdo que cuando era niño durante todo Diciembre en el árbol de Navidad mi hermana Mónica siempre nos dejaba un detalle a mi sobrina y a mí, detalle que iba desde un dulce hasta un pequeño juguete. Nada suponía más alegría que levantarme corriendo para ver que era lo que me iba a encontrar. Recuerdo con mucha alegría esos detalles, carritos con los que tanto jugué y a los que tantas veces choqué, pero nunca quise que les pasara nada; un pequeño robot que asemejaba un transformer, hago memoria y no puedo evocar otro juguete que me haya gustado tanto. Dulces que disfruté como el niño que era, sin presiones, sin pretensiones. El hecho de bajar corriendo las escaleras, sonriendo, empezando de la mejor manera posible mi día, con ganas.

Los juguetes no siempre estaban al alcance de la mano, muchas veces se encontraban escondidos. La mecánica era la siguiente: Mi sobrina y yo debíamos de colocar nuestra pequeña bota, en la cual se nos ponían nuestros regalitos, pero a veces no se dejaban en la bota, sino en el mismo árbol, escondidos. Estoy seguro de que muchas veces por olvido los regalitos no estaban temprano en la mañana y por más que buscáramos jamás los ubicaríamos, sin embargo al llegar de clases ahí estaría la recompensa a la paciencia y al trabajo de búsqueda, un nuevo detalle cada día. Cada día la ilusión de encontrar algo nuevo.

El tiempo ha pasado y ya no recibo esos detalles en el árbol de Navidad, ya no veo los detalles físicamente, pero aprendí a abrir bien los ojos, a estar atento, a ser capaz de darme cuenta de pequeños detalles que hacen la diferencia.

Ahora que he crecido y tan sólo tengo rasgos y semejanzas con ese niño que fui, busco aplicar la misma ilusión de la infancia, ya no sólo en Diciembre, sino todos los días, o al menos eso pretendo. Me levanto con una sonrisa y todos los días estoy atento, por que sé que tendré un regalo.

Es sólo cuestión de abrir bien los ojos, estar atentos, no dejar que los problemas encaminen nuestros días. Sé que esas sorpresas pueden parecer efímeras, pero son detalles que vale la pena ver, así que hay que estar atentos...

jueves, 6 de diciembre de 2007

Alejandro Jodorowsky. 10 recetas para ser feliz.


A. Jodorowsky


10 Recetas para Ser Feliz:


¿Como podría definir en términos positivos la felicidad? Ese concepto, abstracto hasta la medula, es imposible de ser descrito directamente. Para hacerlo tengo que dar un rodeo por su sombra. Vaya entonces la definición: "Felicidad es estar cada día menos angustiado". Para lo cual puedo intentar dar algunos consejos sin ser tachado de iluso. 1. Cuando dudes de actuar, siempre entre "hacer" y "no hacer" escoge hacer. Si te equivocas tendrás al menos la experiencia. 2. Escucha mas a tu intuición que a tu razón. Las palabras forjan la realidad pero no la son. 3. Realiza algún sueño infantil. Por ejemplo: si querías jugar y te hicieron adulto antes de tiempo, ahorra unos 500 euros y ve a jugarlos a un casino hasta que los pierdas. Si ganas, sigue jugando. Si sigues ganando, aunque sean millones, sigue hasta que los pierdas. No se trata de ganar sino de jugar sin finalidad. 4. No hay alivio mas grande que comenzar a ser lo que se es. Desde la infancia nos endilgan destinos ajenos. No estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios. Si eres cantante y no abogado como tu padre, abandona la carrera de leyes y graba tu disco. 5. Hoy mismo deja de criticar tu cuerpo. Aceptalo tal cual es sin preocuparte de la mirada ajena. No te aman porque eres bella. Eres bella porque te aman. 6. Una vez por semana, enseña gratis a los otros lo poco o mucho que sabes. Lo que les das, te lo das. Lo que no les das, te lo quitas. 7. Busca todos los días en el diario una noticia positiva. Es difícil encontrarla. Pero, en medio de los acontecimientos nefastos, siempre, de manera casi imperceptible, hay una. Que se descubrió una nueva raza de pájaros; que los cometas transportan vida; que un nene cayo desde un quinto piso sin dañarse; que la hija de un presidente intento suicidarse en el océano y fue salvada por un obrero del cual se enamoro y se casaron; que los jóvenes poetas chilenos bombardearon con 300.000 poemas, desde un helicóptero, a La Moneda, donde fue eliminado allende, etc. 8. Si tus padres abusaron de ti cuando pequeño/a, confrontate calmadamente con ellos, en un lugar neutro que no sea su territorio, desarrollando cuatro aspectos: 'Esto es lo que me hicieron. Esto es lo que yo sentí. Esto es lo que por causa de aquello ahora sufro. Y esta es la reparación que pido'. El perdón sin reparación no sirve. 9. Aunque tengas una familia numerosa, otorgate un territorio personal donde nadie pueda entrar sin tu permiso. 10. Cesa de definirte: concedete todas las posibilidades de ser, cambia de caminos cuantas veces te sea necesario. Alejandro Jodorowsky

jueves, 22 de noviembre de 2007

Divagación atea del perdón....

El día de hoy, bueno en realidad ayer Miércoles, en la escuela se tuvo una plática acerca del perdón. Acerca de lo que implica perdonar y los beneficios que implica este acto.

Yo considero, y de hecho constaté durante la plática, que muchas personas perdonan más por el miedo a un Dios, o por querer imitarlo.

Cito con palabras más, o palabras menos, pero intentando no perder el contexto:

"El no olvidar carcome nuestra alma" de acuerdo

"Sufrir para aprender, para encontrar a dios" ...

"El perdón no es olvidar, pero ayuda a sanar el dolor, y sólo imitando a Cristo, o a dios, podemos perdonar siempre, y así, nos pareceremos a él." ...

"Corazón contento, rostro radiante" totalmente de acuerdo

Y algunas otras máximas que he olvidado, pero básicamente es la idea de imitar a dios, y perdonar siempre.

Ahora me preguntó, y si les quitamos a dios, cúal es el sentido de perdonar...

Uno que es ateo, al menos entiende de manera racional que al recibir un daño, lo más sano es perdonar, por que no tiene sentido estarse atormentando por algo que ya pasó. Sufre más aquel que se aferra a ello. Inclusive pudiera ser que aquel que ofende olvida la ofensa al cabo que esta termina.

Pienso que el verdadero valor de perdonar es que nos hace mejores seres humanos. No sé si hay alguien que escribe el complicado guión que es nuestro diario acontecer. No sé si algo superior a mí me ha colocado en esta vida, plantando aquella maleza en la que he de ver entorpecidos mis pasos. No lo sé, y como no me preocupa, justifico mis actos por el hecho de que es una mierda estarse mortificando por cosas que ya están en el pasado, no quiero imitar a un buen hombre, o perdonar a los demás bajo la consigna de que pretendo trascender. Me nace perdonar a aquellos que me hayan ofendido, inclusive sin saberlo.

A través de mi vida aprendí que el perdón por si solo tiene un valor, y que la mejor manera de perdonar, es cuando se hace de corazón, sin querer buscar algo a cambio. Inclusive, cuando ese acto se hace en silencio, en privado, sin testigos.

Las cosas que mas valen se hacen de corazón, sin la intención de que sean reconocidas.

martes, 13 de noviembre de 2007

Dos poemas


La eternidad por fin comienza un lunes
y el día siguiente apenas tiene nombre
y el otro es el oscuro, al abolido.
Y en él se apagan todos los murmullos
y aquel rostro que amábamos se esfuma
y en vano es ya la espera, nadie viene.
La eternidad ignora las costumbres,
le da lo mismo rojo que azul tierno,
se inclina al gris, al humo, a la ceniza.
Nombre y fecha tú grabas en un mármol,
los roza displicente con el hombro,
ni un montoncillo de amargura deja.
Y sin embargo, ves, me aferro al lunes
y al día siguiente doy el nombre tuyo
y con la punta del cigarro escribo
en plena oscuridad: aquí he vivido.
Eliseo Diego.
CANCIÓN PARA TODAS LAS QUE ERES

No solo el hoy fragante de tus ojos amo
sino a la niña oculta que allá dentro
mira la vastedad del mundo con redondo azoro, y amo a la extraña gris que me recuerda
en un rincón del tiempo que el invierno ampara. La multitud de ti, la fuga de tus horas,
amo tus mil imágenes en vuelo
como un bando de pájaros salvajes.
No solo tu domingo breve de delicias
sino también un viernes trágico, quien sabe, y un sábado de triunfos y de glorias
que no veré yo nunca, pero alabo.
Niña y muchacha y joven ya mujer, tu todas, colman mi corazón, y en paz las amo.

Eliseo Diego.

Sin destinatario

Si los ojos son el reflejo del alma...

Si las estrellas son por sí solas hermosas evidencias del pasado...

Cómo descifrarte, a tí, que en vez de ojos llevas dos pequeñas estrellas...

Martes 13 de Noviembre.

Hay quienes sostienen que el día 13 situado en un Martes, es causal de circunstancias adversas.

Hay personas que perdieron su casa debido a una inundación; que quizá en este momento se encuentren buscando a su hijo pequeño, por que la gente en el metro llevaba prisa; hay quienes buscan latas en los botes de basura, por que alguien que viste traje y no tiene idea de que es la vida, decidió que están muy viejos para trabajar; hay quienes darían lo que fuera por comer lo que nosotros tiramos a la basura cuando no tenemos hambre, o por tener esa fruta que no nos comimos por que "éso negro que le sale al plátano nos da asco"; hay quienes buscan desesperadamente trabajo, necesitan el dinero; hay quienes deben de tomar el papel de Dios, y decidir si salvar a la compañera de su vida, o al fruto de esa unión, uno u otro...

Hay tantas cosas que pasan sin que nos demos cuenta, y aún así, si se acaba el agua caliente tenemos el descaro de pensar que es un problema mayor, algo que no debería de ocurrirnos a nosotros.

Transcurren las primeras horas de un martes 13 de Noviembre, pienso en las historias que desconozco de tanta gente, y creo que si hoy llegara a golpear mi dedo pequeño del pie con la pata de la cama al levantarme, no pensaré, "pero que mierda! tenía que ser martes trece...". Creo que me detendré a pensar en lo afortunado que soy por el hecho de que mi problema sea el dolor que siento en el pie, y no por recibir la noticia que han de amputármelo un martes trece.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Alejandro Jodorowsky. "Le canto al dinero"

Alejandro Jodorowsky.



"el dinero es de todos pero se pertenece a si mismo..."


"el dinero es como la sangre, da la vida si circula.
el dinero es como el cristo, te bendice si lo compartes.
el dinero es como la mujer, se te entrega si lo amas..."

Fuck! Tengo hambre!

Fuck! Como hace falta que sea quincena, para poder comer unos taquitos de pastor... ñam ñam...

Hace hambre...

Ya casí llega el aguinaldo! Llega varito, que bien! Lo malo es cuando hago inventario mental de acreedores contra ingresos... Ni pex, si no amenazan con romper las piernas, se pueden esperar por su lana...


Fin del comunicado, o de esto que pretende ser post, y que solo deja entrever un hambre de perro!

Labios de Fuego.




Labios de fuego

atento, los miro pasar

con todo mi ser ruego

poderlos, una vez, besar.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Fin de día

Es hora de recoger el campamento, otra jornada laboral que llega a su fin.

Me llevo mis miedos, mis frustraciones y mis metas, las coloco en mi mochila, sin orden, no me preocupa que se pudieran golpear.

Voy al baño antes de salir, me incomoda andar por la ciudad haciéndome pipí o teniendo que preocuparme por mi esfínter.

Esta por salir el sol.

Estoy por salir de aquí.

Tiro lo que se tenga que tirar, recojo mis cosas, pienso que me duele la cabeza, pregunto si hace frío, al parecer menos que ayer. Apago las bocinas, las computadoras, paso al baño, bajo las escaleras, digo buenos días al guardia, el que siempre se ríe conmigo y yo con él, a veces creo que sabe lo que pienso y por eso se ríe...

Siento el frío en la cara, espero el camión y pienso en todas aquellas ideas maravillosas que tenía para escribir aunque fuera algo aceptable, pero que se fueron tan pronto me senté para escribirlas...

Es tarde ya, será mejor que deje de divagar y me aliste a seguir con la rutina...

En espera de algo(alguien)

Se siente el frío de afuera
todo tan solo....
las calles tan vacías,
tan quietas

impasibles

esperando
a que llegue esa idea maravillosa,
esa que me hable de ti,
pero como siempre
no vienes
no puedo mas que recordarte,
imaginarte.

Pasan las horas,
se va una luna que no vi.

Creo que hoy no escribire nada
sólo produzco líneas incoherentes.

Es falacia y no más...

La primera vez que los vi me resultó algo increíble, no pude sino avanzar con cautela. Y es que ante bellos ojos siempre me he sentido desarmado.

Lo que más incomoda, es que esos ojos no fueron hechos para que yo los admirara, ya tienen dueño. Hay alguien que es el más afortunado, quizá sin saberlo. Así ocurre siempre, uno tiene por accidente lo que otros ansían.

Y sin embargo me engaño pensando que algún día podría tenerlos para mí. Me sorprendo imaginándome perdido en ellos, con el consentimiento de quien me tiene así. Siendo capaz de provocar esa sonrisa que me desarma, escuchar esa risa que no hace mas que estremecerme, cautivarme, despojarme de la poca cordura que me queda y que no puedo evitar recordar.

Pero así, sin más, la realidad me despierta, me recuerda que es falacia y no más. No es posible lo que ansío, no es posible, esto tampoco es posible me dice la razón.

Y sentado en me pierdo ensimismado y preguntó al viento, "entonces cáundo..."

jueves, 8 de noviembre de 2007

Sin titulo.

Una palabra quieta
que es solo es repetida en silencio
una palabra que lo tiene todo
y sin embargo
me quedo
con nada.

Esa palabra que es tu nombre
y el recuerdo que pesa
por su ausencia.

Muerte es fin
y tu muerte terminó,
con los días en que sabía sonreír

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Mientras cenaba me puse a pensar...

Las noches se han ido rápido...

Una vaga espera de que suceda algo inesperado, se dice que aquí en mi trabajo asustan, pero jamás he visto nada, no he escuchado algo que no se adjudique a circunstancias naturales... Sólo en una ocasión vi algún personaje que llamó la atención de todos, pero en este horario nocturno no ha pasado nada... Sigo pensando que le caigo mal al fantasma, o que por el contrario le caigo bien y no se presenta. Aquel que ocupo mi lugar antes, comentaba que si le escondían las cosas o que escuchaba cosas "raras"...

Cuando salgo al baño, camino atento, en espera de que se asome algo y que sea sólo una imagen fugaz, algo que me deje pensando, "Qué coños fue eso!". Pero nada.

Nada Paranormal...

Lo que si, es que un ratón decidió romper su rutina y hacer una visita a nuestro departamento, el we se la pasa paseándose por todos lados. No me importa, lo que me molestaría sobremanera es que el we quiera comerse mi cena, mis bolitas de Nesquik o mis "frutilupis" que guardo tan celosamente en una pequeña alacena...

A veces creo que mientras escribo o realizo mis actividades ese ratón me espía, y piensa:
"No entiendo nada... Para qué habla en voz alta si no hay quien lo escuche... Yo creo que esta loco. Lo que me gusta es la música, sólo por eso vengo..."


Lo quieren envenenar, quieren terminar con él, lo consideran una plaga, sólo por que nosotros pudimos construir donde sus abuelos ya habían vivido, y aquellos que estuvieron antes de ellos, corrían libres y sólo se preocupaban por alimentarse, pero después llegó alguien y decidió que quería construir ahí.

Pero bueno, así es esto, en cuanto a mi, mientras el ratón no se coma mis "frutilupis" todo esta bien.

Y en cuanto al fantasma, creo que se ríe de mí, pues sabe que lo busco, por eso le gusta jugar a las escondidas, seguramente se divierte cuando me ve andar con la mirada atenta a cada rincón. Cuando estoy sirviéndome agua se materializa detrás de mi y toca mi nuca, pero mi pequeño cerebro que quiere verlo todo de manera racional cree que es una corriente de viento gélido que se ha colado por las ventilas...

lunes, 5 de noviembre de 2007

May death join us soon.

Cuando te fuiste una pareja se besó por primera vez, un niño tuvo su primera erección justo cuando hacían honores a la bandera, una niña se convirtió en señorita, pero como no entendía de milagros, se sintió sucia, un joven salió de casa buscando ser independiente, nunca lo volvieron a ver, un artista compuso su mejor canción aunque nunca la grabó, un poeta dejó de escribir y se agarró los huevos y se atrevió a decirle me gustas a su musa, un viejo se atrevió a dar un paso a lo desconocido, dejó su trabajo de cuarenta años y ahora vive en la playa, un perro fue atropellado, los niños le lloraron mares, nació una camada de seis gatos persas, un niño,  al otro lado del mundo,  se cortó el dedo meñique con una navaja de afeitar, una señora logró matar una mosca que llevaba una hora molestándola, lo festejó como nunca, un niño, después de esperar dos horas, tuvo que regresar solo a casa al salir de la escuela, un joven perdió su primer pelea en la secundaria, mientras otro se creyó vencedor, una guitarra no volvió a ser tocada pues se le rompió una cuerda, en un cine lograron tener la primer función sin intermedio, un soldado se atrevió a gritar tengo miedo, justo antes que la avanzada enemiga los acribillara a todos.

Muchas cosas pasaron en el justo instante en que tú moriste y entre todas esas cosas,  mi corazón se despostilló y nunca volvió a ser el mismo.



miércoles, 31 de octubre de 2007

Día de Muertos

Se acerca el día de los "Santos Difuntos". Se acerca una fecha por la cual siento mucha simpatía. Me agrada la idea de recordar a los muertos, a aquellos que ya no están, a todos aquellos que tuvieron contacto con nosotros, que acaso hicieron mella en nosotros o inclusive nos configuraron...

Un día dedicado a todos aquellos que se han ido, que no están físicamente entre nosotros, pero que seguramente son recordados, de una u otra forma se mantienen vivos.

Qué mejor que ofrecerles aquello que en vida les hizo felices. Que sean capaces de acercarse despacio, cansados de tanto andar, iluminarse con todas las veladoras que les dan la bienvenida, y así ante tanta luz poder ver sus manos, esas manos que ya habían olvidado como eran, y con esa luz que es tenue para nuestros ojos, pero que para ellos son pequeñas estrellas que tintinean emocionadas por darles la bienvenida, pequeñas estrellas que iluminan todo tan bien, estrellas que danzan en una improvisada armonía, acariciados por ese frío viento, y que es frío no por que sea malvado con ellos, sino que en su esfuerzo por darles una bienvenida decente, él mismo se enfría, por que, acaso no nos sentimos vivos con el frío, nos damos cuenta de nuestra piel y de lo valioso que es tener un resguardo, así que ellos que nos visitan ese día, sienten ese viento que nos cala los huesos, pero que para ellos no es más que una bienvenida a este, el que fuera su mundo.

Una vez frente al altar podrán ver las imágenes de sus cuerpos, incluso podrán bromear... "Por Dios, pero que pelos tengo ahí...", "Jajaja, ese no soy yo!", "Así me veía...". Acarician aquella que fuera su mejilla, su mirada se pierde en sus ojos, reviven su vida en un segundo, recuerdan todo aquello que disfrutaron y sufrieron, aquellos momentos de ocio y de placer, todo desfila con una realidad imposible, y es entonces que se les da la oportunidad de sentir a través de esos sentidos que alguna vez tuvieran, esos que acompañaban a sus cuerpos imperfectos, materiales...

Un suave aroma a chile les cala en las fosas nasales, mezclado con chocolate, el aroma de tortillas calentadas directamente en la lumbre, ese olor a quemado que nos mata, pero que a ellos vigoriza. Es entonces que notan las ofrendas, y como lo hicieran alguna vez de niños, comen, todo pierde importancia, se sientan en el suelo y disfrutan, toman la pierna con mole, le dan un pellizco al átil, lo acompañan con un trago de chocolate caliente, remojan su pan en un café de olla que huele tanto que los perros no dejan de ladrar, pellizcan todo lo que ven, con las tenazas de los dedos rompen la perfecta circunferencia de una tortilla, la remojan en el caldo donde nadan las albóndigas, comen, disfrutan cómo nunca lo hicieron vivos, disfrutan el momento, no hay presiones, no hay que pensar en el trabajo, no hay que pensar en otras cosas, tan sólo comen, acompañados por aquellos que tanto los amaron y que ahora les extrañan, todos reunidos alrededor del altar, allá la abuela platicando como era el difunto de niño, las veces que lo cargo, y las que lo regañó. Allá la esposa, suspirando, perdida, ensimismada en el retrato de aquella imagen que tantas veces admiro, pero que ahora se mantiene inmóvil, perdida en esos ojos, ella sin saberlo, admira a aquél que no ha faltado a la cita, ahora come, disfruta lo que con tanto cariño le han preparado, se nota en los sabores. Todo tiene una realidad que no es posible, no para nuestros primitivos cerebros, todo queremos comprenderlo, sin embargo hay cosas que no se pueden explicar, cómo la maravilla de ver a los ojos a aquel que se ama, el abrazo que nos apoya o acaso nos detiene, la mano que con un simple toque nos dice sin palabras, "estoy contigo", "te amo", "esta bien que te vayas, aquí estaré...", "hoy, está entre nosotros, no puedes verlo, pero puedes sentirlo, yo también lo siento, así que regálale una sonrisa, te aseguro que le vendría bien...".

Con las barrigas llenas, admiran las flores de zempasuchitl se impregnan de su olor, se intoxican de él, no se cansan. Toman su taza con atole, se ponen en pie y admiran su espacio, ese que una vez al año se hace materia, una vez al año pueden visitarlo y presenciarlo de manera física, ese que una vez al año abandona el corazón de aquellos que les aman, lo extraen de su ser, le dan forma y lo ofrecen con cariño y respeto. Pasada esa fecha el altar regresa al corazón y los difuntos regresan cada vez que tienen hambre o quieren sentirse vivos, se alojan en el miocardio, se sientan ahí donde la aorta no nos deja verlos, justo a un lado de donde dejamos las enfrijoladas que tanto le gustaban. En ese espacio en el que nos podemos alojar para acompañarlos cada vez que una llama atrapa nuestra mirada y le damos permiso, inconscientemente, al alma para que se salga de nosotros, entre por la nariz, viaje por la traquea y llegue a nuestro corazón, después de viajar por todo el torrente sanguíneo, y pueda sentarse con nuestros seres queridos, platica con ellos, los abraza, les dice lo que sentimos, se ponen al tanto, al cabo que entre almas el lenguaje sobra, ellas saben mejor que nadie decir lo que sienten.

El alma se abraza con aquellos que nos esperan y cuidan cada uno de nuestros pasos, que nos acompañan y se preocupan cuando no sabemos que hacer, pero que en sueños nos dicen que es lo mejor, nos acompañan siempre, se alojan en nuestro pequeño altar, ese tributo que día a día les ofrecemos con el corazón, por que es lo mejor que podemos hacer, dedicarles lo que hacemos, lo que decimos... Lo que les aprendimos lo ponemos en práctica, como niños, que en cuanto la madre les dice algo lo repiten sin cesar, hacemos nuestro su conocimiento.

Nos acompañan día a día, están en nosotros, y sólo cuando el alma, la nuestra, ha platicado y sabe que están bien, regresa a nosotros, es expulsada en un suspiro, ese que no nos damos cuenta que dimos al perder la mirada en la llama de la veladora que pusimos en su altar, ese suspiro que sale justo cuando pensábamos en aquella que se fue antes que nosotros, esa que nos acompaña, y que nuestra alma sabe que esta bien. Y nos reconforta pensar en su sonrisa y su mirada, no sabemos por que, pero nos sentimos bien después de ese suspiro, y cómo no estarlo, si es que acabamos de abrazarle y estar con ella...

jueves, 25 de octubre de 2007

No hay que hablar de la muerte...



Voy a vivir profundamente este instante...


si no soy yo quien lo vive, Quién?!


si no es aquí, dónde?!


si no es ahora, cúando?!


y si no es de esta manera? CÓMO!?

viernes, 12 de octubre de 2007

Tierra en las uñas.

Una mano daba cobijo a la otra y con cariño infinito el pulgar de la derecha acariciaba la palma de la izquierda, tal cómo hace un amigo en la espalda de aquél que ha perdido un ser querido. Las arrugas se extendían por todo el cuerpo al igual que los dolores, el cansancio acumulado en las articulaciones, carcomidas por la artritis como el óxido que devora el metal, y le roba su vitalidad. La espalda encorvada, cansada de cargar tantas preocupaciones, tantos desvelos, tantas carencias, tantas decepciones y tantos cabellos que de a poco cayeron, abandonándole igual que sus ideas y sueños. El rostro surcado de arrugas, túneles para que el sudor desbocara en el mar del pecho y para que las lágrimas encontrarán el camino a casa, el camino hacia el corazón. Unos ojos cansados de tanto decir adiós a sus sueños, a los seres queridos que decidieron irse antes, a los animales que no quisieron esperarlo, a lo que quiso algún día, a su juventud... Las piernas de un campeón también caducan, las de él dolían. En las rodillas llevaba el peso de su tronco y el de su familia y en los tobillos soportaba todo su ser, todos sus miedos, toda su pasión, todos sus sueños... Si alguien le hubiera dicho a ese joven de dieciocho años que terminaría así, se hubiera reído y nos habría asegurado que su destino auguraba riqueza y bienestar, pero nadie se lo dijo, nadie le hizo ver que la vida tiene voluntad propia y dispone las cosas de una forma, depende de nosotros enfrentarla y en caso de ser necesario, obligarla a cambiar. A lo lejos unos gallos cantan. No esperan el sol, sino la muerte. Tiene nombre, como todos, pero desafortunadamente de poco importa. Ya no. Los mejores años de su vida los dio con gusto a su campo y a sus animales, a sembrar la comida que muchos tiran a la basura, sólo porque se sirvieron demasiado, sin pensar en el sudor y el esfuerzo que costaron. Ahora respira con dificultad, se le ve vencido, así acostado en un pequeño catre, arrodillada a su lado su mujer intenta darle de beber, pero él, siempre testarudo, se niega, incluso en esas condiciones quiere ver la muerte a los ojos. Tantos años huyendo de ella, pero hoy ya no puede correr, así que ahí la espera, paciente. Su cuerpo desnudo suda y tiembla por causa de la fiebre, las lágrimas se confunden con el agua fría que la mujer coloca en su frente al mojar un trapo, intentando aplazar lo inevitable, él lo sabe y le ordena que se detenga al colocar su mano sobre la de ella y con una voz apagada le pide perdón por no haberla tratado bien, ella ya no puede contener las lágrimas y la presa que las contenía cede inundando también su garganta y así, aunque lo desea, no puede decirle "viejito, no te disculpes, te quiero y no quiero que te vayas, te necesito conmigo, no se que voy a hacer si te mueres, no se que voy a hacer si te vas, por favor no me dejes... Por favor no te vayas..." El sol comienza a asomarse por detrás del cerro y se filtra por la ventana, acaricia la mano de nuestro héroe y en esa caricia le afirma que ya está ahí, que no sería capaz de dejarlo sólo, siempre trabajaron juntos, siempre que se asomaba por detrás del cerro lo veía dándole de comer a sus animales o yendo por agua, o abrazando a su "viejecita", o dándole la bendición a sus hijos que ya eran unos hombres y siempre que se iba lo veía de pie mirando hacia el horizonte, justo donde iba a esconderse cada tarde y siempre levantaba su mano y le decía gracias y sólo hasta que el último rayo de luz era visible, bajaba su mano y se iba a descansar. Al sentir el calor del sol en su mano, como la caricia de un amigo que viene de lejos sólo para despedirse, supo que era hora. Miró a sus dos hijos que habían estado de pie en el marco de la puerta y tan solo con una mirada les pidió que se acercaran, cada uno a un lado de la madre se posó y ella, la madre necesito de ambos para soportar lo que sabía que vendría. Con las pocas fuerzas de su mermado cuerpo levantó su cabeza y beso a su compañera de toda una vida en la frente con un amor infinito, se volvió a acostar y colocó su mano en el pecho sobre el corazón, su mujer lo imitó y después sus hijos. En un gesto casi imperceptible saludó al sol, posó su mano sobre la de ellos y acomodando la cabeza en la almohada les pidió que la cuidaran. Después todo ocurrió en un instante: él cerró sus ojos y en esa acción activó los resortes de la memoria, causando una sonrisa infantil que el corazón interpretó como la señal que había esperado tanto tiempo para poder descansar y justo en ese último palpitar el alma salió disparada por la fosa nasal izquierda, acarició el cabello blanco de su viejecita y su mejilla a forma de despedida para abrazar a sus hijos al rodearlos y escapar de ahí junto a un viento que pertenecía a la noche, pero había esperado para llevarlo a recorrer su campo por última vez, antes de elevarse majestuoso. Sus hijos lloran desesperados, justo como el día que llegaron a este mundo, su madre los sujeta con fuerza, ellos creen que es apoyo, pero en verdad está luchando para no irse detrás de su viejo. Las flores y la hierba se agitan y le despiden, los animales lloran, los árboles mecen sus ramas desconsolados. Ese día quien hubiera probado el rocío, habría percibido un toque salado, como el sabor que dejan las lágrimas tanto tiempo guardadas... Dedicado a todos los héroes anónimos que entregan su vida al campo.