martes, 9 de febrero de 2016

Tormentosa relación



Y si resulta que en este momento, en otra dimensión en el mismo espacio que estás ocupando, se encuentra alguien más, o algo más. 


Los doctores insistían que era esquizofrenia, yo les decía que no, pero qué va a saber un niño de ocho años, al cabo los que estudiaron fueron ellos. Siempre las mismas preguntas tontas, "¿Pero entonces ves a alguien que te jala?" Y por más que les decía que no siempre anotaban en un cuaderno cosas que me imagino que ni ellos entendían. 

Te cuento, nos mudamos a esa casa porque a mi papá le ofrecieron un trabajo en Guadalajara y pues ni modo de que se fuera sólo, así que fuimos todos con él. La empresa le consiguió la casa, creo que eran terrenos del corporativo o la empresa que construyó las casas era de la misma familia de la empresa de mi papá, algo así, el chiste es que no pagábamos renta y a mi papá le pagaban muy bien, lo malo era que estábamos como en un pueblito entre dos cerros, donde la empresa estaba al pie de un cerro, las casas del otro lado y en medio había una escuela y un como centro comercial, con una semana viviendo ahí ya conocías a todos. 
En la escuela no hice amigos, bueno me llevaba bien con algunos más que otros, pero eso que se dice amigos, no. 

Total que a mi mamá se le ocurrió organizar una comida con algunas señoras, los esposos y por supuesto los hijos. Después de comer los niños nos sentamos en la sala y comenzamos a jugar juegos de mesa que yo traje de mi vieja casa y algunos otros juguetes que me regalaron de despedida mis amigos, así que fui la sensación y me convertí en el niño que tenía muchos juguetes padres, aunque nadie sabía mi nombre. 

Después de jugar una tarde y de despedir a los niños que fueron a visitarme, mi mamá tuvo que salir corriendo, nunca me dijo qué pasó, pero me pidió que cuidara la casa mientras ella salía. 

Y ese día fue el primero, comenzó con algunos ruidos, siempre detrás de mí, nunca podía ver si se caía algo o qué era lo que hacía el ruido. A veces chocaban los vasos, como si alguien los moviera, pero no había nadie. Otras veces mi mamá me gritaba en la mañana bien enojada porque mis juguetes estaban en la sala tirados, y yo todavía medio dormido los levantaba, hasta que me daba cuenta de que yo no los había sacado...

Después con el tiempo empecé a sentir que me tocaban, como cuando te dicen "tú las traes", un toque rápido pero no fuerte... No sé cómo explicarlo.

Ah y pues fue entonces que vinieron unos psicólogos del trabajo de mi papá y me hicieron no sé que tanto estudio... Siempre con lo mismo, que si lo veía, que si sabía quien me tocaba, que si alguna vez lo había visto.... Por más que les dije que no, pero lo raro era que me preguntaban como si supieran que era lo que pasaba, pero terminaron diciendo que era esquizofrenia...

Total que pasados seis meses le dieron las gracias a mi papá en el trabajo, y hace poco llegamos a vivir aquí, el otro día le pregunto mi tío que qué había pasado, y mi papá dijo "pues no sé mano, fíjate que estaba todo muy bien, pero al parecer estaban esperando algo que no pasó o no sé, lo único que me dijo mi jefe fue que no podían seguir invirtiendo tanto dinero sin tener resultados "tangibles" cosa que no entendí, pues ya ves que yo estaba en contabilidad..."

Uno de mis amigos del DF, donde vivía antes, me mando un recorte de periódico por mensaje de feisbuk y dice que encontraron un pueblo fantasma cerca del pueblo donde yo vivía, y quedó de mandarme una foto, por que la del periódico está toda fea y en blanco y negro, no se alcanza a ver nada. 


-"Y no crees que era un fantasma"
-Pues no sé, a lo mejor. Puede ser que sí...

 

 
Entonces comprendí que el fantasma no quería asustarme, era torpe, pero sólo quería un amigo.

lunes, 8 de febrero de 2016

Soy lo que soy.


no me creo inteligente por la música que escucho
no me creo inteligente por los autores que leo, al final son sus ideas, no mías.
no me creo inteligente por saber utilizar el corrector de ortografía
no me creo inteligente por pasar tiempo a solas, muchas veces imagino cosas como cuando niño, nada profundo
no me creo inteligente por poner en el mismo cajón un siglo y un segundo
no me creo inteligente por usar expresiones como “en los confines de mi ser”
no me creo inteligente por haber dejado de beber y fumar, quizás es cobardía
no me creo inteligente por ser menos inocente, a veces creo que la madurez es un lastre psicológico e intelectual
no me creo inteligente por sentir que me he deshecho de lazos o por creer que he dejado de aferrarme a las cosas
no me creo inteligente por saber mentar la madre en inglés
no me creo inteligente por enlistar mis fallos
no me creo inteligente por considerar el regetón una basura
no me considero inteligente por gustar del rock progresivo
no me creo inteligente al no poder exorcizar grandes escritores de mi prosa, al contrario
no me creo inteligente por decir exorcizar para referirme a que tengo ideas ajenas arraigadas en mi
no me creo inteligente por mover la cabeza mientras escribo y escucho música
no me creo inteligente por saber preparar sushi
no me creo inteligente por saber usar google
no me creo inteligente por tener buena memoria
no me creo inteligente por saber escribir
no me creo inteligente por saber leer
no me creo inteligente al escribir o dibujar, pero quizás dependiente de la catarsis que esto representa, también débil
no me considero inteligente por tener más ganas de escribir un libro que comprarme un Ferrari
no me considero inteligente o superior si escribo dios en lugar de Dios, o demonio en lugar de Demonio
no me considero inteligente si comparo a dios con el demonio, son cara y nalgas de ideas humanas
no me considero inteligente por ser agnóstico en las buenas y católico que reza en las malas
no me considero inteligente por perseguir el vacío mental
no me considero inteligente por querer dejar de envenenar mi cuerpo
no me considero inteligente al saberme cobarde
no me considero inteligente al saberme mortal y efímero
no me considero inteligente al saberme parte del universo y por tanto eterno
no me considero inteligente al querer vivir aquí y ahora
no me considero inteligente repitiendo un zen de caja de cereal
no me considero inteligente al ser contestatario de tuiter
no me considero inteligente al ser activista de feisbuk
no me considero inteligente al escribir tuiter o feisbuk
no me considero inteligente por escribir mis defectos
no me considero inteligente al querer llamar la atención dentro de 140 caracteres.
no me considero inteligente por no ver fútbol
no me considero inteligente por tener consciencia de que gente muere a diario por un lado y por el otro hay quienes viven en la miseria
no me considero inteligente por escribir lo que me hace un ser común y corriente
no me considero inteligente por leer los fallos de aquel que escribe en su blog…

domingo, 7 de febrero de 2016

Donde quiera que veas, hay algo que ver


Zen de caja de cereal.

El maestro meditaba durante el día y en las tardes jugaba con su perico, regalo que recibió de un viejo amigo.

Todos los días el maestro abría la pequeña puerta de la jaula, pero el perico insistía en cerrarla durante las noches, al momento de dormir. El maestro sonreía como el padre que ríe ante el niño que juega frente a él.

El maestro nunca obligó al perico a ser libre, sino que lo dejó ser libre, encerrado en su jaula. Y pensó que mucha gente así decide ser libre, en su jaula mental.

Al meditar podía sentir las pequeñas patas recorriendo su cuerpo. 

A fuerza de convivencia el perico aprendió varios koans y algunas máximas y se le podía escuchar con su voz de ave decir, "la vida es una ilusión". 

Al morir el maestro la gente recorría miles de kilómetros buscando la sabiduría y la iluminación. 


Ahí se puede ver a un grupo de turistas con un celular frente al rostro, tratando de enfocar a un perico que repite sin saber que quiere decir, " Aquí y Ahora", y todos le aplauden con prisa para después poder elegir un buen filtro y subir la imagen a Instagram y de ahí a Facebook o Twitter...


miércoles, 3 de febrero de 2016

Haz reír a un elefante.

Intentó encontrar su rostro entre la niebla, mientras su reflejo sonreía curioso.

Las líneas de las manos tienen la forma de aquellas cosas que durante su vida sujetó con anhelo y aprehensión. Las arrugas que circundan los ojos tienen la forma de las lágrimas que derramó al soltar esos objetos que sólo hoy comprende, son efímeros.
Nombres que nada significan y rostros difuminados desfilan en su mente, uno a uno van pasando mientras en su mente una tuba suena a desfile de payasos y elefantes y gladiadores poderosos que en el centro de la arena reciben pastelazos, ahí, recibiendo pastelazos, se encuentran todos aquellos que admiró y que incluso imitó, pero que hoy es capaz de mirar de forma objetiva y decir con autoridad que fue una idiotez pretender ser durante tanto tiempo, en vez de simplemente ser.

La tinta transmite lo que se forma en el corazón y es despedido hacia el torrente sanguíneo, un telegrama que es recibido en el centro de mando y se transmite en clave morse a través de pulsos eléctricos para así llegar al papel, mientras la mano danza un vals sobre este. Una carta que durante años no se atrevió a escribir nunca, pues sabe que el remitente la ha esperado siempre.
Sólo hoy comprende lo que tiene que decir, aún no sabe que palabras usar, pero entiende el concepto, pedir perdón es fácil en esencia, lo difícil es expresarlo.

“Ahora comprendo que mucho de lo que hice lo hice para complacer a los demás, ya fuera para que hablaran bien de mí, o para que dejaran de hablar. Idealice a muchas personas, creyéndolas y tratándolas como santos, como budas, devoré todo lo que tenían que decir, use sus flatulencias como incienso para meditar y me adorné con sus ideas. Viví mi vida bajo su mirada acusadora y a pesar de que lo sabía, quise complacerlos.
Nunca me atreví a viajar y convertirme en artista ambulante, nunca recorrí el mundo lejos de esas personas, nunca me alejé del lugar que sabía no era bien recibido, nunca me atreví a decirle en la cara “¡cállate perra!”, sino que agaché la cabeza cuando me regañaba, cosa que amaba, ella, la perra, no yo, nunca me atreví a decir adiós, sino que me quedé esperando.
Hoy comprendo que el único que debió tener poder de decisión en mi vida, era yo, que el único que tenía derecho a disfrutar mis fracasos era yo, el único que debió lamentar mis perdidas y el único que debió de celebrar mis victorias debí ser yo. No vivo, ya no vivo para nadie, y a pesar de que ahora el tiempo es lo menos que tengo, ahora quiero disfrutar lo que yo decida hacer con mi vida.
Si alguien quiere venir conmigo bienvenido sea, pero no pretendo, ni voy a esperar a nadie, ya esperé demasiado.

Al único que le debo una disculpa es a mí, el único que debe reclamarme el tiempo perdido, soy yo.”

Dobló la carta con la misma solemnidad de aquel que forja un carrujo y mientras la nostalgia jalaba del hilo de plata de su rostro para formar una sonrisa, la guardo en la pequeña maleta negra, donde se encontraba su vida. Todo se reducía a una maleta, ahí apretujados van los recuerdos de la infancia, las tardes lluviosas en que ganó el super bowl con un pase de mas de cien yardas, y los remates de tijera que hicieron que su equipo ganará el mundial por enésima vez y junto a ellos van las tardes en que la luna lo sorprendió mirando las estrellas, imaginando que un ser querido lo extrañaba igual o más que él, y también van los golpes que le dio la vida, esos que le dieron la forma que tiene hoy y van los sueños rotos, no olvidemos todo aquello a lo que dijo adiós, todo aquello que alguna vez deseo, también apretados van sus sueños junto a sus mejores poemas, esos que nunca escribió y que lleva tatuados en la psique, al igual que esa historia con que ha entretenido las mandíbulas de la creatividad y que sí le da tiempo escribirá en el lomo de la arena, antes de que la marea vuelva a subir, pues le dolería no plasmar su huella en esta tierra para que así haya constancia de su existencia y antes de que un cometa destruya la tierra, otra vez, pueda dios decir “claro que me acuerdo de él, le gustaba escribir, algunas cosas las disfruté mucho, otras me parecieron pretensiosas y rebuscadas, pero recuerdo una vez que su nombre brilló al atardecer antes de que el mar lamiera la sal y con esta su nombre.”

Algo de ropa, su carta y la nostalgia bastaron para armar su maleta, la esperanza y el ánimo se los hecho al hombro.

El circo ya estaba recogiendo cuando lo vieron llegar y reconocieron en él a un poeta, lo que les extrañó fue la maleta, pero bastó la cara llena de determinación como pasaporte, se encontraba ante ellos un soñador, un artista errante que bien puede vivir del aplauso o de la risa y no de la efímera fama.

El director del circo le estrechó la mano y se sorprendió de la fuerza que esta contenía, seguramente se encontraba un corazón joven debajo de esa piel que comenzaba a marchitarse. Lo escuchó con atención y donde otros hubieran reído, él preguntó:

-¿Y qué sabe hacer abuelo?
El sonrío como nadie al decir, “soy muy bueno haciendo reír elefantes…”

Recorrieron el país de cabo a rabo, en cada ciudad y en cada función deleitó su paladar con comida deliciosa, el viejo sabía cocinar como los grandes, y para salpimentar el momento les contaba una historia de su vida. Nadie sabía si esas historias eran ciertas, pero poco importaba, la magia que encerraban sus relatos estaban llenos de talento, ya fuera suyo, al inventarlas, o de dios, al fraguar dichas historias para un sólo hombre.
A mitad de la gira, en Jalisco, primera ciudad que visitaban con playa, notaron al viejo mas melancólico que de costumbre.
El sol ya se escondía cuando lo descubrieron en la playa, los calcetines agazapados en la cueva de los zapatos a una distancia segura del mar, los pantalones enrollados a la altura de las rodillas mientras él con un dedo escribía su nombre en la arena, primero una J, una sonrisa por todas las victorias, una O, una lágrima brota emocionada, un pequeño monumento a todos aquellas derrotas y sinsabores y dolores, una S, la taquicardia le invade el cuerpo, los recuerdos no le caben en el pecho, una E, todas esas personas que ya no están y que le hubiera gustado ver una vez más, una tilde ´, voltea a ver el mar y suspira, se siente satisfecho y está listo para irse, para despedirse, pero mientras el mar lame la sal del sudor de su piel se da cuenta de que todavía le queda tiempo, dios quiere entretenerse con sus historias un rato más, ya después lo llevará con él a dibujar atardeceres, eso es lo que hacen los artistas al morir, para así deleitarnos un poco más.

Allá a una distancia respetuosa, una cofradía de soñadores lo mira con orgullo y cariño, un viejo ha sido capaz de conmoverles por el simple hecho de cumplir su deseo de vida, ser.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Todo en un instante.

 

En algún lugar se llevaba a cabo un discurso que pretendía ensalzar los valores que tiene la diversidad y la gran bendición que es pensar diferente, mientras que en otro se reprimía a un grupo que pretendía ser escuchado y plantear sus demandas, las cuales no sabremos que tan coherentes eran, pues lograron callarlos y nunca nos enteraremos.

Mientras que en un festival multicultural los globos de Camboya se elevan y pretenden ser el simbolismo de la esperanza, la gente no los mira, sino que los graba con sus celulares, sin detenerse a pensar en lo que están viviendo, pero pensando que filtro le vendrá mejor a ésta foto y la sensación que será en instagram o facebook.

Al momento en que nació un gorila blanco la gente se maravilló con la nueva pepsi cristal, milagro de la naturaleza, es pepsi, pero es transparente, cosas que uno jamás pensó ver se hacen posibles gracias al trabajo y la dedicación de un grupo de científicos que se enfocan en lo que en verdad vale la pena en esta vida aquello que nos entretiene y nos abstiene de la vida real.

Un niño que practicó durante horas y días toca la flauta por primera vez, lo hace horrible pero su padre lo felicitará de todas formas, porque no puso atención y porque se la pasó hablando por teléfono durante el recital, arregló un asunto importantísimo de la oficina, pero es capaz de decir con orgullo “Puedo equilibrar mi vida y darme tiempo para lo que en verdad importa, ver a mi hijo tocar el trombón.”

En ese mismo instante morirán miles de personas, algunas por un ataque al corazón, otras por un ataque terrorista que será condenado y olvidado con demasiada prisa, y en ese instante, justo en ese mismo instante tú vas a sonreír sin saber porque, y en ese instante, yo moriré.

En ese instante moríremos miles de recuerdos, datos inutiles, olores y preguntas que no hicimos, junto con respuestas que sólo nosotros sabíamos, moriremos y quizás causaremos un vacío, por un instante, después la gente seguirá viviendo su vida a través de su celular y de la pantalla de sus computadoras y en ciento cuarenta caracteres darán pésames ingeniosos y emotivos y en facebook expresaran de forma magistral el sentido de la vida, y después de unos cuantos likes la vida seguirá, la canción seguirá repitiéndose en el playlist de un joven que la acaba de descubrir hasta que se canse o hasta que descubra otra canción igual de genial y mientras tanto seguiremos muriendo,y poco a poco los que estamos no estaremos más y entonces estarán los que hoy ni siquiera imaginamos y por tanto no consideramos y para ellos será lo mismo, al no concebir la realidad sin nosotros nos ignoraran, no se darán cuenta de que nosotros también reímos ante los mismos chistes grabados en youtube y que comimos en la misma mesa de ese restaurante en el  centro y quizás cuando se paren a esperar el metro no se imaginarán que nosotros también esperamos ahí, golpeando el suelo con el mismo pie, en el milímetro exacto y sin querer y sin saberlo, seremos uno en el espacio, pero ya no en el tiempo.

 

Y quién sabe, mi mejor amigo vive en el futuro, o vivió en el pasado, no tengo forma de saberlo. Es posible que yo soy aquel que alguien añoró por mucho tiempo durante años pero nací mucho tiempo después y en el segundo exacto en que se producía el orgasmo en que fui concebido, ese ser exhalaba su ultimo aliento y sin saber porqué, se despidió de este mundo sonriendo.

 

El mundo sigue girando y en algún lugar miles de personas corean con emoción orgásmica una canción que él cantante ya está cansado de cantar y en la oscuridad mientras la música golpea sus oídos con furia, una pareja se mira con amor por primera vez y se toman de la mano y comienza para ellos una nueva historia. Y un niño en el colegio se voltea sonrojado al descubrir que él le devolvió la mirada curiosa y mientras la maestra repite lo mismo que el año pasado,  se vuelven a ver sin miedo y descubren que lo que sienten es hermoso, pero los han condicionado a sentir culpa y evitarlo, y ambos irán sufriendo por la vida conquistando chicas deseando besar un hombre.

Se irán conmigo ideas, olores, recetas, chistes, anécdotas y recuerdos que no compartí, y el mundo seguirá girando y aunque me cueste creerlo, no se detendrá ni un segundo. Quizás alguien sienta tristeza, pero como todo, se acostumbrará o lo olvidará y el siguiente año mi foto adornará un altar de muertos y junto a una flor naranja se encontrará una pluma y mis acuarelas que alguien guardo por cariño, o porque se aferra a la idea de que tener algo mío me mantiene vivo. Y en otros lugares del mundo alguien pedirá halloween y algún niño de la calle dormirá con hambre mientras mi platillo favorito se enfría en un altar, y una veladora iluminará mi rostro carcomido por el tiempo y los recuerdos mientras en un rancho la luz del sol los abandona y todos tienen que irse a dormir porque la última vela se usó ayer, y un niño se despertará a media noche y la madre correrá a darle de comer creyendo que esa es la causa, sin saber que fui yo quien desperté a ese niño, mi curiosidad me invitó a verlo y seré yo el que despertó al niño al susurrarle al oído, todo va a estar bien.

 

Cuando muera nos iremos muchas cosas, sin saberlo nadie nunca, talarán un árbol que ya tenía ciento veinte años y será convertido en tablas, que se usarán para armar el pódium donde expertos discutirán la repercusión del ser humano en el medio ambiente y lo importante que es tomar consciencia, y un escarabajo, el último de una especie hasta entonces desconocido, será pisado por un explorador en África, y un perro se sentará a esperar a su amo, sin saber que éste nunca regresará de la guerra, y un niño morirá desangrado por vivir en un país que ha estado en guerra y él sin saberlo, jugó en un campo minado, y alguien de catorce años llorará al perder al amor de su vida, y un anciano en el mismo instante perderá a la compañera de su vida y correrán muchas lágrimas, una lágrima aquí porque una muchacha no podrá salir ese fin de semana, y una lágrima allá porque no le regalarán un cachorro al niño, otra lágrima porque alguien descubrió que santa no existe, allá llora alguien cuando el doctor les explica lo peligroso que es un tumor en el corazón y como un niño, su hijo, no es capaz de soportarlo, pero también se llora al ver un ser vivo nuevo, y la madre siente como el miedo se le va junto con esa lágrima, pues su hijo ha nacido para aclarar todas sus dudas y ahora todo tiene sentido, el señor que llora por primera vez al abrazar a su hijo, lo sujeta con fuerza pues no quiere que nadie lo vea llorar, un chimpancé, en contra de todo pronostico, llorará cuando con lenguaje de señas le expliquen que su amigo bobo ha muerto a manos de un cazador y entonces llorará por la humanidad entera, por los que no pudieron amar cuando debían, por los cobardes que no fueron capaces de pelear por amor y que huyeron y llorará por los abrazos que no se dieron a tiempo y llorará por los perros que murieron atropellados y que nadie se ocupó de enterrar, y llorará por los niños que mueren de hambre y frío y también llorará por la gente que duerme bajo un puente y por aquellos que se aferran a un rosario y rezan para exorcizar sus miedos, y aunque las lágrimas no basten, él llorará por todos, por ti y por mí, pues sabe que dejé cosas pendientes y que no te dije otras, y que algunas que dije no debí y llorará y llorará por bobo y por ti y por mí y por él, por todos y un científico de percepción pobre dirá que no es posible que llore tanto, pero llora porque desarrolló consciencia y porque ahora se hace más preguntas y son las respuestas mas tristes las que le llegan, poco le importa a pocos, pero puedo decirte que tú a mí me importas.

El explorador que sigue buscando la tierra prometida.

 

Antes de salir de ahí se me ocurrió voltear al colchón y entonces la vi, no a ella que fumaba impaciente, sino a ella, la mancha que hizo que mi imaginación volara.

 

Una mancha de semen que se confunde con el sudor cubre  una sábana sucia, manchas que no tienen forma alguna, pero que para alguien con imaginación emulan un viejo y desconocido continente, en la irregular forma se puede ver o acaso proyectar el deseo, de forma fractal imposible de definir pero que todos han sentido al menos una vez, como la belleza, recorre todo el mapa, se concentra en toda ella, la belleza, el deseo y entonces queda expuesto, desnudo y te enfrentas al oleaje de la excitación que a veces es tormenta y a veces tan sólo un quedo vaivén. Y ese oleaje nos lleva tierra adentro donde un cuchillo con forma de lengua se abre paso entre la maleza y explora junto a unas manos que cobran consciencia y autonomía y que pretenden en un instante hacer lo que les tomaría toda una vida y desnudo te adentras en esa tierra extraña, siempre extraña no importa cuantas veces la visites.

Y en esa tierra encontramos el archipiélago del orgasmo, pequeño pero hermoso, por allá el terreno se eleva y es donde se encuentran los montes que hay que explorar, nadie sabe como son, hay que aventurarse y conocerlos, pasar por el monte de venus donde prácticamente hay que gatear para conocerlo mejor y de ahí explorar lo que haya por explorar, conocer lo desconocido, sin miedo y sin prejuicios y  al norte, o al menos al norte del que observa se encuentra flotando por sobre un lago de saliva, un pequeño bote que lleva en sí el sopor, ese que inunda a aquél que es capaz de cruzar este terreno, por la ruta que sea. Algunos solamente cruzan por que tienen que, otros se detienen a admirar cada centímetro como si de eso dependiera su vida. Y algunos, no todos se han dado cuenta de que allá arriba, en donde se forman las nubes hay otras cosas que descubrir, donde un humo espeso forma nubes artificiales que estimulan los sentidos como nada lo ha hecho y como nada lo hará. Hay tanto por explorar en este lugar. Pero tan poca vida.

 

Perdido en este mapa se encuentra el explorador que se ha atrevido a explorar esta tierra, confundido se pone pie y es entonces que descubre ese mapa, mapa que formó o que ayudo a formar, o que quizás formaron con él.

 

Él suda como nunca, emocionado, mientras ella le pide que deje el dinero sobre la mesa y apague la luz al salir.

2014-03-22 05.08.53

 

Al salir noté la luz que iluminaba esa pequeña estatua, si no mal recuerdo la virgen se llama igual que ella, o al revés. Me senté a esperar la combi y sólo entonces me di cuenta de la hora, demasiado temprano para volver a dormir, demasiado tarde para seguir la fiesta. Me senté a esperar mientras encendía un pequeño cigarro, saqué mi celular para tomar una foto que no pude revisar en ese momento, pues la batería se agotó y entonces me di cuenta de que el universo tiene un curioso sentido del humor en un lugar perdido, lejano, se escucha una canción que hace horas me encontraba tarareando, nervioso sin saber que era lo que iba a suceder, mientras ella me tomaba de la mano y me decía con risa burlona: “ven, ‘'¿o tienes miedo?” y yo alcancé a decir sin fuerza, más para mí que como una respuesta para ella, “chingue su madre, ‘amos”.

 

Subí a la combi con prisa pretendiendo que mis miedos no alcanzaran a subir conmigo y se quedaran en ese viejo barrio para perderse y nunca más encontrarme. Abrí la ventana y sentí como el viento pretendía calmarme al acariciar mi frente, mientras a lo lejos aún se alcanzaba a escuchar esa canción que me hizo reír mientras veía y me despedía de una vieja virgen de  nombre que no quiero recordar.

 

Pleasure and pain; Heaven and Hell - my memories
What a long and strange trip this has been for me
What a short and strange life this has been

It has given me much - maybe taken more
but those good times were always worth waiting for
When it's time to take leave of this world
I will leave with bitterness and joy…

lunes, 26 de octubre de 2015

Demonio y Dios comienzan con D o d, es lo mismo.

Entre los delirios de la fiebre se encontró con un demonio azul,  el cual le dijo que podía hacer lo que quisiera, él dudó, se creyó el cuento que dice que un demonio que te susurra al oído no puede ser bueno.  Y entonces lo ignoró, pero el demonio azul insistía y trataba de convencerlo,  "si quieres puedes, si dices no puedo,  aunque en broma,  tu inconsciente lo creerá y no podrás."

No pudo contener su ira,  y utilizando sus manos estranguló al demonio, para su sorpresa encontró misericordia en sus ojos y eso lo frustró, el quería ver odio o cuando menos miedo.

Agitado despertó y evocó su sueño y comprendió y por eso lloró desconsolado, había matado a su dios interior, por creer historias ajenas a él,  terminó con la suya.

viernes, 23 de octubre de 2015

Informe contra mi mismo.

Todo comienza con una pregunta,  ¿cómo te fue?

Mientras te hace la pregunta te señala un cómodo sillón, ese que durante años buscaste pero que no obtuviste, el cuero sintético te recibe con un abrazo y ya una vez que estás cómodo, comienzas tu relato.

-La verdad es que me fue muy bien, mejor de lo que esperaba, aunque quizás quedaron algunas cosas pendientes. Me quedaron pendientes muchas personas por conocer y muchos lugares por visitar,  también algunos amigos que pasados unos años no volví a ver.  También quedaron sueños por completar.

Esa pausa te invita a pensar y reflexionar y por más que buscas no encuentras una respuesta sólida, si quedó algo pendiente es por ti culpa y de nadie más,  todos los reclamos deben estar dirigidos a ti,  a nadie mas.

Comienzas a contar tu vida, lo que recuerdas, no te preocupa el tiempo ni aburrir a aquél que te escucha, pues sabes que en verdad le interesa tu historia.

Cuando llegas a tu juventud te interrumpe con educación infinita, se acerca a un escritorio que no habías notado al llegar, de uno de los cajones toma una pequeña bolsa de papel, comienza a trabajar con calma y al terminar se acerca a ti con la mano extendida, como no se te antoja rechazas su oferta.

La llama ilumina sus ojos al acercarse a su rostro, entonces notas que no tienen color, no como lo hubieras esperado, el color cambia de acuerdo a lo que dice o de acuerdo al ángulo en que lo veas, incluso cambia al momento en que cambia el rumbo de sus pensamientos. La llama arde y transmite su calor al porro, el aroma comienza a invadir la habitación y él,  mientras contiene la respiración,  te pide que continúes.

Las imágenes se suceden una a otra con nitidez,  tu primer amor, tu primer dolor,  las tardes que jugaban a ser mayores,  pretendiendo fumar en la parte de atrás de la secundaria,  todos inventando historias para impresionar a los demás,  mientras tú escuchabas, lleno de burlas por ser virgen,  pero con el honor intacto.
Te sorprenden la cantidad de cosas que viviste y cada una te hace reír o llorar como en el momento en que lo vivías,  haces un cálculo mental y la verdad es que el balance es positivo, fueron más las risas que las lágrimas derramadas.

Entonces sonríes y sonríe el que esta frente a ti, y de esa sonrisa alcanzas a escuchar, "¡No mames! ¡Que buena historia!

Entonces tu Yo interior, tu dios interior te mira con satisfacción y cual espejo,  muestra la sonrisa que sientes ha florecido en tu rostro y comprendes que en la vida sólo tienes que rendirle cuentas a alguien,  a ti.  No a un dios místico e indiferentes o a un dios benevolente, o a un dios egocéntrico que solo quiete escuchar su nombre.  Sólo a ti, a nadie mas y el día del juicio final tendrás que explicarte a ti mismo porque hiciste lo que hiciste y porque dejaste de hacer lo que no hiciste.

viernes, 16 de octubre de 2015

El güero.

Lo único que había era silencio,  ahora el sonido del grifo que vomita agua y en lo que antes era penumbra ahora se ve su rostro cansado, las manos reciben el agua,  sin saberlo, de la misma forma en que el mendigo recibe limosna o el campesino las dilatadas lluvias.

El cuenco que son esas manos catapultan el precioso líquido hacia el rostro, los parpados en torpe defensa se cierran y como única respuesta la lengua se expresa ante la baja temperatura: "¡hijo de su puta madre!".

Faltan unas horas para que el sol se interese en este mundo,  todos los que pueden siguen durmiendo,  es la hora que muchos llaman del diablo, las tres de la mañana y todo sereno, excepto sus pensamientos.

Y si hubiera estudiado,  y si hubiera hecho lo que me aconsejaron de niño. Preguntas que siempre lo asaltan y que siempre se someten ante la dura verdad,  mi padre se murió cuando yo era niño y no hay forma de cambiar eso,  alguien tenía que ayudar a mi mamá con los gastos y hacerse cargo del puesto de tacos, aún cuando ese alguien sólo tuviera ocho años.  Si bien es cierto que él comenzó ayudando a su mamá,  pasados unos meses demostró su capacidad y fue entonces que su mamá lo ayudaba a él, hay que decir que fue él quien más sufrió la muerte del padre, eran muy unidos, tanto que le enseñó a él y sólo a él la llamada receta secreta, en tan sólo unos meses tuvo un retiro espiritual,  aprendió a vaciar la mente y pensar en nada cuando preparaba las salsas, controlando su respiración, cual maestro yogui, deshojaba el cilantro, la cebolla no lo haría llorar jamás, pues él sabía sus secretos y ella,  la cebolla, sabía los de él y entre verdaderos amigos no hay traiciones.

El secreto es amar lo que haces,  si no, para qué chingados lo haces; solía decir el padre y eso se tatuó en su psique, le caló hondo, hasta el tuétano y a pesar de lo poco que dormía,  el amaba lo que hacía. O al menos eso creía y prefería eso por sobre cualquier trabajo de oficina. 

Cuando su mamá murió los hermanos pelearon por lo que nunca ayudaron a construir,  uno creyó tener el derecho a administrar lo que debió ser para todos,  él ni siquiera se defendió, el corazón se había despostillado con la muerte del papá y al morir la mamá término de romperse. Pasados unos años se descubrió trabajando de chofer, pero siempre le dolía la cabeza al terminar el día, él decía que era por el tráfico, sin querer reconocer que odiaba lo que hacía.  La que entonces era su novia le dijo apenada que estaba embarazada y su alma descansó,  por fin tendría el pretexto pata dejar su trabajo, cuidar a su mujer.  Entonces las cosas se acomodarlo solas, un amigo le ofreció un local barato y sin depósito, ahi me vas pagando, le dijo.  El que había sido su cacharpo tenía un tío verdulero y el vecino de éste vendía carne, en menos de una semana lo tenia todo. Faltaban los recuerdos.

Quien subestime el poder de una salsa ha ofendido su paladar toda la vida.  La salsa da cuerpo al taco, al guisado, a la quesadilla, a la vida. Hacer una buena salsa requiere de un talento místico que a falta de mejor término llamamos "sazón" algunos nacen con ese toque divino y algunos otros pasan años estudiando para poder imitarlo,  el no sabia si tenia el toque y le daba miedo haber olvidado las recetas.

Colocó todos los ingredientes con respeto en la mesa de trabajo,  las verduras bien lavadas,  los cuchillos bien afilados, la licuadora nueva y los ánimos renovados. A nadie lo ha confesado y quizá solo se lo diga a su hijo en unos años,  pero ese día le temblaban las manos, el corazón quiso escapar pero pudo contenerlo en la garganta y ahí se le quedó un rato,  hasta que sorprendido hizo lo que durante años hizo con maestría y entonces la taquicardia dio paso al orgasmo y su sonrisa que se asomaba timida entonces,  no le ha abandonado desde entonces.

El agua escurre al pecho mientras él se lava el cabello y la cara, la catapulta que forman las manos lo enjuagan y la mente regresa poco a poco y recupera consciencia del lugar donde está y de lo que hace y sonrien,  sonríe él que ya ha regresado y aquel que lo mira desde el espejo, ese que lee entre líneas. 

La casa sigue tranquila pero un bostezo le recuerda donde está, la pequeña perra de la familia se acerca a verlo preparar las salsas y espera que esa fidelidad le reditue con algún trozo de carne.  Él le sonríe con gratitud y se apresura a terminar.

La gente se refiere a él como el güero, aunque su nombre es Daniel y mientras era chofer persiguió el sueño de ser boxeador, la fama no llegó nunca,  pero aprendió a soportar los golpes de la vida y quizás por esos días tiene la costumbre de empezar el día con la canción de Rocky y se le puede ver entregado a la preparación de lo que será la comida de extraños,  personas que nunca ha visto y que quizás nunca volverá a ver, pero a los que quiere sorprender y consentir.

Ya hace rato que el sol lo golpea en el lomo,  pero el se mantiene estoico, con aires de gran campeón que reta a los dioses,  pues nada puede perder. Algún parroquiano le preguntó a quemarropa, "güero, desde cuando estás vendiendo tacos, ¿ya bien chavo, no? " y fue entonces que Daniel contó de forma resumida su vida y contó que se levanta a las tres de la mañana y entonces le dio nombre a la pequeña perra que estaba sentada frente a mí y sólo entonces supe que se llamaba nube.

Escuché con verdadero interés su historia mientras él prepara los tacos con una sonrisa y me apena decir que pocas veces me había interesado la historia detrás del rostro de aquél que me da de comer, si bien es cierto que es una transacción comercial, eso no le quita la importancia de la relación humana,  el güero me despierta de mi ensimismamiento y entonces puedo pedir otros tres con todo, y ante la pregunta honesta,  "¿qué tal la salsita joven? " no puedo sino corresponderle con una sincera respuesta: "no'mbre, ¡está con madre!".

viernes, 9 de octubre de 2015

Iluminación.

Una pequeña mesa sostiene una imagen enmohecida y una veladora sobre un plato de peltre, la veladora tiene la impresión de una virgen,  la de Guadalupe.  En el plato hay un poco de agua y unas monedas,  de  la veladora emana la única luz que ilumina el cuarto, luz que golpea la ventana entreabierta y las cortinas,  que son simple tela colgando, la luz también choca contra un closet que huele a humedad y que guarda más recuerdos que ropa,  frente a la mesa y por tanto frente a la veladora,  se encuentra ella, se sostiene de un rosario y repite un mantra que le sirve para vaciar la mente, para alejar el dolor,  que son los recuerdos. Las lágrimas corren a caudales, una lágrima por la corta despedida, otra lágrima por el dolor, otra por la decisión, una mas por el martirio de no saber si esa decisión fue la correcta, otra más por las noches en que soñó con él ya grande y por todas las cosas que ya no pudieron hacer,  otra lágrima por el miedo,  miedo por ella y sus hijos que se quedaron.

La tenue luz ya está cansada,  pero no la va a abandonar, se mantiene en pie y con todo su esfuerzo ilumina el cuarto,  el sol ya hace rato que se fue, despacio. 

Un pequeño rostro se asoma al cuarto donde está Mamá pero no cruza esa línea imaginaria, es pequeño pero comprende lo sagrado. Es su hermana quien lo sujeta de los hombros y al sentir el contacto se atreve a preguntar en voz alta lo que hasta ese momento sólo se preguntaba en silencio,  "¿por qué llora Mamá? " y un tercero, que acaba de llegar,  se atreve a decir,  "por que regaló a nuestro hermanito..." La hermana se apresura a corregirlo, diciendo que no lo regaló, lo dio en adopción, afortunadamente el pequeño no preguntó cuál es la diferencia, porque ella no hubiera podido responder. 

Los tres miran a su madre, mientras los otros hermanos juegan en su cuarto, el cuarto en el que todos conviven y coexisten. Cada vez hay menos luz,  e incluso la llama de la fé tiene sus limitaciones, hay cosas que no puede iluminar, y es entonces que llega el padre, la puerta se azota y todos los niños corren a esconderse, la experiencia les ha enseñado a correr y no arriesgarse,  sólo ella se mantiene estoica y de pie resiste la embestida, ya no siquiera llora, la carcasa del cuerpo resiste el alma que ahora es dura para él,  pero de algodón para sus hijos. Él, poseído por Baco le reclama nimiedades y la empuja al no escuchar lo que quiere,  son sus inseguridades y traumas quienes se apoderan de sus puños, ella resiste hasta donde puede,  hasta que él se canse y la deje en paz. Después se duerme y al menos por unas horas habrá calma.

Debajo de la cama el silencio se rompe por la voz del pequeño que expresa lo que todos piensan pero nadie se atrevía a decir, "que suerte tuvo nuestro hermanito".

En sueños me visitó mi madre,  pero no fue mi sueño,  solo quiso hacerme saber que está tranquila con la decisión que tomó y está orgullosa.  Su rostro sigue siendo un misterio para mí, igual que el de mis hermanos. A veces me sorprendo con la mirada fija en alguien, preguntándome si acaso no será mi madre o mi padre,  o algún hermano o familiar, pero entonces recuerdo que todos en esencia venimos de la nada y somos el todo,  no hay diferencia entre tuyo y mío,  es "lo nuestro".

La llama danza y cobra mayor vigor antes de extinguirse y entonces podemos ver mejor la foto,  ella que antes lloraba se muestra sonriente y lo sujeta del brazo,  él muestra una mueca que imita una sonrisa, se les ve muy jóvenes y todos los que se encuentran a su alrededor sonríen y festejan, somos testigos de una boda.

Ella sonríe pero no se muestra segura, se adivina duda en su mirada, pero ya no hay manera de saberlo, la llama se ha apagado y ahora sólo queda oscuridad.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Elección.

Lo que hagamos o dejemos de hacer el día de hoy nos llevará a los logros de mañana,  o quizás nos lo arrebatará.

Choose wisely.

Sonidos de madrugada.

El sol se asoma con curiosidad y su luz que viene desde muy lejos llega con la única intención de acariciarte el rostro.

Poco a poco los ruidos de la ciudad despiertan también, algunos llegarás a identificarlos bien, otros no tanto.

El sonido de la masa que golpea la mesa de trabajo, espolvorear un poco más de harina y de ahí al horno. El sonido del último sorbo de café, el estudiante no pudo terminar de prepararse pero el examen es en tres horas. El sonido de una mina terrestre que estalla junto con las ilusiones de ese niño. El ladrido de un perro que creyó escuchar a alguien. El llanto de un bebé que no ha podido dormir. El golpeteo de un cuchillo que corta las zanahorias y naranjas que pronto serán jugo. El sonido de agua golpeando agua, la orina que sale con furia. El sonido inconfundible del periódico al arrugarse cuando el viejo se acomoda en la banca del parque. El sonido de un bostezo en medio de una habitación oscura. El sonido de un nombre, repetido por la madre, pues hoy es día de escuela. El sonido de una fuente que alguien olvidó apagar en la noche. El sonido de una vieja grabación que anuncia deliciosos tamales oaxaqueños. El sonido del zumbido de un mosquito que no dejó dormir a alguien. El sonido del llanto contenido en la sala de urgencias de un hospital. El sonido de las hojas de una revista que el velador pasa sin siquiera leerlas. El sonido de un orgasmo pagado. El sonido de un camión de basura que pasa. El sonido del aleteo de un ave que se ha perdido. El sonido del tabaco que arde con furia ante la bocanada de la puta que se queja del dolor de pies. El sonido que hace la pluma sobre el papel mientras el escritor vomita su neurosis. El sonido del metro en las vías. El sonido de un par de jóvenes copulando sin gracia y con prisa. El sonido de un pedo al otro lado del mundo. El sonido del árbol que cayó en el bosque sin dar claridad mental a nadie, tan sólo dejando sin casa a un par de ardillas. El sonido que hace tu cuerpo al acomodarse en la almohada. El sonido que provoca la risa del viejo millonario moribundo, pues heredó su fortuna a una asociación civil que cuida perros y no a las hienas que esperan roer sus huesos. El sonido del joven que se masturba pensando en la niña lista del salón. El sonido del llanto de un bebé naciendo, que podrías ser tú, en un universo alterno.

El sonido de tu voz interna, tratando de encontrar coherencia en lo que aquí lee.

El ritmo de su risa.

Lo vi apoyado en su bastón de ciego,  algún señalamiento en el metro me hizo ver que el término correcto es ciego y no invidente, y al verlo me pareció que lloraba,  sus hombros se levantaban al compás de una respiración agitada,  los párpados cerrados con fuerza y la boca entreabierta. Eso fue lo que me hizo creer que lloraba,  pero conforme me acerqué para preguntar si podía ayudarle escuché una risa casi inaudible que después se transformó en carcajada.  Los resortes de los hombros hicieron que el viejo baúl de los recuerdos se agitara en el aire, hacia adelante y hacia atrás,  las gaitas que son sus pulmones expulsaron la melodía que comparten todas las culturas y entonces su ritmo me contagió y sonreí.

Me deje llevar por una idea preconcebida y creí que el ciego sólo puede llorar,  pero ese señor son quererlo y sin saberlo,  me enseñó a ver.

domingo, 4 de octubre de 2015

Sin chile y sin cebolla, que chido.

El sol golpea su rostro y sabe que es momento de despertar,  despacio abre los ojos aturdido,  le cuesta trabajo enfocar imágenes y comprender donde está. El sol lo golpea directo y sin piedad,  cierra los ojos y siente como las lagañas se resisten a abandonar el sueño,  quieren sellar el tragaluz que son los ojos. La pasta que ahora es su saliva se atora en su garganta y le recuerda que necesita agua.  

Como puede se apoya en su costado, y busca en el bulto que sirvió de almohada.  Abre la bolsa de plástico y busca con desesperación de niño que necesita su carrito de carreras, pues otros niños lo esperan para correr,  por fin encuentra lo que busca,  una vieja caja de cigarros marlboro llena de bachas a medio fumar,  escoge una y la enciende con un cerillo. 

Se sienta y espera a que sus pulmones dejen de protestar ante la primera bocanada, vuelve a inhalar con furia. Una lágrima escapa ante la invasión del humo,  aprovecha para secarla y retirar las lagañas,  los ojos le duelen por tantas cosas que ha visto en su vida.  

Sentado en el suelo se rasca la cabeza y extiende la mano como aquel que desea saber si tláloc ya se manifestó,  la mantiene así por un rato y entonces alguien deposita una moneda que no le hacía falta. 
Cinco pesos, que acaricia como un amuleto,  como un presagio de buena suerte.  Espera que sea un buen día.  Desea que sea un buen día.  Por un momento le intriga saber la hora,  pero solo un segundo pues no tiene prisa,  podría comenzar a derrumbarse el mundo y a él poco le importaría, nada tiene que perder,  no está atado a nada. No se aferra a las cosas. 

Alguien dejó una torta a sus pies,  no recuerda si le dio las gracias, ni siquiera se dio cuenta.  Fue un viejo perro el que le hizo saber lo ocurrido y sólo entonces sintió hambre. Si tuviéramos tiempo y paciencia para ver el ritual,  podríamos entender la forma en que Jesús partió el pan y lo dio a sus discípulos,  con amor infinito tomó la torta por la mitad y despacio dejó que las pinzas de los dedos separaran el sagrado alimento, juzgó que el trozo de su mano derecha estaba más grande, así que lo tomó,  retiró la tapa de pan y nuevamente las pinzas de los dedos se ocuparon de extirpar el tumor del picante y el mal  de la cebolla, colocó nuevamente la tapa y la entregó a ese hermoso ser que no juzga y que no pretende,  que es y que se entrega de una forma que pocos siquiera imaginan.  

El perro comió de forma ruidosa y con prisa, provocando una sonrisa en él que apenas iba a morder su porción,  fue la insistencia de la cola lo que lo convenció, partió nuevamente a la mitad,  entregó una parte del botín a su nuevo amigo y mientras comía despacio lo acarició con calma,  muy despacio de la cabeza al lomo y masajeando ese peludo cuerpo que había sido capaz de hacerlo sonreír.
Poco a poco la paz se pierde,  pues nos alejamos de él y lo vemos sentado junto a la salida de un metro,  el ruido de los pasos se convierte en un tumulto que crece cada vez más, los vehículos se estorban y sus conductores se retan,  allá alguien grita por que le han quitado algo que consideraba suyo, sin saber que nada nos pertenece,  ni siquiera las ideas,  baste como prueba éstas líneas que son tan sólo la transcripción de un sueño, algo que llegó a mí y que no me pertenece,  es tan sólo el universo tomando consciencia de si mismo. 

sábado, 3 de octubre de 2015

Sueño recuerdos

Quizás tú también me recuerdas, con la mirada perdida por un momento ocupo tu mente. O quizás tan sólo te ocupa mi olvido, mi yo difuminado.

Tantos rostros que he tenido oportunidad de ver,  algunos por un breve instante,  otros durante días o meses pero sin interés,  solo coincidimos en el tiempo y espacio, y otros que nunca quise dejar de ver.

Recuerdo con pueril amor a mi maestra de kinder, y algo difuminados veo rostros de quienes fueron mis compañeros,  pero no logró recordarlos con claridad.

He visto gente llorar,  reír,  gritar y amenazar, he visto rostros felices y llenos de gozo,  pero también he visto rostros de aquellos que sufren tanto por lo que algunos considerarían nimiedades  como por verdaderas tragedias. 

En mi sueño había mucha gente en un cuarto,  todos con máscaras y o con rostros con manchas oscuras, mi psique no podía ponerle rostro a cada uno y mejor se las ingenió para mostrarlos anónimos, pero a veces veo rostros que me resultan familiares.  A veces veo como si fueran presente rostros que hace años no veía y que creí olvidados. 

A veces no sueño nada, sueño que un pizarrón blanco espera a que alguien le escriba algo, que alguien le de sentido y entrada la mañana me desespero y dibujo un puerco o un árbol o algo y justo cuando van a abrir la puerta del salón despierto.

viernes, 2 de octubre de 2015

Patrón circular.

Viejos y arrugados recordaremos estos días con nostalgia.

Y si resulta que todos aquellos que nos rodean son fruto de nuestra imaginación,  una simple proyección de nuestra psique.  Y entonces debería ocuparnos un poco más o acaso preocuparnos lo que vemos,  pues todo es fruto de nuestro inconsciente.

Ese señor al que juzgamos peligroso y agresivo y esa señora inquisitiva que tanto te irrita o aquél joven pretensioso que no sabe estar solo,  todo es tan sólo una proyección de tu personalidad, un vistazo a lo que eres.

Quizás no soy un ente como tal, sino el universo mismo que proyecta lo que es,  y no hay tal cosa como la realidad, sino una invención que me mantiene entretenido durante los millones de años que dura mi existencia.  O por el contrario, mi vida y existencia forman parte de un colectivo y alguien que cruzó su camino conmigo ayer,  está enumerando mis fallas, sin saber que sólo ve lo que tiene.

No tengo manera de saberlo,  pero estas son las cosas que me entretienen mientras voy camino a mi trabajo o camino a mi casa,  vivo en un patrón circular.

Buenas noches, por fin.

La muerte pasó temprano en la mañana,  despacito.  Los perros ladraron como si fuera la última vez que pudieran hacerlo. Ella se sintió halagada por tanta atención,  y conforme los perros le gritaban "aquí no entras,  aquí no hay nadie que te espere, aquí no eres bienvenida", ella sonreía,  siempre sonríe.

Su negra túnica que es la noche misma,  arrastraba en el asfalto y sus pasos iban al unísono con el tic tac del tiempo.  Algún gato valiente se restregó en su túnica,  pues sabía que él no era el elegido esta noche.  Una falange acarició la frente del ya mencionado, quien cerró los ojos y se entregó al dulce orgasmo que es el cariño. 

Los perros siguen ladrando y ella sigue sonriendo, sabe a donde va y sabe que llegará a tiempo,  algunos la cuestionan en ese aspecto, pero quizás ella es la única que aún mantiene sincronía con el universo. 

Es una noche fría y debajo de un puente la lluvia ha logrado encontrar refugio,  debajo de él, que ya viejo y cansado duerme donde la noche lo encuentra,  hoy le ha costado más tiempo conciliar el sueño,  el dolor en el pecho y la tos lo han mantenido despierto.

Quizás por las lágrimas o quizás por las cataratas pero no pudo distinguir a quien venía a visitarlo,  pensó que sería un policía buscando quitarle el poco dinero que había logrado conseguir juntando latas vacías,  pero no,  era ella.  Nunca había logrado dormir tanto y tan bien,  el dolor en el pecho y la tos ya ni las recuerda y las lágrimas se las dejó a su pequeño y fiel amigo que ya bien entrada la mañana lamió su mano a manera de despertador como si quisiera decirle,  "vamonos ya,  se puede hacer tarde y tenemos que buscar latas y comida para mí".

Esa noche la muerte visitó al pequeño amigo, solo para consolarlo,  porque el tiene aún una línea muy grande por vivir,  todavía le queda pendiente escuchar todo lo que tiene que decir un pequeño niño autista, al que su familia considera  estúpido,  no los juzguen,  son ignorantes pero no malos.

jueves, 1 de octubre de 2015

Mensaje.

Me dijo el cacharpo: "si grito,  es que ya me caí" y entonces me volteo a ver y continuó,  "entonces me agarras,  porfa". Los dos nos sujetabamos al marco de la puerta del microbus, mientras el regetón sonaba de forma estridente y los pasajeros del interior, también amontonados, iban resignados después de un día de trabajo, nosotros dos íbamos más cerca del asfalto y entonces me hizo esa petición. 

Tiene dos niños y afirma amarlos con toda su alma, por ellos daría la vida y se moriría si algo llegará a pasarles, eso dijo y con esas palabras, lo recuerdo bien,  pero recuerdo mejor el silencio que siguió a esas palabras y pude verlo con la mirada perdida en el asfalto mientras seguíamos avanzando despacio,  seguramente se preguntó qué sería de ellos si le pasara algo a él,  seguramente también sufrirían pero y después qué, quien trabajaría por y para ellos.  No dijo más,  quizás se dio cuenta de lo importante que uno puede llegar a ser para otros.

Antes de esa reflexión y de ese silencio,  también dijo que ese no era su jale,  "yo soy policía" e inmediatamente después aclaró "pero yo no robo", así estamos, la palabra policía ya lleva implícita la connotación negativa de extorsión,  corrupción y mentira.  Me dijo que prefiere aprovechar y ganarse unos pesos a estar en casa viendo la novela.

Cuando bajé se despidió con un apretón de manos y la verdad es que me cayó bien y es por eso que hoy que salí de casa y al ver un par de policías no pude evitar pensar si alguno de ellos no era él, para así saludarlo, pero la verdad es que no recuerdo su rostro, no me dio nombre y no tengo más datos, quizás nunca lo volveré a ver o quizás se cruzó en mi camino por una razón, para darme un mensaje o quizás yo no era el destinatario sino tú que lees y entonces mi función de mensajero ya está cumplida.