martes, 15 de marzo de 2016
A ritmo de cumbia.
El sonido era ensordecedor, pero a pesar de eso podía escuchar como mi corazón golpeaba con fuerza el bombo de mi pecho, al ritmo de esa cumbia sonidera que a veces me despierta a media noche y que no me deja dormir, o mejor dicho, son los recuerdos que esa melodía invoca, los que no me permiten conciliar el sueño y me llevan a un tiempo distante. Viajo sin abandonar mi cuarto, me desplazo en el tiempo mientras en la oscuridad de mi cuarto se queda un yo autómata, con la mirada perdida, esperando que alguien llegue para decirle que todo va a estar bien.
La lluvia nos esperó lo suficiente para entrar a esa casa y sentarnos en la mesa donde un nutrido grupo quienes llamaba amigos nos esperaba entre risas y algunos hipos, una mano, no sé de quién, me extendió una cerveza, de la cual bebí como si de ello dependiera mi vida.
Las risas inundaban mi cabeza mientras el grupo afinaba sus instrumentos, las risas bailaban dentro de mí, cual carrusel, la veía a ella, diciéndome que no valía para nada, después a él, sonriéndome mientras en la espalda guardaba una daga con mi nombre, y también estaba él, aquél otro que creyó que podía burlarse de mí.
Como otras tantas veces estábamos en el baño, alguien golpeó mi pecho y me mostró las líneas paralelas de polvo blancuzco que esperaban pacientemente, mientras que aquél que estaba detrás de mí, no.
Inhalar y beber, beber e inhalar, repetir las canciones hasta el hartazgo, inhalar, un poco de chachara culta, seguir bebiendo, siempre tratando de impresionar a personas que hoy ni siquiera tienen nombre, que son vagos recuerdos, pero que entonces eran una pieza fundamental de ese efímero presente.
A veces cambiaba el escenario, pero los personajes eran casi siempre los mismos, una casa de algún “amigo” de otro “amigo”, una fiesta donde todos nos miraban feo, o un sucio antro donde las miradas recelosas y acomplejadas chocaban y danzaban al ritmo de una guitarra eléctrica que sostenía una nota como si la vida misma dependiera de ella, ya fuera a ritmo de rock and roll, o de una cumbia sonidera.
El gato del vecino ha entrado en mi habitación, viene a entretenerse con mis recuerdos. Mi mano acepta la invitación y le acarició el lomo, despacito y por sobre esa canción que no me deja dormir, le escucho ronronear. Y poco a poco, mientras le sigo acariciando, mis recuerdos me llevan de nuevo al pasado, donde esa guitarra sigue sonando, la gente aplaude al compás de la música y sin querer, o sin darse cuenta bailan, la cabeza y la cadera se menean con timidez, se saben extranjeras, por eso aplauden con miedo y con miedo mi mano se pasea por ese lomo, miedo de enfrentar viejos demonios, esos que creí me habían abandonado, pero no.
El yo del ahora aprieta la mandíbula mientras experimenta el placer de acariciar un tigre.
Era la casa de un extraño. La música golpeaba desde dentro, la adrenalina ocupó el lugar que le correspondía a la sangre y mientras mi corazón en clave morse me pedía clemencia, “no puedo bombear más”, pero confundí sus gritos con una simple taquicardia. Inhalar y beber, beber e inhalar, un poco más cada vez.
Aún recuerdo al viejo mientras sostenía un polvo blancuzco y con una sonrisa que pretendía ser amistosa, pero que tenía tintes de burla, me dijo, “es de la buena, ¡¿ah poco no la quieres!? ¡ya te dio miedo?” Eso bastó para aceptar el reto, como buen macho le arrebaté el polvo y le entregué el dinero mientras caminé con prisa para salir de ahí.
Aún hoy escuchó su risa burlona.
No sé cómo pasó lo que alguien tuvo la atención de contarme la mañana siguiente. Yo en la tina de baño, sumergido en agua fría, temblando. Al principio pensé que era de frío, pero después entendí que mi cuerpo tembló cuando mi alma regresó a su templo.
“Tus amigos se fueron como a las dos, cuando vieron que estabas tirado en mi sala inconsciente se llevaron tu cartera, el cambio y la coca que tenías en las bolsas, tomaron sus cervezas y se fueron.”
Aún recuerdo entre sueños lo que me repetía con desesperación, mientras esa cumbia sonidera sonaba con fuerza…
“no te mueras en mi casa, por favor, ¡no te me mueras!”
La luz del sol comienza a asomarse en mi cuarto, poco falta para que comience un día nuevo, aunque el reloj dice que ya hace cinco horas que es jueves y no miércoles, pero mientras siga oscuro seguirá siendo ayer y no hoy, pues la luz, la iluminación, me hace creer que así será mi vida, luminosa, nueva y con todas las posibilidades para crecer y nutrirme, siempre y cuando no caiga otra vez. Ya no más.
El pequeño gato, sabio cual animal que es, entiende mi silencio y restriega su lomo en mi cara, yo torpe cual humano que soy, no sé si es su forma de agradecerme el masaje, o acaso su forma de decirme que todo estará bien.
lunes, 14 de marzo de 2016
En la oscuridad, todo es nada.
Los perros ladran con furia a la nada.
O eso quiere creer.
Les exige silencio, sin saber que son ellos quienes han logrado evitar la visita de la muerte, por un día más.
lunes, 22 de febrero de 2016
Un paso hacia la locura.
A veces siento que estoy usurpando un espacio que no me pertenece, aquél que inició éste blog no es el que hoy escribe, hemos cambiado, quiero pensar que para mejor.
No tiene derecho de replica y no puede criticar lo que hoy escribo.
Alguna vez dije que iba a escribir lo que me naciera que al fin y al cabo el blog es mío y hago con el lo que yo quiera.
A veces escribo para un lector imaginario y me tomo el tiempo de pulir las ideas, de darles coherencia y, al menos intento, lograr un texto claro y de lectura amena.
Durante mucho tiempo me pregunté a quién le escribía, que ojos pretendía cautivar, pero hoy comprendí que escribo para aquél que seré, para el yo del futuro, y entonces él leerá con paciencia infinita estas líneas y se entretendrá leyendo lo que su viejo yo escribió y quizás ría y se diga a si mismo, "que forma tan pobre de expresarme", o quizás piense que perdió el tiempo, o quizás no pueda leer este blog pues se encuentre encerrado en una oficina, persiguiendo la efímera felicidad.
sábado, 13 de febrero de 2016
Un viaje.
miércoles, 10 de febrero de 2016
I am the only mind which exists.
La idea se le ocurrió a los ocho años cuando vio un pájaro muerto en el patio de su casa y meses después, vio a su tía muerta. La imagen del ave inmóvil le atormentaba en las noches y se le ocurrió pensar que su mente lo había preparado de alguna manera, para enfrentar la muerte de su tía. A partir de ahí todo se fue en picada.
a veces imagino que entre todos aquellos que me rodean día a día hay uno que no pertenece a éste plano.
imagino que es alguien que se quedó en éste plano, alguien que no ha sido capaz de dejar ir y que por tanto sigue aferrado a éste plano, o quizás alguien que tiene algo pendiente.
con esa idea en mente miro los rostros de aquellos que deambulan por la ciudad, esperando encontrar al alma atormentada, les pongo atención, esperando se den cuenta que pueden confiar en mí y que pueden contarme su secreto, o pedirme ayuda.
hasta el día de hoy nadie se ha acercado a mi y eso me deja pensando, y si acaso el único atorado en éste plano soy yo.
Nada más comodo....
martes, 9 de febrero de 2016
Tormentosa relación
lunes, 8 de febrero de 2016
Soy lo que soy.
no me creo inteligente por la música que escucho
no me creo inteligente por los autores que leo, al final son sus ideas, no mías.
no me creo inteligente por saber utilizar el corrector de ortografía
no me creo inteligente por pasar tiempo a solas, muchas veces imagino cosas como cuando niño, nada profundo
no me creo inteligente por poner en el mismo cajón un siglo y un segundo
no me creo inteligente por usar expresiones como “en los confines de mi ser”
no me creo inteligente por haber dejado de beber y fumar, quizás es cobardía
no me creo inteligente por ser menos inocente, a veces creo que la madurez es un lastre psicológico e intelectual
no me creo inteligente por sentir que me he deshecho de lazos o por creer que he dejado de aferrarme a las cosas
no me creo inteligente por saber mentar la madre en inglés
no me creo inteligente por enlistar mis fallos
no me creo inteligente por considerar el regetón una basura
no me considero inteligente por gustar del rock progresivo
no me creo inteligente al no poder exorcizar grandes escritores de mi prosa, al contrario
no me creo inteligente por decir exorcizar para referirme a que tengo ideas ajenas arraigadas en mi
no me creo inteligente por mover la cabeza mientras escribo y escucho música
no me creo inteligente por saber preparar sushi
no me creo inteligente por saber usar google
no me creo inteligente por tener buena memoria
no me creo inteligente por saber escribir
no me creo inteligente por saber leer
no me creo inteligente al escribir o dibujar, pero quizás dependiente de la catarsis que esto representa, también débil
no me considero inteligente por tener más ganas de escribir un libro que comprarme un Ferrari
no me considero inteligente o superior si escribo dios en lugar de Dios, o demonio en lugar de Demonio
no me considero inteligente si comparo a dios con el demonio, son cara y nalgas de ideas humanas
no me considero inteligente por ser agnóstico en las buenas y católico que reza en las malas
no me considero inteligente por perseguir el vacío mental
no me considero inteligente por querer dejar de envenenar mi cuerpo
no me considero inteligente al saberme cobarde
no me considero inteligente al saberme mortal y efímero
no me considero inteligente al saberme parte del universo y por tanto eterno
no me considero inteligente al querer vivir aquí y ahora
no me considero inteligente repitiendo un zen de caja de cereal
no me considero inteligente al ser contestatario de tuiter
no me considero inteligente al ser activista de feisbuk
no me considero inteligente al escribir tuiter o feisbuk
no me considero inteligente por escribir mis defectos
no me considero inteligente al querer llamar la atención dentro de 140 caracteres.
no me considero inteligente por no ver fútbol
no me considero inteligente por tener consciencia de que gente muere a diario por un lado y por el otro hay quienes viven en la miseria
no me considero inteligente por escribir lo que me hace un ser común y corriente
no me considero inteligente por leer los fallos de aquel que escribe en su blog…
domingo, 7 de febrero de 2016
Zen de caja de cereal.
miércoles, 3 de febrero de 2016
Haz reír a un elefante.
Las líneas de las manos tienen la forma de aquellas cosas que durante su vida sujetó con anhelo y aprehensión. Las arrugas que circundan los ojos tienen la forma de las lágrimas que derramó al soltar esos objetos que sólo hoy comprende, son efímeros.
Nombres que nada significan y rostros difuminados desfilan en su mente, uno a uno van pasando mientras en su mente una tuba suena a desfile de payasos y elefantes y gladiadores poderosos que en el centro de la arena reciben pastelazos, ahí, recibiendo pastelazos, se encuentran todos aquellos que admiró y que incluso imitó, pero que hoy es capaz de mirar de forma objetiva y decir con autoridad que fue una idiotez pretender ser durante tanto tiempo, en vez de simplemente ser.
La tinta transmite lo que se forma en el corazón y es despedido hacia el torrente sanguíneo, un telegrama que es recibido en el centro de mando y se transmite en clave morse a través de pulsos eléctricos para así llegar al papel, mientras la mano danza un vals sobre este. Una carta que durante años no se atrevió a escribir nunca, pues sabe que el remitente la ha esperado siempre.
Sólo hoy comprende lo que tiene que decir, aún no sabe que palabras usar, pero entiende el concepto, pedir perdón es fácil en esencia, lo difícil es expresarlo.
“Ahora comprendo que mucho de lo que hice lo hice para complacer a los demás, ya fuera para que hablaran bien de mí, o para que dejaran de hablar. Idealice a muchas personas, creyéndolas y tratándolas como santos, como budas, devoré todo lo que tenían que decir, use sus flatulencias como incienso para meditar y me adorné con sus ideas. Viví mi vida bajo su mirada acusadora y a pesar de que lo sabía, quise complacerlos.
Nunca me atreví a viajar y convertirme en artista ambulante, nunca recorrí el mundo lejos de esas personas, nunca me alejé del lugar que sabía no era bien recibido, nunca me atreví a decirle en la cara “¡cállate perra!”, sino que agaché la cabeza cuando me regañaba, cosa que amaba, ella, la perra, no yo, nunca me atreví a decir adiós, sino que me quedé esperando.
Hoy comprendo que el único que debió tener poder de decisión en mi vida, era yo, que el único que tenía derecho a disfrutar mis fracasos era yo, el único que debió lamentar mis perdidas y el único que debió de celebrar mis victorias debí ser yo. No vivo, ya no vivo para nadie, y a pesar de que ahora el tiempo es lo menos que tengo, ahora quiero disfrutar lo que yo decida hacer con mi vida.
Si alguien quiere venir conmigo bienvenido sea, pero no pretendo, ni voy a esperar a nadie, ya esperé demasiado.
Al único que le debo una disculpa es a mí, el único que debe reclamarme el tiempo perdido, soy yo.”
Dobló la carta con la misma solemnidad de aquel que forja un carrujo y mientras la nostalgia jalaba del hilo de plata de su rostro para formar una sonrisa, la guardo en la pequeña maleta negra, donde se encontraba su vida. Todo se reducía a una maleta, ahí apretujados van los recuerdos de la infancia, las tardes lluviosas en que ganó el super bowl con un pase de mas de cien yardas, y los remates de tijera que hicieron que su equipo ganará el mundial por enésima vez y junto a ellos van las tardes en que la luna lo sorprendió mirando las estrellas, imaginando que un ser querido lo extrañaba igual o más que él, y también van los golpes que le dio la vida, esos que le dieron la forma que tiene hoy y van los sueños rotos, no olvidemos todo aquello a lo que dijo adiós, todo aquello que alguna vez deseo, también apretados van sus sueños junto a sus mejores poemas, esos que nunca escribió y que lleva tatuados en la psique, al igual que esa historia con que ha entretenido las mandíbulas de la creatividad y que sí le da tiempo escribirá en el lomo de la arena, antes de que la marea vuelva a subir, pues le dolería no plasmar su huella en esta tierra para que así haya constancia de su existencia y antes de que un cometa destruya la tierra, otra vez, pueda dios decir “claro que me acuerdo de él, le gustaba escribir, algunas cosas las disfruté mucho, otras me parecieron pretensiosas y rebuscadas, pero recuerdo una vez que su nombre brilló al atardecer antes de que el mar lamiera la sal y con esta su nombre.”
Algo de ropa, su carta y la nostalgia bastaron para armar su maleta, la esperanza y el ánimo se los hecho al hombro.
El circo ya estaba recogiendo cuando lo vieron llegar y reconocieron en él a un poeta, lo que les extrañó fue la maleta, pero bastó la cara llena de determinación como pasaporte, se encontraba ante ellos un soñador, un artista errante que bien puede vivir del aplauso o de la risa y no de la efímera fama.
El director del circo le estrechó la mano y se sorprendió de la fuerza que esta contenía, seguramente se encontraba un corazón joven debajo de esa piel que comenzaba a marchitarse. Lo escuchó con atención y donde otros hubieran reído, él preguntó:
-¿Y qué sabe hacer abuelo?
El sonrío como nadie al decir, “soy muy bueno haciendo reír elefantes…”
Recorrieron el país de cabo a rabo, en cada ciudad y en cada función deleitó su paladar con comida deliciosa, el viejo sabía cocinar como los grandes, y para salpimentar el momento les contaba una historia de su vida. Nadie sabía si esas historias eran ciertas, pero poco importaba, la magia que encerraban sus relatos estaban llenos de talento, ya fuera suyo, al inventarlas, o de dios, al fraguar dichas historias para un sólo hombre.
A mitad de la gira, en Jalisco, primera ciudad que visitaban con playa, notaron al viejo mas melancólico que de costumbre.
El sol ya se escondía cuando lo descubrieron en la playa, los calcetines agazapados en la cueva de los zapatos a una distancia segura del mar, los pantalones enrollados a la altura de las rodillas mientras él con un dedo escribía su nombre en la arena, primero una J, una sonrisa por todas las victorias, una O, una lágrima brota emocionada, un pequeño monumento a todos aquellas derrotas y sinsabores y dolores, una S, la taquicardia le invade el cuerpo, los recuerdos no le caben en el pecho, una E, todas esas personas que ya no están y que le hubiera gustado ver una vez más, una tilde ´, voltea a ver el mar y suspira, se siente satisfecho y está listo para irse, para despedirse, pero mientras el mar lame la sal del sudor de su piel se da cuenta de que todavía le queda tiempo, dios quiere entretenerse con sus historias un rato más, ya después lo llevará con él a dibujar atardeceres, eso es lo que hacen los artistas al morir, para así deleitarnos un poco más.
Allá a una distancia respetuosa, una cofradía de soñadores lo mira con orgullo y cariño, un viejo ha sido capaz de conmoverles por el simple hecho de cumplir su deseo de vida, ser.
lunes, 16 de noviembre de 2015
Todo en un instante.
En algún lugar se llevaba a cabo un discurso que pretendía ensalzar los valores que tiene la diversidad y la gran bendición que es pensar diferente, mientras que en otro se reprimía a un grupo que pretendía ser escuchado y plantear sus demandas, las cuales no sabremos que tan coherentes eran, pues lograron callarlos y nunca nos enteraremos.
Mientras que en un festival multicultural los globos de Camboya se elevan y pretenden ser el simbolismo de la esperanza, la gente no los mira, sino que los graba con sus celulares, sin detenerse a pensar en lo que están viviendo, pero pensando que filtro le vendrá mejor a ésta foto y la sensación que será en instagram o facebook.
Al momento en que nació un gorila blanco la gente se maravilló con la nueva pepsi cristal, milagro de la naturaleza, es pepsi, pero es transparente, cosas que uno jamás pensó ver se hacen posibles gracias al trabajo y la dedicación de un grupo de científicos que se enfocan en lo que en verdad vale la pena en esta vida aquello que nos entretiene y nos abstiene de la vida real.
Un niño que practicó durante horas y días toca la flauta por primera vez, lo hace horrible pero su padre lo felicitará de todas formas, porque no puso atención y porque se la pasó hablando por teléfono durante el recital, arregló un asunto importantísimo de la oficina, pero es capaz de decir con orgullo “Puedo equilibrar mi vida y darme tiempo para lo que en verdad importa, ver a mi hijo tocar el trombón.”
En ese mismo instante morirán miles de personas, algunas por un ataque al corazón, otras por un ataque terrorista que será condenado y olvidado con demasiada prisa, y en ese instante, justo en ese mismo instante tú vas a sonreír sin saber porque, y en ese instante, yo moriré.
En ese instante moríremos miles de recuerdos, datos inutiles, olores y preguntas que no hicimos, junto con respuestas que sólo nosotros sabíamos, moriremos y quizás causaremos un vacío, por un instante, después la gente seguirá viviendo su vida a través de su celular y de la pantalla de sus computadoras y en ciento cuarenta caracteres darán pésames ingeniosos y emotivos y en facebook expresaran de forma magistral el sentido de la vida, y después de unos cuantos likes la vida seguirá, la canción seguirá repitiéndose en el playlist de un joven que la acaba de descubrir hasta que se canse o hasta que descubra otra canción igual de genial y mientras tanto seguiremos muriendo,y poco a poco los que estamos no estaremos más y entonces estarán los que hoy ni siquiera imaginamos y por tanto no consideramos y para ellos será lo mismo, al no concebir la realidad sin nosotros nos ignoraran, no se darán cuenta de que nosotros también reímos ante los mismos chistes grabados en youtube y que comimos en la misma mesa de ese restaurante en el centro y quizás cuando se paren a esperar el metro no se imaginarán que nosotros también esperamos ahí, golpeando el suelo con el mismo pie, en el milímetro exacto y sin querer y sin saberlo, seremos uno en el espacio, pero ya no en el tiempo.
Y quién sabe, mi mejor amigo vive en el futuro, o vivió en el pasado, no tengo forma de saberlo. Es posible que yo soy aquel que alguien añoró por mucho tiempo durante años pero nací mucho tiempo después y en el segundo exacto en que se producía el orgasmo en que fui concebido, ese ser exhalaba su ultimo aliento y sin saber porqué, se despidió de este mundo sonriendo.
El mundo sigue girando y en algún lugar miles de personas corean con emoción orgásmica una canción que él cantante ya está cansado de cantar y en la oscuridad mientras la música golpea sus oídos con furia, una pareja se mira con amor por primera vez y se toman de la mano y comienza para ellos una nueva historia. Y un niño en el colegio se voltea sonrojado al descubrir que él le devolvió la mirada curiosa y mientras la maestra repite lo mismo que el año pasado, se vuelven a ver sin miedo y descubren que lo que sienten es hermoso, pero los han condicionado a sentir culpa y evitarlo, y ambos irán sufriendo por la vida conquistando chicas deseando besar un hombre.
Se irán conmigo ideas, olores, recetas, chistes, anécdotas y recuerdos que no compartí, y el mundo seguirá girando y aunque me cueste creerlo, no se detendrá ni un segundo. Quizás alguien sienta tristeza, pero como todo, se acostumbrará o lo olvidará y el siguiente año mi foto adornará un altar de muertos y junto a una flor naranja se encontrará una pluma y mis acuarelas que alguien guardo por cariño, o porque se aferra a la idea de que tener algo mío me mantiene vivo. Y en otros lugares del mundo alguien pedirá halloween y algún niño de la calle dormirá con hambre mientras mi platillo favorito se enfría en un altar, y una veladora iluminará mi rostro carcomido por el tiempo y los recuerdos mientras en un rancho la luz del sol los abandona y todos tienen que irse a dormir porque la última vela se usó ayer, y un niño se despertará a media noche y la madre correrá a darle de comer creyendo que esa es la causa, sin saber que fui yo quien desperté a ese niño, mi curiosidad me invitó a verlo y seré yo el que despertó al niño al susurrarle al oído, todo va a estar bien.
Cuando muera nos iremos muchas cosas, sin saberlo nadie nunca, talarán un árbol que ya tenía ciento veinte años y será convertido en tablas, que se usarán para armar el pódium donde expertos discutirán la repercusión del ser humano en el medio ambiente y lo importante que es tomar consciencia, y un escarabajo, el último de una especie hasta entonces desconocido, será pisado por un explorador en África, y un perro se sentará a esperar a su amo, sin saber que éste nunca regresará de la guerra, y un niño morirá desangrado por vivir en un país que ha estado en guerra y él sin saberlo, jugó en un campo minado, y alguien de catorce años llorará al perder al amor de su vida, y un anciano en el mismo instante perderá a la compañera de su vida y correrán muchas lágrimas, una lágrima aquí porque una muchacha no podrá salir ese fin de semana, y una lágrima allá porque no le regalarán un cachorro al niño, otra lágrima porque alguien descubrió que santa no existe, allá llora alguien cuando el doctor les explica lo peligroso que es un tumor en el corazón y como un niño, su hijo, no es capaz de soportarlo, pero también se llora al ver un ser vivo nuevo, y la madre siente como el miedo se le va junto con esa lágrima, pues su hijo ha nacido para aclarar todas sus dudas y ahora todo tiene sentido, el señor que llora por primera vez al abrazar a su hijo, lo sujeta con fuerza pues no quiere que nadie lo vea llorar, un chimpancé, en contra de todo pronostico, llorará cuando con lenguaje de señas le expliquen que su amigo bobo ha muerto a manos de un cazador y entonces llorará por la humanidad entera, por los que no pudieron amar cuando debían, por los cobardes que no fueron capaces de pelear por amor y que huyeron y llorará por los abrazos que no se dieron a tiempo y llorará por los perros que murieron atropellados y que nadie se ocupó de enterrar, y llorará por los niños que mueren de hambre y frío y también llorará por la gente que duerme bajo un puente y por aquellos que se aferran a un rosario y rezan para exorcizar sus miedos, y aunque las lágrimas no basten, él llorará por todos, por ti y por mí, pues sabe que dejé cosas pendientes y que no te dije otras, y que algunas que dije no debí y llorará y llorará por bobo y por ti y por mí y por él, por todos y un científico de percepción pobre dirá que no es posible que llore tanto, pero llora porque desarrolló consciencia y porque ahora se hace más preguntas y son las respuestas mas tristes las que le llegan, poco le importa a pocos, pero puedo decirte que tú a mí me importas.
El explorador que sigue buscando la tierra prometida.
Antes de salir de ahí se me ocurrió voltear al colchón y entonces la vi, no a ella que fumaba impaciente, sino a ella, la mancha que hizo que mi imaginación volara.
Una mancha de semen que se confunde con el sudor cubre una sábana sucia, manchas que no tienen forma alguna, pero que para alguien con imaginación emulan un viejo y desconocido continente, en la irregular forma se puede ver o acaso proyectar el deseo, de forma fractal imposible de definir pero que todos han sentido al menos una vez, como la belleza, recorre todo el mapa, se concentra en toda ella, la belleza, el deseo y entonces queda expuesto, desnudo y te enfrentas al oleaje de la excitación que a veces es tormenta y a veces tan sólo un quedo vaivén. Y ese oleaje nos lleva tierra adentro donde un cuchillo con forma de lengua se abre paso entre la maleza y explora junto a unas manos que cobran consciencia y autonomía y que pretenden en un instante hacer lo que les tomaría toda una vida y desnudo te adentras en esa tierra extraña, siempre extraña no importa cuantas veces la visites.
Y en esa tierra encontramos el archipiélago del orgasmo, pequeño pero hermoso, por allá el terreno se eleva y es donde se encuentran los montes que hay que explorar, nadie sabe como son, hay que aventurarse y conocerlos, pasar por el monte de venus donde prácticamente hay que gatear para conocerlo mejor y de ahí explorar lo que haya por explorar, conocer lo desconocido, sin miedo y sin prejuicios y al norte, o al menos al norte del que observa se encuentra flotando por sobre un lago de saliva, un pequeño bote que lleva en sí el sopor, ese que inunda a aquél que es capaz de cruzar este terreno, por la ruta que sea. Algunos solamente cruzan por que tienen que, otros se detienen a admirar cada centímetro como si de eso dependiera su vida. Y algunos, no todos se han dado cuenta de que allá arriba, en donde se forman las nubes hay otras cosas que descubrir, donde un humo espeso forma nubes artificiales que estimulan los sentidos como nada lo ha hecho y como nada lo hará. Hay tanto por explorar en este lugar. Pero tan poca vida.
Perdido en este mapa se encuentra el explorador que se ha atrevido a explorar esta tierra, confundido se pone pie y es entonces que descubre ese mapa, mapa que formó o que ayudo a formar, o que quizás formaron con él.
Él suda como nunca, emocionado, mientras ella le pide que deje el dinero sobre la mesa y apague la luz al salir.
Al salir noté la luz que iluminaba esa pequeña estatua, si no mal recuerdo la virgen se llama igual que ella, o al revés. Me senté a esperar la combi y sólo entonces me di cuenta de la hora, demasiado temprano para volver a dormir, demasiado tarde para seguir la fiesta. Me senté a esperar mientras encendía un pequeño cigarro, saqué mi celular para tomar una foto que no pude revisar en ese momento, pues la batería se agotó y entonces me di cuenta de que el universo tiene un curioso sentido del humor en un lugar perdido, lejano, se escucha una canción que hace horas me encontraba tarareando, nervioso sin saber que era lo que iba a suceder, mientras ella me tomaba de la mano y me decía con risa burlona: “ven, ‘'¿o tienes miedo?” y yo alcancé a decir sin fuerza, más para mí que como una respuesta para ella, “chingue su madre, ‘amos”.
Subí a la combi con prisa pretendiendo que mis miedos no alcanzaran a subir conmigo y se quedaran en ese viejo barrio para perderse y nunca más encontrarme. Abrí la ventana y sentí como el viento pretendía calmarme al acariciar mi frente, mientras a lo lejos aún se alcanzaba a escuchar esa canción que me hizo reír mientras veía y me despedía de una vieja virgen de nombre que no quiero recordar.
Pleasure and pain; Heaven and Hell - my memories
What a long and strange trip this has been for me
What a short and strange life this has been
It has given me much - maybe taken more
but those good times were always worth waiting for
When it's time to take leave of this world
I will leave with bitterness and joy…

