viernes, 6 de enero de 2017

diario acontecer.

El verdugo llegó a casa cansado, había cortado veinte cabezas.

Abrazó a su hijo y lo cargó a pesar de que le dolían los brazos. Jugaron a la pelota hasta que el sol se cansó y los dejó en el patio de su casa, ellos se quedaron riendo una hora más, hasta que madre les pidió que se metieran, pues estaba haciendo frío.

Ellos entraron con alegría y vieron el pollo rostizado que madre había cocinado y comieron con emoción. Platicaron con la boca llena y se hicieron comentarios graciosos que a todos agradaron. Madre alentó al hijo a que le contara sobre las cosas que había hecho en la escuela y que hacía rato le había contado a ella.

Todo era felicidad, hasta que el niño se relamió el labio y le preguntó a su padre, ¿cómo te fue a ti en el trabajo, padre?

jueves, 5 de enero de 2017

Ideas.

Todos son una proyección de la psique,  nada es real,  es una creación de tu mente.


Las miradas perdidas saturadas en un vagón del metro, deseando no estar ahí, soñando siempre con el futuro o angustiándose con el pasado.
Enfrentas al grupo de autómatas y te dejas llevar por el colectivo que te empuja con violencia hacia adelante, hacia la nada, hacia la próxima estación.   Se respira inconformismo y humanidad, los codos presionan la panza de alguien y los sobacos siempre se las arreglan para presionarse contra una nariz que nunca puede voltear lo suficiente.

Bajas de la misma forma en que subiste, a empujones. La nada que es la rutina empuja la voluntad de todos aquellos que parecieran no querer moverse y que se dirigen a la salida, o a la ilusión de una salida.

El frío te golpea el pecho y se mete a tus pulmones como el amigo que era como un miembro de la familia, se rasca la espalda con los alveolos y se ensucia los pies en la nicotina que hace años te hizo sentir hombre a tus insípidos dieciséis años y se larga sin decir adiós.

Los pies retumban en las madrigueras de las ratas, que a esta hora ya están disfrutando del botín de la noche y listas para esconderse y salir sólo hasta que sea seguro y comparten, sin saberlo una rutina.

Un día más pasa sin saberlo y sin darte cuenta han pasado setenta años y entonces al mirar las manos arrugadas que antes te obedecían sin chistar, ahora bailan un vals silencioso y son torpes y lentas y a veces sueltan las cosas y te desespera verlas así, pero más te duele ver los zurcos que ha dejado el tiempo en tu rostro, los pequeños canales por donde se deslizaron tantas lágrimas y el cabello que ha abandonado el barco, como todas aquellas ideas grandiosas que tenías y que ahora no están y se ven distantes y parecen ser nada.

Ahora eres nada, un engrane oxidado que no le sirve más al sistema y que ya no produce, eres un ser que vive del recuerdo, a falta de la capacidad de forjar nuevos momentos memorables.

Suspiras, pues sólo entonces te das cuenta que repetir una rutina durante años, no se puede llamar vida.


miércoles, 4 de enero de 2017

Me, Myself and I.

En mi sueño me conocí a mi mismo, me presentó un amigo en común y tuvo que retirarse por un momento, pues necesitaba hacer una llamada. Fue un momento incomodo, no supe qué preguntarme para romper el hielo.

Me resulté pedante y pretencioso, en mi silencio vi una muralla. Entonces encendí un cigarro, es decir, aquel que soy y que estaba frente a mí, encendió un cigarro y comprendí que ese yo, era el yo que fui, un yo que se destruía lentamente y que tenía pensamientos suicidas y que vivía como victima y que pretendía ser malo para evitar descubrirse humano y por tanto, frágil. Y entonces comprendí, me sonreí y me ofrecí una palabra que encerraba amistad y camaradería.

Al cabo de unos minutos regresó nuestro amigo en común y le vi el rostro lleno de alegría al ver que convivíamos en paz, y como no iba a alegrarse, ese amigo en común era el yo del futuro, ese que seremos, y se sintió aliviado al ver que podíamos convivir en paz y que por fin, nos habíamos perdonado.


Reímos toda la noche y nos contamos anécdotas, cada quien desde su perspectiva, a mí, al yo de presente, me despertó una carcajada.

martes, 3 de enero de 2017

De lo primero que nos damos cuenta es del silencio. No hay nada más. Poco a poco comenzamos a tener conciencia de nosotros. De nuestro cuerpo, sin quererlo, sin buscarlo, nos vamos dando cuenta de nuestras extremidades. La sensación que produce un pequeño roce en la piel. La manera en que nuestros dedos se mueven a nuestra voluntad. Somos dueños de nosotros mismos. Poco a poco nos movemos con mayor soltura, comenzamos a tener mas noción de nuestra capacidad. Gradualmente sabremos nuestras limitaciones. Es entonces que comenzamos a sentir una presión en el cuerpo. Nos sentimos ajenos al lugar en el que nos encontramos. La luz lastima nuestros ojos, que hasta ese momento estaban cerrados. Nos cuesta abrirlos, pero duele cerrarlos. Nuestros pulmones reciben un fuerte golpe, el aire que hasta hace poco no necesitabamos, desde ahora será vital. El silencio deja lugar al alboroto. Ahora que hemos sido expulsados del útero, poco a poco, comenzamos a morir.

Nostalgia

La nostalgia se acumuló en la garganta impidiéndole hablar al verla. Tantas cosas que quería decirle y lo único que pudo hacer fue llorar como niño.
Así son los sueños nos ponen en situaciones que deseamos pero que no podemos controlar.
Las imágenes van desfilando una a una de manera que se sobreponen unas a otras, a veces cuando nos damos cuenta ya es demasiado tarde y no entendemos el espectro completo de lo que sucede frente a nosotros, pero a veces cuando nos tomamos el tiempo para ver, quisiéramos que las imágenes se difuminaran al instante y su constancia fuera un borroso elemento en el que todo es uno y a la vez nada, como en los sueños...

lunes, 2 de enero de 2017

Raíces

Decidió extender sus ramas al cielo, para poder sostener las nubes.

Dejar ir.

El fracaso ajeno sólo lo celebra quien fracasó antes.
O el débil mental, que en ocasiones es el mismo, siempre con su disfraz de víctima.

Eva.

Cuando dios molesto preguntó quién había tomado el fruto del saber, Eva se adelantó un paso para proteger a su compañero, pues lo amaba, y sin dudarlo dijo yo.

De ahí en adelante la historia es la misma, pero ese detalle explica mucho mejor lo que hoy nos sucede.

domingo, 1 de enero de 2017

Sol. Dusk. Farewell.

El sol se fue sin despedirse
lo vi ocultarse detrás de un edificio y de ahí siguió bajando, se ocultó detrás de esa línea, que resulta que no es una línea y que llamamos horizonte
ahora se asoma por otro lugar
uno que ni siquiera imagino
y personas que nada saben de mi despiertan y cierran las cortinas pues es bien sabido que en las fiestas, él es el último al que se quiere ver
su paseo es interminable y lo que llamo vida es para él un parpadeo
soy nada para él y para mí, es en ocasiones, todo
es todo en aquellas ocasiones en que temblando de miedo deseo que la luz se lleve aquella sombra que acecha mi sueño
es todo cuando enfermó siento que la vida se me va y al ver la luz amarilla abriéndose paso entre la penumbra de éste hospital, me da la ilusión de comienzo y siento que si ha comenzado un nuevo día, yo podría bien vivir un día más
es todo cuando emocionado, cual niño que era, esperaba su presencia para poder salir a jugar y lo extrañaba cuando se iba, sabiendo que lo volvería a ver, pero sin querer despedirme, pues era mi amigo
es todo cuando planeo mis vacaciones y deseo pasar un día recostado en la arena, entonces no me molesta su presencia, entonces le sonrío y no lo odio, como cuando espero a que avance el tráfico
es todo cuando cuando comienza el día y nos da sentido de orden, rutina, tedio
es todo cuando por fin termina la tormenta y entre escombros hay que buscar a nuestros familiares. 

El sol se fue sin despedirse, creo que aquí estaré mañana, 
o al menos eso espero
eso deseo.
 

Greetings

En mi afán de escribir, no sólo abrí un blog, sino que me inventé un par de lectores, para los cuales en ocasiones escribo y les dedicó un par de líneas.
Para esos ojos curiosos, mis lectores ficticios que son tan reales como mis demonios y para mis lectores reales, en caso de que los hubiera, por irreales que sean, una disculpa por la imperceptible ausencia.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Llama que aún no arde.

Lo que hoy vivo mañana será una anécdota más. Servirá de referencia para entender lo que ha de venir y que hoy no siquiera concibo.

Algunos jamás sabrán lo que hoy me sucede y aún así se sentirán con el derecho de emitir un juicio sobre mí.

Tu existencia fugaz marcó mi vida y me enseñó que puedo ocuparme de alguien más aparte de mi. No podremos jugar a las escondidillas, aún no. 

Aquí estaré esperándote.

Ya me enseñarás a descubrir el mundo a través de tu mirada, pasaremos horas adivinando la forma de esas nubes histriónicas que no terminan de decidir qué quieren ser. 
Me harás preguntas tan sencillas, que no podré contestar y pasaré horas investigando miles de porqués y aprenderé, a través de tu curiosidad, a redescubrír el mundo. Te contaré mi vida mil veces, esperando que no cometas los mismos errores que yo, pero también esperaré a que vivas tu vida y cometas tus propios errores y querré estar ahí cuando tengas ganas de reír y cuando tengas que llorar, escucharé todo lo que tengas que decir, y trataré de que tengas tu propia voz y tus propias ideas.
Veremos a las hormigas y les pondremos nombre, les inventaremos una historia maravillosa.

Quizás mañana tendré que explicarte éstas líneas y entonces te abrazaré y me verás llorar, quiero que sepas que son los recuerdos acumulados en mi garganta los que no me dejan hablar, recuerdos de una historia que comenzó a escribirse hace treinta y cuatro años, si tienes tiempo, quiero contarte mis recuerdos acumulados, eso que llamo mi vida.

viernes, 16 de diciembre de 2016

5


Hoy me encontré cinco pesos y no pude evitar pensar, "que mal, alguien perdió cinco pesos..."

Hoy será un buen día.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Aún no conocido

Lo que hoy vivo mañana será una anécdota más. Servirá de referencia para entender lo que ha de venir y que hoy no siquiera concibo.
Algunos jamás sabrán lo que hoy me sucede y aún así se sentirán con el derecho de emitir un juicio sobre mí.
Tu existencia fugaz marcó mi vida y me enseñó que puedo ocuparme de alguien más aparte de mi. No podremos jugar a las escondidillas, aún no. 
Aquí estaré esperándote.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Un hoy difuminado.

Dentro de algunos años me pedirás que te cuente lo que sucedía en lo que hoy es mi diario acontecer, que para ti será pasado inconcebible, y será mi relato lo que conecte ese momento, hoy impensable, con lo que hoy llamo presente.

Por eso quiero poner atención a lo que me ocurre, pues no quiero dejar nada de lado y quiero satisfacer tu curiosidad.

Quizás tus pequeñas manos curiosas acaricien las mías mientras te cuento mi vida y entre miles de 'por qués' tuyos, yo desnudaré mi alma o quizás será una charla de café, siendo tu joven,  lo que desate tu curiosidad, o quizás sean mis arrugadas manos que bailan un swing las que te hacen preguntarte quién soy yo y entonces tendré que invocar recuerdos que creí olvidados y compartir contigo el capitulo de mi vida que creí callar para siempre, ese que me avergüenza y que es mi infierno personal, pero que será algo que compartiré contigo sin dudar, pues tú eres y serás mi parte bella.

Si fuera necesario, desde un hoy que para ti es pasado imposible, te aseguro que no habrá máscaras, mi alma desnuda es tuya. Quiero tener todas las respuestas, quiero saber lo que te interesa, quiero escuchar todo lo que tienes que decir, quiero compartir silencios viendo las nubes que escoltan la luna, quiero estar cuando escuches la primera canción, quiero reír por nada contigo y quiero ser quien sujete tu mano cuando hagas tu primer dibujo, quiero que me aclares todas mis dudas con tu inocencia, quiero tanto y quiero que sea contigo.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Espera.

Algunas esperas no hacen diferencia alguna, otras nos cambian la vida.

Esperar el camión o el metro poco aporta y poco nos quita, pero hay esperas que cambiaran el rumbo de nuestros días.

Hoy he comenzado a esperarte.

martes, 1 de noviembre de 2016

To whom may concern.

Un día contaremos riendo, lo que un día vivimos llorando.
Le contaremos, a quien pueda interesarle, nuestra vida a detalle.
Y mientras las manos están bailando al ritmo de un Parkinson, contaremos todas nuestras verdades, por vez primera no callaremos nada, contaremos todo, sin sonrojarnos, con una sonrisa que había estado dormida y que ha despertado a causa de los recuerdos.
Todo lo que tardamos años en vivir y hacer, será resumido en unas cuantas palabras.

Y será ese resumen lo que ayude a comprender el todo que somos, la suma de todas las partes, la suma de todos los recuerdos, la suma de todos los sueños rotos, la suma de todos nuestros efímeros éxitos, la suma de basura material que acumulamos, la suma de poemas aprendidos, la suma de canciones que tanto cantamos, las caricias que dimos y los besos que recibimos, pero sobre todo lo que no tuvimos, aquello que nos impulsó a decirle al mundo: "si crees que no puedo, mírame".

Quizá nuestra historia sirva de inspiración y quien la repita la diga con orgullo o acaso será una historia triste o una de tantas que se cuenta y al poco rato se olvida.

No pretendo impresionar a nadie, pero si en verdad vienes en camino, espero que ésta historia al menos te entretenga.

cuando me dijeron que iba a morir sólo se me ocurrió pensar en mi epitafio

ni siquiera en un testamento, pues nada tengo y no tengo a quien dejarle nada

soy sólo recuerdos

miércoles, 5 de octubre de 2016

Tropiezo.

Por tomarme demasiado en serio, estuve a punto de caerme.
Justo iba compitiendo hombro a hombro con otros, para poder apresurarme y llegar a esperar el metro al andén, cuando al subir unas escaleras tropecé.

Iba atento a mi ensimismamiento, creyéndole a esa voz que me decía que yo tenía más prisa que nadie, y por tanto, merecía ir delante de ellos.

Mis ideas se sacudieron en el momento en que mi pie, que en ese momento flotaba, impactó el borde del escalón y mis manos entraron de golpe en contacto con la realidad.

No soy especial, soy parte de un todo y sólo logrando que el todo avance, lograré avanzar.

domingo, 2 de octubre de 2016

34 y 7

treinta y cuatro años y siete días después, la luna no asoma ni media barriga, pero ahí está y en silenciosa formación las estrellas la escoltan, mientras unas nubes juegan a disfrazarse, allá una de perro, acá una de perfil griego y aquí en la tierra los suspiros exhalados llevan tatuados el nombre de nuestros muertos.

el mundo tal como lo conozco quizás no existía antes de mí y quizás desaparezca cuando me vaya o, lo más seguro, quizás cuando yo me vaya todo seguirá igual, un niño correrá a su cuarto con un vaso lleno de leche y un plato con un sándwich y con prisa encenderá la tele para ver caricaturas, tal como yo hice alguna vez, ignorando lo que sucedía en mi haber,  mientras que alguien busca los teléfonos que hay que marcar para anunciar la noticia, los hermanos que llamo amigos tratarán de recordar esa canción que les hice jurar pondrían en mi funeral y quizás no se atrevan, o quién sabe, a lo mejor no la quitarán en toda la noche y cada vez que quieran invocar mi recuerdo la pondrán a todo volumen y sus hijos se extrañarán y dirán, otra vez esa canción...

a lo mejor cuando yo me vaya de éste mundo una flor abrirá sus pétalos y nadie verá el milagro que es, por considerarlo algo corriente y común, seremos olvido

quizás tenga la oportunidad de reunirme con todos mis muertos y en un espacio donde el tiempo no estorba, tendremos toda la eternidad para platicar o ignoramos, para ponernos al día con gusto o para seguir reclamándonos. será el cielo o el infierno

se dice que cada siete años uno ya no es el que era, a nivel celular me refiero, siendo así yo ya voy hacia mi quinta renovación total y me sigo preguntando qué me define

Qué me hace ser lo que soy y si acaso es algo externo, me pregunto si estoy totalmente de acuerdo, quizás no y ahí es donde nacen los problemas, la inconformidad, la impotencia y la frustración . quizás no debí creerle a aquellos que me dijeron que no podía hacer algo, aunque el único responsable soy yo, no los demás, yo compré lo que me vendieron

treinta y cuatro años después, menos cabello, muchas canas nuevas, un par de perros que apenas miro me mueven la cola, miles de canciones aprendidas, canciones nuevas que me recuerdan viejos amigos y canciones viejas que me recuerdan aquél que fui entonces, momentos que de a poco se van volviendo recuerdos u olvidos, tengo una bicicleta arrumbada, unos tenis que últimamente no han tenido muchas ganas de salir, unos zapatos que ya comienzan a lastimar, quizás porque había dudado al andar, pero poco a poco lo voy corrigiendo, una alcancía vacía y a la vez, llena de ilusiones, tengo en mi haber millones de hojas con dibujos y poesía, pedazos de mi alma que no sé dónde están, pues no les di importancia en su momento, tengo miles de errores y millones de lecciones aprendidas, tengo una sonrisa que ha sido intermitente, tengo recuerdos mezclados con ficción, tengo miles, millones de ideas, tengo litros de tinta en las venas y muchas ganas de esparcirla en papel, tengo miles de suspiros encerrados en la jaula de los pulmones y buscan escapar, tengo un mar de lágrimas que a veces, a causa de la luna y su efecto en las mareas, sube de nivel y me cierra la garganta, amenazando con desbordarse e inundarme, tengo miles de historias que contar, tengo una lista con las promesas que hice y que no cumplí, tengo miles de horas perdidas, tengo recuerdos y tormentos, tengo arrugas nuevas que me recuerdan al barro que se erosiona y me espera, tengo cicatrices que me comprueban que estoy vivo y por tanto soy finito, tengo miles de canciones cantadas, tengo emociones por experimentar y muchos sueños extraños donde hay insectos gigantes y a veces vuelo

tengo tantas cosas que quiero hacer y cada vez menos tiempo

tengo tantas cosas, pero lo que me emociona es pensar en lo que viene
en lo que está por venir, en lo que está por vivir

un año más en la vida, una vela más, símbolo de la luz, de la claridad, pues con el tiempo me acerco más a entender quién soy y me acerco a esas respuestas que alguna vez busqué y aunque algunas preguntas quizás nunca tengan respuesta, hay otras que darán más sentido a mis pasos

me pregunto qué canciones cantaremos, qué lágrimas lloraremos, qué suspiros nos arrancarán los recuerdos y qué queda por vivir