martes, 10 de mayo de 2011

Día de las Madres

Jamás sabré lo que es dar vida a otro ser humano, quizá algún día sabré lo que es dar la vida por alguien más, pero lo que sí sé es admirar a aquellos que se entregan por los demás, los que dejan a un lado sus sueños con tal de que ese ser que aman nunca despierte.

Para bien o para mal a mí me tocó despertar, darme cuenta de que la muerte no es algo que sucede lejos o sólo a los malos, sino que es algo que llega de pronto, por mucho que se le anuncie.

Aprendí con ojos llorosos que mi madre no iba a poder cumplir esa promesa de estar siempre conmigo.

Aprendí que las cosas las debo de hacer por mí, no por nadie más, ni para nadie más. Y cada vez que dudo, recuerdo su mirar y sé que cada paso que uno da forja el camino, y es decisión propia si uno viaja por caminos tortuosos o por un bucólico sendero.

A veces se me pierde la mirada y por un segundo me olvido de mí. Quizás en ese momento es mi madre que, conectada a mi inconsciente, me aconseja. O quizá sea sólo que yo pienso en ella.

Un diez de mayo más, una herida que ha cerrado, pero que jamás se borrará. Y hoy, como siempre mientras pienso en ella le doy las gracias por todo.

Feliz día a todas las madres.

viernes, 6 de mayo de 2011

Tormento

creo que más de una vez he intentado hacer cuento de terror, este sería el primer posteo bajo esa intención.


No me sorprendió el hecho, sino la facilidad con que una mujer de menos de un metro sesenta había sido capaz de matarme.

Cuando caí en cuenta de lo sucedido no pude más que mirar como mi sangre me cubría todas las manos, el golpe debió de haber sido en la cabeza, ya que no veía un fluir de sangre, pero cómo podría, estando ya muerto.

Vi como se reincorporo, la muy desdichada, una furia inundó mi ser, y es que a pesar de que la amaba al verla con otro hombre solo me acerque para encararla y decirle que lo nuestro estaba terminado. Una cosa llevo a la otra y en menos tiempo de lo que uno pensaría, ya nos estábamos gritando, ella me empujo o fui yo no lo sé. Lo que sé es que hubo un golpe fatal.

Al momento en que se reincorporo pude notar cómo me miraba, era increíble, pero ella me veía, o eso pensé, por que siguió su camino como si nada, su indiferencia me heló cuando paso a través de mí. ¡Increíblemente después de matarme abandonaba la escena como si nada! Fue en ese momento que la ira inundó mi alma, algo me decía que tenía que dejarla ir, pero no podía, no así de fácil. Decidí seguirla, atormentarla, que sufriera mi muerte.

Me pose frente a ella y le grite mirando sus ojos negros, impenetrables, Criminal! Siguió caminando como si nada, como si yo no estuviera ahí, me pareció ver un simulacro de sonrisa, como teñida de compasión, cosa que me enfureció. Decidí hacer lo que pensé que hacían los muertos para atormentar a los vivos, patee un bote de basura, que increíblemente salió despedido varios metros, no me sorprendió, había leído acerca de las materializaciones de los muertos…

Ante su increíble indiferencia no pude sino desear haberla matado yo, sólo me quedaba atormentarla, seguirla, que recordara su crimen, que mi muerte pesara sobre su alma. Arrojé todo lo que se cruzaba en mi camino, gritaba con toda mi fuerza, criminal, criminal, una y otra vez, estoy seguro de que me oía, porque personas cerraban sus ventanas ante mi “presencia”, los perros aullaban, gente que cruzaba en la calle corría, pero ella permanecía estoica. Algo me decía que debía irme de ahí, descansar, que si me ligaba a ella no conseguiría más que condenarme.

No sé cuanto caminó, no sé cuánto la seguí, lo que sé es que lo hizo sin inmutarse de mí. Desgraciada, no sólo me había quitado mi vida y mi amor, sino que a ella no le importaba. Y yo aferrado, me pesaba tanto que no podía dejarla ir.

Había perdido la noción del tiempo, pero no del espacio, reconocí la caseta de policía que se encontraba cerca de su casa, entonces comprendí, había decidido entregarse.

Camino hasta colocarse frente a dos policías que me daban la espalda, no pude evitar recordar el amor que sentí por ella, el cariño que me hizo entregarle mi vida entera, no pude evitar gritar su nombre, quería evitar que se entregara. Ambos voltearon, me miraron con cara de horror, escuché que uno de ellos dijo, pero qué carajos le pasa a este loco, yo no podía dejar de mirar a mi amada y gritar su nombre, el otro, el de la derecha miró detrás de él donde estaba mi amada, me miro y dijo, pero este parece que ve a un fantasma!

No podía creerlo.

-Mira su cabeza, parece que intentó matarse con ese martillo que aún lleva en la mano…

viernes, 22 de abril de 2011

Somos como estrellas, no dejaremos huella en el firmamento.

Como cuando Caín mató a Abel, no sólo mata a Abel en ese momento sino que mata a los posibles descendientes del hermano, y la hipotética descendencia de esa descendencia, así cada cosa que uno hace o deja de hacer, afecta exponencialmente a la humanidad, quizás sin darnos cuenta, quizá mínimamente. Pero afectamos a la humanidad entera. El aleteo de una mariposa se siente al otro lado del mundo, viejo y sabio dicho chino, de donde surge el nombre de “el efecto mariposa”.

El que alguien se siente a leer estas líneas lo privara de hacer otras cosas, de convivir con alguien más, de leer otras cosas. Pasar tiempo con una persona supone quitarle valiosos segundos, segundos que pueden hacer la diferencia, el que esté con nosotros y no haya seguido su camino puede ser causa de que no conozca esa bella mujer que iba a cruzarse en su camino, o por el contrario evitar que al seguir su camino lo hayan asaltado.

Las cosas suceden sin que nos demos cuenta, hay miles de posibilidades cada segundo y sin embargo elegimos una, de qué nos perdemos, jamás lo sabremos, de qué nos hemos salvado, tampoco lo podremos saber. Sólo nos queda disfrutar cada instante.

Somos como estrellas, no dejaremos huella en el firmamento. Solo tenemos este instante. Este instante y nada más.

viernes, 15 de abril de 2011

El niño que fuimos



José Saramago decía que hay que dejarse llevar de la mano por ese niño que fuimos, que sea él el que nos guíe, el que en ocasiones nos diga “no hagas esto o aquello”.


Y resulta que no nos dimos cuenta. Y mientras estábamos festejando el haber llegado a la luna, la invención del laser, el ci di, el refresco de cola invisible, el ay fon, y mil chacharas más, gente seguía muriendo de hambre, de insolación, de desamor, sintiéndose cada vez más lejos y ajenos del mundo. Y mientras pisábamos una duela finísima, alabando los acabados en caoba, los grandes espacios, la opulencia de un enorme jardín impecable, había un campesino preguntándose por que cada día llovía menos, deseando que llegara una lluvia, una al menos para al menos alimentar a su familia, ya no vender la cosecha, esa ya estaba jodida, pero al menos un maicito para sus hijos…


Y mientras reímos viendo televisión, festejando el gol de un chicharito que ni se inmuta de nuestra existencia, admirando lo que hacen aquellos a los que les llaman “estrellas” , hay gente que quisiera encontrar una banca decente para poder dormir hoy, que alguien pierda aunque sea veinte pesos y poder encontrarlos para llevar algo de comer a sus hijos aunque sea un pan dulce.


Y mientras vemos como suceden tantas cosas a nuestro alrededor y ser capaces de no hacer nada. Caer en la peor de las indiferencias. Me pregunto cómo es que somos capaces de ignorar lo que sucede. Ser capaces no solo de permitir, sino de fomentar que una persona gane millones de dólares por caminar unos cuantos metros con ropa prestada y que una persona que trabaja de sol a sol apenas y tenga para comer.


Estoy seguro que el niño que vive en mí no permitiría nada de esto. Y no es que el pudiera arreglar el mundo, pero al menos lo intentaría. Un “es imposible” no lo detendría.


Y no no es imposible cambiar. Si yo puedo cambiar y tender la mano a quien lo necesita, quiere decir que no es imposible. Es solo cuestión de que despertemos a nuestro niño interior para que nos diga que hacer.

jueves, 14 de abril de 2011

Cambio de perspectiva

A veces la gente se acostumbra a ignorar a los demás. A veces simplemente es que no están acostumbrados a poner atención a alguien que no es de la familia. Si a eso le sumamos la creciente desconfianza.Pero me parece absurdo no tenderle la mano a alguien que batalla para subir al camión o subir las escaleras de algun lugar. Ayudar a cargar una bolsa no nos hace mejores seres humanos, ni nos garantiza el cielo ni un nirvana ni conseguir absolutamente nada, y eso debería ser suficiente incentivo, hacer las cosas por querer ayudar.No que tan dificil sea, pero debería de haber una manera de ver las cosas mejor.Quizá si la hay. Las cosas se ven como las quiero ver, no caer en optimismo cegador, pero si ver lo bello de las cosas.

sábado, 2 de abril de 2011

Sin título


Chilango, no más.








Hay que levantarse a las seis de la mañana para desayunar, cinco y media si por pereza no me bañé en la noche, prepararme para salir a las seis y media para tomar la combi, la que va al Toreo, por que si no tengo que tomar otra combi, lo que complica el itinerario y el presupuesto.

Bajar por la super avenida lomas verdes, no no es broma ni sarcasmo, ese es el nombre, para encontrar que a esa hora la gente que va a la Universidad del Valle del México es demasiada, pero son mas los autos que llevan solo uno o cuando mucho dos pasajeros. Tráfico.

Llegar a toreo y rodear por los andenes, de la K hasta la L, que alfabéticamente esta de volada, pero estando en el metro son unos cuatro minutos y medio, eso si no paso a comprar una guajolota o unas galletas. Llegar a la fila de las combis que salen a "Interlomas, Centro Banamex", si todo salió bien y no cometí errores, estoy en la fila del andén L a las siete y media de la mañana, quizás siete treinta y cinco, entonces la fila no es tan considerable, quizá unas siete u ocho personas, si por el contrario llego después de las siete cuarenta ya hay una fila bastante considerable, lo que hace que sea bastante difícil conseguir un lugar en el transporte.

Salir del metro para incorporarse nuevamente al tráfico, ahora a bordo de una "urvan" ya no son combis, incorporarse nuevamente al tráfico, ahora es más incomodo, por que se está mas cerca del destino y se va mas apretado.

Llegar al trabajo a las ocho y media, quizás antes, prepararme un café o un té, o a veces hasta comprar un jugo de naranja.

Comenzar una rutina que no me aburre sino que me entretiene.

Trabajar de lunes a viernes, descansando los fines de semana, visitando bares del centro donde las cervezas dos equis lager circulan al por mayor, eso si bien frías, las ámbar se ven menos, quizá solo a algunos nos gustan. Por extraño que parezca hay quienes prefieren beber cerveza indio.

Entrada la noche ya con unas cuantas cervezas entra al bar un señor con una pequeña caja negra colgando al hombro, no es ninguna celebridad, no es nadie que por el simple hecho de existir haga que la inercia del mundo continúe, ni siquiera se le recuerda una vez terminada la noche. Sin embargo todos lo esperan, esa cajita que cuelga es una simple batería con un par de cables sujetos a un par de mangos de metal. Es el señor de los toques.

Por diez pesos se puede disfrutar de vivir el cliché, ser parte de lo que muchos no conocen, han oído, pero que ni siquiera imaginan.

Eso o visitar el centro histórico con sus librerías de viejo, sus tantos museos, sus tantas calles llenas de chacharitas útiles.

Vivir en una ciudad donde hay millones de personas, donde nadie sabe el nombre del que va al lado en el metro, todos en su pequeño universo, perdiendo de vista que aquel que esta a nuestro lado también respira y orina, que come y que depende de las mismas cosas que nosotros. Que yo.

A veces pensando que historia podría contar cada uno de ellos.

A veces pensando que historia tengo que contar yo.


Sábado, igual que ayer, escribiendo en un teclado un montón de letras que quieren dar a entender un mensaje, pero esta vez no sé si seré leído, y si acaso me lean, no sé si me leerá la persona que quiero, o si me leerá quien no quiero. No lo sé, pero no me apura, escribo por que hace mucho que no lo hacía aquí.

Parece que ahora podré decir esa tontería, "sigueme en mi tüiter, güe!"


espero que no me gane la antipatía hacia esa cosa y que me conecte más seguido. Si les interesa es: JruizMeillon creo que le ponen una arroba antes, no sé.... Creo que mi falta de ánimo solo augura pereza hacia el tüiteo...

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ya hace un año...

Pues vaya, ya hace un año de la última vez que me di la oportunidad de escribir algunas líneas en este espacio. Quizá indiferencia, quizá pereza, lo que haya sido creo que está por irse, o al menos me encuentro en el proceso de renovación.

No hace mucho descubrí que mi cuernofono me permite hacer entradas a este blog, de ser así y si realicé la configuración de manera correcta, podré estar posteando más seguido. A ver que pasa.

Si alguien lee estas líneas espero que se encuentre bien y que en el preciso instante que su cerebro decodifique estos signos reciba un fuerte abrazo por parte de quien aqui escribe. Mis mejores deseos siempre y no sólo por la temporada.

Espero retomar este espacio virtual.

Saludos a la banda!

jueves, 24 de diciembre de 2009

24/12/09

Se habla de deseos para este día, se habla de qué es lo que uno le desea a los demás, a la familia y hasta a uno mismo.


Yo deseo ser capaz de seguir teniendo deseos día a día, y deseo tener la voluntad para llevarlos a cabo.

A los demás e inclusive a mi mismo, deseo que la vida sea justa, y que nos de lo que nos merecemos, no más. Si acáso he causado lagrimas, que sean derramadas las mías en justo pago.

Así que si mañana me ven llorando, no sientan lástima. Pero si me ven riendo, tomense un tiempo para reír conmigo, que nada, me haría más feliz.



Hoy tuve el deseo de escribir algo en mi blog.


Al menos hoy, mi deseo se ha cumplido.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Un viaje diario. Uno a la vez.

Una carta...

Esta carta la escribí en la parte de atrás de una copia fotostatica de mi mano.



Es curioso como las cosas pueden ordenarse o desordenarse, más allá de lo inconcebible.

La mano de la imagen, no es la misma mano que ha escrito estas palabras, la imagen fue tomada el domingo, las palabras escritas el martes, y tú leerás estas líneas el miércoles 11 de marzo. Líneas que quedaran inmortalizadas, y durarán lo que haya de durar esta hoja. O acaso si sacamos una copia a la copia, tendremos otra mano, una que no existe y jamás podremos ver, tan irreal como la primera, por que es pasado.

Esta es una mano que ha viajado en el tiempo para expresar un sentimiento.

Las manos sirven para crear, pueden soportar, dar apoyo o alejarnos. Esta mano esta abierta, no esconde nada. Es sincera. Y estas palabras, fruto de esa mano, buscan expresar ese sentimiento. Que sepas que puedes leerme en tanto que te interesen las líneas. La mano abierta que esta dispuesta a ser tomada.

Esta historia que nos pertenece. Mi mano que ya no es la misma que acarició el pelo de mi madre, ni aquella que arrojó lodo al techo de mi casa, causando que mi hermano me castigara. No es ni siquiera esa mano que sujetó fuertemente el dedo índice de mi madre al nacer, buscando aferrarse a ese dedo por que era lo único que le daba seguridad en esa situación tan nueva, que es el ver la luz y comenzar a morir. No es la misma, pero una configura a la otra, es su prolongación.



Una mano solitaria que posa para ti, y que gusta de acariciar tu espalda. Esa misma mano que escribió estas palabras.

Una mano abierta que puede ser leída. Nos definimos por lo que hemos vivido. Tú no sabes a quienes he conocido. Por qué hago las bromas que hago. Ves al José de hoy, no has visto a mis amigos de antes, las bromas que hice con estas manos, las cosas que han escrito, todo eso ya no esta, y sin embargo puedes conocerlo, puedes leer estas líneas y ver lo que cada grieta quiere decir. De estas manos cansadas de decir adiós a todas aquellas cosas que no pudieron ser, pero abiertas para recibir todo lo bello que esta por venir. El tiempo es lo que me sucede y estas manos son testimonio de lo vivido.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Epílogo

Yo fuí ese tercero. Del que casí nunca se habló. Yo sé la verdad. Siempre la supe.

El difunto siempre pensó que era su padre, pero no, él era mi padre. Ese diario estaba dirigido a mí, pero es lógico que pensará que su esposa estuviera embarazada de él.

sábado, 18 de julio de 2009

Te sigo esperando.

Te observo. Habito entre las sombras, y desde ahí te observo. Ahora sé mas cosas sobre ti, tu edad, tu nombre, datos de tu vida, sin embargo eso no me dice nada de la persona que termino con mis días.

No me habían hecho esa pregunta con tanta insistencia...

Pero para responder, será necesario que entiendas las cosas, tal y como sucedieron.

La muerte de esta persona a la que haces mención fue un accidente, no era nuestra intención asesinarle, la situación se salió de control, fue algo que no hubiéramos querido hacer. Pero el tipo se resistía, tuvimos que matarle.

Sé que no es justificación, pero si fue la causa de que él este muerto y yo en la cárcel.

No, jamás nos volvimos a ver, a mi me detuvieron y ellos pudieron huir, o al menos no he sabido que los hayan detenido.

Se nos pago para darle un susto, no para matarlo.

Como le repito, yo no fui quien lo mató, yo solamente fui testigo. Si, si le robe, y varias cosas, pero no lo mate. Saben que fuimos tres personas, pero no sabrán por mí, quienes son los otros dos.


Si, lo vi mas de una vez, muy muerto, pero sé que era él. Lo sé por esos ojos que no dejaban de verme, sé que era él, por la forma en que me odiaba, por la forma en que me atormentaba. Estoy seguro de es él.

Así es, "es", sigue visitándome...


Ahora si no le molesta, el tiempo de visitas ha terminado, aprecio que venga a verme a prisión, pero aunque sea menor mi condena, jamás sabrán de mí quienes estuvieron ese día conmigo...

Con permiso...


Respeto tu orgullo, pero eso no cambia nada de lo que hiciste.

Ya no te tengo miedo, es mas, espero que vengas cada noche a atormentarme. Es lo justo, si ante los vivos estoy saldando mi condena, por que no habría de tener derecho a atormentarme aquel al que su muerte causa mi encierro.


Estar muerto es muy parecido a estar encerrado, y yo que tengo que vagar indefinidamente, no puedo hacer otra cosa que recordar mi vida. Pero sobretodo darme cuenta de que tantas cosas que dejé de hacer tienen un peso muy importante en este momento. El hecho de que mi vida haya terminado de manera inesperada no es razón para que no hubiera aprovechado el tiempo.

Esto, recordar a cada momento las cosas que dejé de hacer, es condena. Y la tuya, es tenerme aquí para atormentarte, hacerte participe de mi dolor.

martes, 23 de diciembre de 2008

Forjando nuevos recuerdos

Recuerdo aquellas chacharas "cultas" hasta el amanecer, recuerdo con gusto las aceitunas degustadas mientras criticaba el extremo equilibrio, recuerdo los acordes errados debido a Baco y su escencia.

Recuerdo las noches frías buscando ña escencia de la vida. "quizá somos cerebros en frascos..." "Están pensando allá abajo", o quizá decían, "allá arriba..."

Recuerdo las barreras que me impusieron, recuerdo las críticas que ahora me configuran. Recuerdo las pláticas sobre libros que ahora no recuerdo por lo mismo, por no compartír con nadie.

Recuerdo aquellas noches bebiendo cerveza, pidiendo no ponernos a discutír quién había hecho que...

Recuerdo aquellos días en la universidad, hablando de cosas que no parecían tener sentido, pero que ahora entiendo.

Recuerdo muchas cosas con gusto, las extraño, pero no me aferro a ellas.

Navidad...

Se acerca navidad, algo que a mí, ya no me resulta tan especial.

Quizá por que en un tiempo lo significó todo, a lado de mi madre, adornar el árbol, siempre igual y sin embargo cada año era distinto, cada año encerraba un misterio.

Ahora, ante la perdida, la Navidad me deprime, pero creo que es una manera de no buscar cosas nuevas, de no buscar nuevas alegrías, y qué si ya no es lo mismo, que maravilla, que bueno que las cosas no permanecen, yo no permanezco, yo no soy sino algo efímero, por que anhelar que las cosas permanezcan. Ese es mi error.

Sólo quiero desear lo mejor y dar lo que me cuesta cada día del año, no sólo en Navidad, pero dejando a un lado los pretenciosos clichés, no es que quiera guardar el espíritu navideño en frascos para abrir uno cada mes, no sólo quiero la fortaleza de poder dar sin esperar nada a cambio, ese es mi deseo navideño.

martes, 18 de noviembre de 2008

De vuelta en Puebla.

El Don no quiso cooperar para la foto... A la hora de la comida.
Me encantó






Un árbol vendado.






domingo, 26 de octubre de 2008

El topo...

Mientras mas hurgaba, más me alejaba de la luz, así que después de tener un tunel bastante respetable, me di cuenta de que estaba muy lejos de la superficie.
Bien podía regresar y con la luz del sol darme una idea de mi lugar de origen, pero la verdad es que ya llevaba un muy buen tramo recorrido.

Hubiera perdido mas tiempo en regresar y tratar de aclarar mis pensamientos.He decidido vivir aquí, no recuerdo que estaba buscando, pero estoy seguro de que si sigo deambulando, algún día lo encontraré, o en su defecto un sustituto...

No sé si es de noche o de día, no sé si en verdad estoy buscando algo... O si por el contrario me escondo de algo...

No recuerdo la forma que tiene, ni que hablar de color... Es más, no sé si es algo físico o simplemente una idea...

Alguien sabe cómo es la felicidad???

De mis días en Puebla.

Cuando uno comienza algo, no sabe que esperar.

Fui a la ciudad de Puebla tres semanas, esto con el fin de capacitar a los cajeros de la nueva tienda Idea que se inaugurara el 15 de Noviembre, si es que no sucede nada extemporaneo.

En cuanto recibí la noticia me sentí emocionado, después nervioso, por que no sabía si sería capaz de llevar semejante tarea. Aunque si mi jefa consideró que podía hacerlo y R.H. opinaba lo mismo, no podía yo dudar de mí.

Llegué a la tienda esperando mucha resistencia por parte del equipo de trabajo, esa es la idea que me metieron en la cabeza, pero la verdad es que no sólo recibí un excelente apoyo, sino que aparte del trabajo, recibí mucha cordialidad y hospitalidad.

Fueron tres semanas muy interesantes, debía cumplír 24 hrs. de entrenamiento con cada cajero, y pude cumplír 50 hrs. en promedio.
Dejo la ciudad con la satisfacción de que cumplí.

Espero regresar pronto, por que extraño las cemitas... jajajaja.
En la ciudad de Puebla anduve más que nada por el centro por que el hotel estaba a cinco minutos de este. Así que varios días anduve recorriendo Puebla.

La verdad es que me encantó la ciudad y si bien no lo pude recorrer a gusto, me encantó lo poco que conocí.

El trabajo y la relación con la ciudad y la gente fue mejorando día a día, honestamente he de decir que me sentí muy bien en los días que estuve por allá.

Espero regresar la próxima semana, por que esta allá la dueña de mis suspiros, a ver que pasa...


El día sábado me hicieron una despedida, cosa que agradezco. Aparte de las cervezas y las risas, por ahi de las 3 de la mañana los compañeros querían seguir la fiesta, así que fuimos a Cholula a un bar donde estaba un amigo de uno de los cajeros, yo me quedé dormido en el carro, no tenía ganas de seguir tomando, como a las cinco salieron el jefe de la línea de cajas y un supervisor, y justo cuando avanzabamos una cuadra nos detuvo una patrulla. Debido al aliento alcoholico del conductor tuvimos que llevar el carro al corralón, cosa que hice yo, al estar en mejores condiciones. Ya en el corralón, sin carro, con frío y abandonados a nuestra suerte por parte de los oficiales, que ni siquiera quisieron dejarnos donde nos habían detenido, tuvimos que caminar.
Andar por Cholula sin idea de donde podíamos tomar un taxi. Con mucho frio, con sueño caminamos unas cuadras, hasta que llegamos a una avenida donde un taxi, a cambio de 90 pesos, nos llevó a la Capu, o sea, la términal de autobuses.

A las 5:45 subí al camión que me trajo a la ciudad de México. Ahora que lo pienso conté la historia muy resumida y quizá sin emoción, pero es que tengo mucho sueño.


viernes, 26 de septiembre de 2008

Borradores

Busco desesperadamente llamar su atención
busco que noté mi existir.
La busco con la mirada.
Y aún cuando por accidente me mirara.
Basta eso para hacerme el más felíz.


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No pensé enamorarme más-
me resistí a caer.
Pero sus ojos me han cautivado,
su sonrisa me alegra,
su voz me conforta,
su ser me embriaga,
su personalidad me atrapa
su risa me contagia,
su aroma me enerva,
su atención persigo
y su compañía anhelo.

**************


Cuando pensé que nada me haría sonreír, vi sus ojos. temí caer en una trampa, me resistí, pero al ver su tímida sonrisa, supé que no había escapatoria.
Pero todos mis temores se confirmaron en cuanto estuve junto a ella... Me he enamorado.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Pastel de naranja.

Es increíble como cosas tan efímeras pueden representar algo tan especial para alguien. Estabamos varios compañeros de trabajo sin nada que hacer, todo estaba tan tránquilo. Mi jefa estaba viendo una revista con recetas de cocina y se emocionó al ver la de un pastel de naranja, así que comenzó a interrogarnos acerca de nuestras habilidades culinarias para llevar a cabo la receta. Fue en ese momento en que una persona de otro departamento apareció queriendo saber que estabamos haciendo, y sin más, mi jefa tiró a quemarropa: "Rocío, sabes hacer pastel de naranaja??" La susodicha dijo que sí, y contó que era el pastel favorito de su padre, y cómo su madre había preparado uno, pero él jamás lo probaría. Ese pastel fue el último que se preparó en esa casa, y todo por que el padre había sido asesinado esa tarde. A partír de ese día no se vío más al padre. La asosiación de un pastel fue conmovedora