viernes, 6 de enero de 2012

Ficción manchada con un poco de realidad.

"No desdeñes nunca las ideas imaginativas. A ellas se llega sólo después de mucho pensamiento, de mucha reflexión y mucho estudio, y de notable atrevimiento."


Me contó que una vez entró a una Mega Comercial Mexicana, compró una coca y pan dulce, el señor tenía aspecto de persona humilde, se fue a sentar a un sofá que había en exhibición, y se acomodó para descansar un rato, como en el sillón toda la gente lo veía feo, decidió sentarse entre un ropero y la exhibición de línea blanca, porque ahí no le daba ninguna luz en los ojos.

Cuando despertó ya habían apagado las luces, pensó que estaba solo, así que para no meterse en problemas se sentó en el sillón a comer su pan y disfrutar su coca.

Cuando lo vieron los guardias de seguridad lo primero que dijo fue “Aquí está mi ticket!”. Pasó la noche con los veladores y con los pulidores, no quiso decirme que platicaron, porque le hicieron saber que en el horario nocturno hay un código, que quizá se copió de algún slogan, pero quizás es más antiguo que ese, y dice: “lo que pasa en la noche se queda en la noche.”


El que aquí escribe trabajó un año como guardia de seguridad, y si bien el relato tiene tintes de ficción, está basado en una realidad. Determinar cuál es cuál, le corresponde al lector.






El Globo.


Lo soltó sin querer, y viendo cómo se alejaba para siempre, lloró desconsolado, porque había perdido a su niño. Y es que al ver la ilusión que tenía el infante en él, le emocionó sobremanera.

Y mientras se alejaba vertiginosamente de él, cerró los ojos para entregarse a ese orgasmo que es dar la vida por alguien que uno ama.

martes, 3 de enero de 2012

De ratos de ocio.

Hay tantas cosas que son simples, pero que causan mucha satisfacción. Como platicar con alguien acerca de un libro, o pasar tiempo con los amigos, o reír por alguna tontería con la persona que uno ama.
Con este frío se antoja un chocolate caliente con pan dulce, acompañado de una buena plática. El simple hecho de descansar y disfrutar un buen rato, por el gusto de hacerlo, pero para eso hace falta darnos el tiempo.
Quien haya tenido perros o alguna mascota sabrá que pasar un día de ocio acariciandole el lomo, dejando un rato la rutina a un lado, es una forma simple de disfrutar el momento, y también sabrá que muchas veces mientras se acaciria el lomo es común que la mirada, la nuestra, se pierda en algún punto, y los pensamientos comiencen a fluír, evocando viejos recuerdos, viajan por un momento y nos llevan a aquellos lugares que recorríamos cuando niños, ese parque donde pasabamos horas jugando, los árboles majestuosos nos veían jugar, dandonos una sensación de protección, o de ser vigilados. O incluso recordar aquella ocasión en que vimos por última vez a esa persona que tanto queremos, recordamos su mirada, sus expresiones, aquello que tanto nos repitió y que ahora atesoramos...
Y así mientras evocamos lo ya vivído, vamos regresando poco a poco y nos damos cuenta de que el presente es uno, y para dejar ir el último vestigio de pasado, lo exhalamos en un suspiro, como último gesto de despedida.
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Me gusta, no me gusta 2011/2012

Me gusta, no me gusta 2011/2012

me gusta leer viejos posts
no me gusta machetearlos y pretender que es un nuevo post
me gusta viajar, moverme, incluso ir en metro, me ayuda a pensar
me gusta mucho escuchar música
me gusta escuchar música nueva porque no me recuerda nada en particular
me gusta escuchar música cuando quiero recordar
me gusta el sentimiento de comprar discos
no me gusta que ya últimamente no consumo música como antes, empaquetada y todo eso
me gusta forjar nuevos recuerdos
me gusta tener mi propio espacio
me gusta tener la libertad de hacer lo que quiera
me gusta que mis decisiones tengan consecuencias
no me gusta que maten toros por entretenimiento
no me gusta que haya gente muriendo de hambre
no me gusta que seamos tan indiferentes
no me gusta lo que le está sucediendo al país
me gusta ver que hay gente que siente lo mismo que yo
no me gusta... no, sí me gusta
me gusta ser lo que soy
me gusta poder decir sin pena que trabaje de guardia de seguridad en una comercial mexicana
me gusta haber hecho lo que he hecho hasta el día de hoy, es lo que me conforma y mi antecedente, pero no me define
me gusta tüitear
me gusta saber que los tüits no tienen un alcance "sanador mundial" y que jamás haré un cambio posteando fotos o eslogans "reflexivos", que aunque ciertos, no sirven de nada
me gusta hacer el cambio día a día, no con las llamadas redes sociales
me gusta pensar que se les llama redes, no porque sean una forma de entrelazar a las personas y comunciar, sino por que atrapan y merman la atención
me gusta dormír
me gusta soñar
no me gusta el no recordar mis sueños.
me gusta escribirlos en un diario personal de sueños
me gusta andar en bicicleta
me sigue gustando leer
no me gusta no hacerme tiempo para leer
me gusta dibujar
no me gusta que mi último dibujo haya sido hace mucho
me gusta pensar
me gusta la poesía
me gusta escribir poesía
no me gusta mi poesía
me gusta pasar tiempo con mis amigos
me gusta pasar una tarde platicando de cosas que me interesan con mis amigos
me gusta que este blog no ha sido víctima de la desidia

lunes, 2 de enero de 2012

"Waiting for the sun"

Ahora sí ya comenzó el Invierno, la ciudad de México se encontró cubierta de nubes que me recordaron aquellas veces en que íbamos a la Marquesa a comer trucha. Y también me acordé de aquella vez que caí al agua helada, y me apena decir que más que el frio, lloré por miedo a las truchas.

Era de esas salidas familiares en las que los adultos pasaban el día platicando, los más jóvenes se iban a las motos o a los caballos.

Ya hace muchos años de eso, demasiados quizá. Algunas de las personas que recuerdo en esas comidas ya no viven, algunos otros hace muchos años que no veo, no sé si están bien o si acaso también han muerto. Hay muchos momentos que compartimos en la vida, pero al no repetirse estos, se pierde el lazo que alguna vez los unió, si es que existió alguno.

O acaso es que al morir la persona que procuraba mantener el lazo familiar, se pierde no solo la persona sino el lazo en sí mismo.

Después de que mi madre falleció deje de ver a mi tía Lucha y mi tía Rosa, -incluso desde antes deje de ver a mi tío Roberto- y por ende a mis primos de ese lado, y ahora no sólo no sé qué ha sido de ellos, sino que su imagen se ha difuminado de mi memoria, no recuerdo si los hijos de mi tío Roberto son tres o dos...

Recuerdo una vez que mi primo "Chipo" hijo de mi tía Rosa, se estuvo quedando unos días en la casa, no recuerdo el motivo, pero sí recuerdo con cariño que me habían regalado una pista hot wheels, que varios días después de navidad seguía en el empaque. Chipo bajo a desayunar y me vio leyendo en la sala, cosa que hacía siempre que no podía salir a jugar por el clima o porque no se me ocurría nada. Después de un dialogo que poco recuerdo, dimos con la idea de la pista. Él dejo de hacer su desayuno y se tomó el tiempo para armarme mi pista, cosa que agradecí, y recuerdo que cuando mi mamá despertó le dije gritando emocionado: "Mami!!! Chipo me armó la pista!!!" y regresé corriendo a la sala a seguir jugando.

Estoy seguro de que él ni siquiera se acuerda de ese día, pero ese día sí quedó grabado en mi memoria porque se tomó el tiempo para jugar conmigo, y eso es el mejor regalo que se puede hacer a un niño, no la pista, sino el jugar y dedicarle tiempo a alguien, de hecho es el mejor regalo para cualquiera, de la edad que sea.

Creo, no estoy seguro, pero me parece que ese día en que Chipo armó mi pista estaba nublado, como hoy. Y eso me pone a pensar, quizás si no hubiera estado nublado yo hubiera estado afuera jugando o dando vueltas en la calle con mi bici, y por tanto no hubiera visto a Chipo bajar a desayunar y esa pista no se hubiera armado ese día, y por tanto no tendría yo este recuerdo que me hace sonreír. Es por eso que no me gusta quejarme de ningún día, por muy nublado que este, ese día nos puede traer una hermosa sorpresa.

Muchas cosas que se viven por primera vez, y recordarlas nos hace sonreír.


El primero de enero de este año, desperté recordando aquella frase de Azteca, cuando Mixtli llega a Tenochtitlan con su padre y este le dice: "Mira todo lo que puedas, hijo Mixtli. Tú puedes ver esta maravilla y muchas otras más de una vez, pero siempre y por siempre habrá sólo una primera vez."

Incluso después de haber leído esa línea por primera vez, sentí que nunca había encontrado una verdad tan grande. Y es que hay tantas cosas que he hecho muchas veces, pero la primera vez siempre nos marca, es el antecedente para toda experiencia futura.
Y así sin más, comencé a recordar aquellas situaciones que en algún momento fueron novedosas, fueron la inauguración por decirlo de alguna manera, como aquellas tardes lluviosas escuchando radio, con una libreta lista para anotar los nombres de las canciones y grupos que me gustaban, o la primera vez que escuché la mano peluda, en casa de mi amigo Julián. De ahí se volvió una tradición escucharla, y ya entrada la noche yo tenía que regresar a casa, y siempre me sugestionaba al punto de escuchar ruidos o sentir que alguien me seguía.

O aquella vez que me dejaron ir de vacaciones con un amigo, sólo su mamá, su hermana mi amigo y yo, allá en Cuautla estaría el novio de la mamá, fue la primera vez que viajaba sin la protección materna, fueron unas maravillosas vacaciones, llenas de situaciones nuevas. En ese viaje estuve a punto quizá sino de matarme si de partirme la cara, mi amigo Mauricio tenía unas pequeñas motos, en las cuales nos salíamos a dar el rol por todo el fraccionamiento, en una ocasión yo perdí el control de la moto y ante un terreno baldío en el que habían excavado, aceleré por nervios, pero un señor de barba detuvo mi moto, sujetándola de la parrilla trasera, lo que me dio la oportunidad de frenar por completo, cuando asomé la cabeza al terreno me di cuenta de que era por lo menos un piso de alto la profundidad, y cuando voltee en busca del señor, para darle las gracias, ya no había nadie.
Era un gran fraccionamiento, muchos terrenos baldíos, muy pocas casas y una que otra construcción, las calles eran empedradas, y para llegar a la tienda a la entrada del fraccionamiento, desde la casa de mi amigo, eran unos cuarenta minutos caminando. Una vez fuimos a la tienda porque a mi amigo le gustaba la niña que ahí vivía, pasamos horas platicando y tomando chaparritas, cuando nos sorprendió la noche y tuvimos que regresar alrededor de las once y media o un poco más. Mientras caminábamos hacia la casa de mi amigo, después de recorrer dos tres calles, entramos en la calle más larga de nuestro camino, en ambos lados de esta calle había terrenos baldíos, y conforme íbamos avanzando escuchamos que a nuestro lado izquierdo se escuchaban pasos entre las hierbas secas. Sin dejar de caminar volteamos, esperando ver un perro, o algún animal, pero mientras observábamos, de nuestro lado derecho se escuchó el mismo sonido, algo o alguien avanzaba a nuestro lado. Siempre que volteábamos a algún lado, del lado opuesto escuchábamos los ruidos.
Sólo nos volteamos a ver, abrimos los ojos con miedo y corrimos hasta su casa. Nos tomó alrededor de media hora recuperar el aire, por el esfuerzo y por el susto.

Recordar el llegar a casa, abrir el empaque, poner el cassette en el estéreo, sacar el booklet, o librito, y conforme avanzaban las canciones leer las letras, poner atención al arte del cassette, acostado en la cama, sin tenis, los pies jugando uno con otro, como masajeándose, el booklet a la altura de los ojos, siguiendo las letras, y en aquellas partes de melodía, bajar el librito a la altura del pecho, escuchar con atención la melodía y en aquella parte del solo, abrir los ojos, incorporarse de prisa y al tiempo que te levantabas a regresar al cinta mientras decías, "ah no mames! cómo estuvo eso!?" y con un tacto preciso, fruto de años de práctica, detener la cinta justo antes del comienzo del solo, ponerle play y subirle un poco más, para identificar mejor cada sonido, y que se grabe en la memoria el estribillo, para después repetirlo en la mesa al comer, al bañarte, camino a la escuela, con los amigos, sentado esperando a alguien, o simplemente para acompañar la grabación en las tardes, haciendo la tarea, comiendo algo, o viendo el techo porque no podías salir, castigado.

Hace mucho que no hago algo por primera vez, o quizás sí, pero no les he puesto atención, he hecho muchas cosas por rutina, y aunque siempre procuro ver lo bueno de cada situación y siempre busco hacer algo por vez primera, este día amanecí con verdadera intención de hacer algo por primera vez y que este año esté lleno de situaciones similares.
Así que salí con rumbo indeterminado, pasé por el centro compré algunas cosas, bebí un red bull y ya después de ver que casi todo estaba cerrado, decidí regresar a casa. En el Toreo me puse a jugar en las maquinitas en las que uno juega cinco pesos y puede "multiplicar" esa moneda, es sólo cuestión de azar, es como un juego de feria de canicas, ese en el que hay que sumar puntos y dependiendo del resultado, es el premio, pues esto es igual, ya llevaba unos cincuenta pesos ganados cuando decidí jugar por última vez, las pelotitas hicieron lo que quisieron, siempre oponiéndose a mi deseo, cuando tiré la quinta pelotita, la maquina comenzó a hacer ruidos, como de estar pensando, yo ante mi inexperiencia comencé a presionar botones a lo güey, cuando un señor, de esos que venden "heladas" me dijo, "no joven, no le pique porque si no se traba y no le van a pagar..." Me explicó que había ganado como 250 pesos, que me esperara, cuando vi que el ruido había cesado y que ya podía reclamar el premio, el señor me dijo que tuve suerte de no trabarla, las monedas comenzaron a caer y cuando quise agradecerle al señor y compensarlo con algunas monedas, ya se había ido. Es la primera vez que gano tanto dinero en un juego de azar.

Y si bien no podré tener momentos memorables e hilarantes como aquella primera cita, en la que fui al cine con novia y su familia, tíos incluidos, sé que podré tener nuevas cosas por vivir por vez primera, quiero viajar en globo, quiero ver una aurora boreal, quiero ver una lluvia de estrellas, quiero conocer chiapas, quiero publicar un libro, quiero terminar mi cuento del koala tingo, quiero comprarme un bajo, quiero ver a Orphaned Land en vivo, quiero comprarme una buena cámara, quiero una máquina de escribir, y quizá este año cumpla algunos propósitos, lo que sé es que día a día voy a poner atención a lo que me suceda y enfocarme en lo positivo.