lunes, 25 de abril de 2016

Un viaje.

A alguien se le hizo fácil tatuar la piel de la madera con una promesa lujuriosa. Me pregunto si alguien se comunica a los teléfonos que otros escriben por diversión,  en los camiones,  en los baños públicos o en tantos lugares inimaginables.
Quizás alguien marcó el numero por curiosidad y aquella voz sorprendida que dijo bueno, estaba a punto de dejar de ser,  ya decidida a quitarse la vida cuando el teléfono sonó. Es improbable, más no imposible.

Y mientras sigo detenido en el tiempo y el espacio, esperando a que el camión avance ya que el calor se vaya y a que el tedio sea menos,  me pregunto si alguien escribió mi numero en algún baño público y quizás alguien marcó,  pero ese numero hace mucho que es mio y quien contesta se molesta ante una insinuación sexual por considerarla en serio y en vez de jugar con su interlocutor,  lo amenaza y eso,  es lo que más divierte.

Vida es lo que sucede mientras vamos de un lugar a otro, mientras creemos avanzar,  mientras huimos,  mientras damos la espalda a unos para extender los brazos hacia otros.

Me pregunto qué estarás haciendo.  Cómo se entretiene tu mente mientras esperas llegar.  Que recuerdos te asaltan mientras quieres olvidar. 
Afuera la gente también espera, a alguien,  a algo, un mejor trabajo, una casa, un amor, olvidar, que los perdonen,  perdonar, morir, vivir un poco mas, el camión, la fortuna, más tiempo, una segunda oportunidad, una nueva historia, no saber, no haber hecho daño, no haber dicho que si,  no haber dicho que no, un hijo, una vida nueva, que llueva, que no vuelva a llover, que todo se vaya a la mierda de una vez, alguien a quien asaltar, llegar a casa con bien, que su esposo no se entere, que sea falsa alarma y que no haya embarazo, que los doctores se equivoquen y que ocurra un milagro, que el examen no esté difícil, que quien aquí escribe se detenga ya,  que el sol no se vaya tan rápido,  que hoy haya luna,  que no olvides su nombre,  que no lo odien aunque lo merezca, que esa ambulancia que no puede pasar no vaya por alguien que yo conozca, que nunca te rompan el corazón, que por fin llegues a casa,  que no vuelva nunca, que cumpla su promesa de no volver a tomar, que se muera de una puta vez, que hoy se pongan los tacos, que me hagan de cenar, que haya algo de comer, que mama no me pegue, que papá me diga que me quiere, que no me digan que no puedo, que dejen de ser ellos para convertirse en nosotros.

Que el señor que está sentado junto a mi despierte, pues ya casi voy a bajar. . .

A veces trato de recordar esa canción que solías tararear.

martes, 19 de abril de 2016

Tláloc juega mientras todos corremos.

Mientras el mundo se caía a pedazos los dos perros seguían jugando,  poco les importa lo material, movieron la cola cuando quisieron,  ladraron cuando les dio la gana, persiguieron sus colas las veces que fue necesario, le rascaron la cabeza a más de mil pulgas, se lamieron los genitales cada vez que se les antojó, durmieron las horas justas, corrieron los kilómetros que tenían que correr, persiguieron demonios que no eran suyos, en la noche espantaron monstruos infantiles y monstruos del pasado sin saber cuales son peores, babearon litros a causa del calor y el hambre, cual esfinge se posaron en el pasto mientras el mundo se caía a pedazos y jugaron una ultima vez, sin saber que era la ultima y aunque hubieran sabido no se hubieran detenido, poco les importa la cacofonía del hubiera o el miedo a morir.

El cielo se cae a pedazos y ya es imposible verlos,  pero ellos siguen jugando sin miedo al tiempo pues eso es lo que nosotros inventamos para tener prisa, sueños, nostalgia, mal de amores, enamoramiento y apegos.

Una gota estuvo a punto de golpear mi mejilla pero de esa si pude escapar, fueron litros los que si me alcanzaron y que ahora se acomodan en mi playera y pantalón.

Tendré que llegar a bañarme, si el mundo aguanta esta lluvia...

sábado, 16 de abril de 2016

Aún hay tiempo.

Cuando quiso que lo atropellaran, sorprendentemente, le cedieron el paso.
Cuando estuvo a punto de arrojarse al metro,  el colectivo lo empujó hacia un lado y después dentro del vagón. Cuando se quiso aventar a un río,  maldijo la falta de lluvias. Cuando se quiso electrocutar, recordó pagar la luz. Cuando se quiso ahorcar entendió qué significa pudrirse cuando se refiere a cuerdas. Cuando por fin quiso toparse con el perro bravo del barrio, éste le rehuyó con la cola entre las patas. Cuando quiso ahogarse en la alberca comunitaria,  resultó que si sabía nadar.  Cuando quiso morir de tifoidea, ningún puesto de tacos encontró abierto.  Cuando quiso encontrar su perdición,  la sirena se negó a cantar. Cuando por fin se enfrentó a los asaltantes buscando una bala,  ningún caco venía armado. Cuando se atrevió a andar de noche en los barrios peligrosos, nadie lo atracó. Cuando quiso regalarle su alma al Diablo, éste le pidió sus datos, ya le llamaría él si estaba interesado. Cuando quiso cortarse las venas, ningún cuchillo tenía filo. Cuando quiso arrojarse al vacío,  los turistas le bloquearon el paso. Cuando quiso morir aplastado por una multitud, escuchó como la gente susurraba para sí, no corro, no empujo,  no grito.

Cuando quiso terminar con todo, se dio cuenta de que todavía tenía tiempo para comenzar.

Y entonces,  se dedicó a vivir.

domingo, 10 de abril de 2016

En el azul lienzo se dibujaba la silueta de una iglesia, los colores le iban llegando poco a poco, conforme el frío de la mañana iba abriendo paso a la cálida caricia del sol.

Las palomas esperan pacientes a que los visitantes lleguen a darles de comer, tan orgullosas y tontas son.

El aroma a café va llenando la plaza, y mezclado con él, como siempre, el olor a pan. Algunos esperan impacientes las campanadas que den inicio oficial al día y esperan sentados en un pequeño banco, una mano acariciando a la otra tratando así de espantar el frío, quien lo viera pensaría en un ritual pugilístico de gran campeón, pero tan solo es otro domingo de pueblo.

Las primeras en llegar son las señoras que nada compran, los que mueven la economía de éste país son los niños y todo mundo lo sabe.

Un ave cruza el ya azul cielo, va en dirección al sol. Los perros en formación escopeta, esperan a los visitantes, ya tienen ensayada la mirada que derrite corazones y que les llena la panza, los ciegos son colocados como estatuas en las cuatro entradas, cada familia se esfuerza en presentar un ciego limpio, pero lastimoso, esperando con eso llenar el bote de monedas y los dejan ahí, listos para pedir una caridad. El que vende los algodones de azúcar llega casi al último, pues sabe que su función comienza hasta que termina la primer misa.

La gente que sale con prisa de la iglesia no sabe qué hacer primero, algunos quieren sentarse, otros tienen antojo de garnacha, los más se dejan llevar por los niños que ya gritan emocionados.

El padre mira con envidia a los comerciantes mientras cuenta las limosnas y entonces cree comprender porqué Jesús corrió a los mercaderes de su iglesia, pero la verdad es que Jesús no hubiera pedido limosna.

sábado, 9 de abril de 2016

If you know where I'm going, don't tell a soul...




Ha dejado de llover, los perros han dejado de ladrar, los comerciantes por un segundo se han callado, el tráfico y su oda al caos, parece haber desaparecido, los niños no gritan ni lloran, no se escucha nada por un segundo, ni siquiera el tronar de las tripas de aquellos que siempre tienen hambre, ni las llamas que lamen con lujuria el trompo de pastor, ni las putas que mascan en una esquina un motita de menta, ni siquiera el reguetón sale de una motoneta de forma estridente, nada, sólo silencio por un segundo.
Las abejas no zumban, las moscas no estorban y los perros no se queman las patas en el asfalto buscando comida pues llovió, pero ni así se mojan las patas, todo es quietud y calma. El mundo se encuentra suspendido de un hilo de plata que amenaza con romperse, mientras dios se entretiene pensando qué pasará después, quien cruzara la calle sin fijarse y que conductor tendrá la mirada en su celular y cuántos de estos escenarios a lo largo del mundo coincidirán causando un accidente y de esos eventos, tendrá que definir cuáles serán un gran susto y cuales terminarán en tragedia, además tendrá que decidir qué va a pasar después y así cada segundo, y si le place, hará que recuerdes a aquella persona que pretendías olvidar y no podrás recordar el nombre de aquellos que fueron parte de tu vida.

En un segundo que es eterno se define lo que ha de suceder después y comprenderá el lector que resulta una tarea laboriosa en extremo, así que dios no lo hace, pero cómo se pregunta usted, siendo que acabo de afirmarlo, pues sí, no sucede así, sino que dios ha decidido que lo mejor es que cada quién decida lo que ha de sucederle y entonces el mundo sigue y el efímero tiempo continua su marcha y entonces nos llegan los ruidos de nuevo, allá un perro que le ladra a sólo dios sabe qué, un niño que grita mientras juega, más allá, en la avenida, un carro frena de forma brusca y un claxon se escucha casi al instante, pero no sabemos qué ocurre, tan sólo suponemos y mientras queremos creer que hubo un choque esperamos unos segundos, pero no hay sonido de impacto y por tanto nuestra morbosa curiosidad, al no verse satisfecha, se enfoca en algo más, el sonido de un niño llorando, un pájaro que canta a lo lejos, una mujer que grita con desesperación, pero por ningún lado escuchamos a dios y ese es nuestro problema que lo queremos encontrar afuera, sin saber que duerme en nosotros, esperando a que lo encontremos y nos demos cuenta que somos eternos, una extensión del todo y que todo es uno.

Y ahí vamos, suspendidos en un grano de arena viajando por el cosmos persiguiendo a una estrella que muere poco a poco, como nosotros, y que terminará por succionarnos, si acaso no chocamos contra otro grupo de estrellas y después que la energía nos convierta en algo más, en algo diferente, quizás comencemos de nuevo, una masa caliente que por gravedad toma forma y después aloja vida y esa vida evoluciona para convertirse en algo que puede pensar y que tiene consciencia de sí mismo y que puede cambiar su realidad, pero que se conforma con tomarse fotos en un baño público persiguiendo la aprobación de extraños y la limosna que es una muestra virtual de empatía y seguiremos viajando hacia la extinción hasta que después de millones de intentos el universo mismo sea capaz de desarrollar una consciencia que crea y es capaz de entender que se trata de todos, no de un yo o un tú, sino de un nosotros y sólo entonces el universo habrá pasado la prueba y entonces podamos evolucionar al siguiente nivel y ser seres luminosos que no dependen del cuerpo físico y que pueden estar en todo y en nada, pues eso son, todo y nada, mientras tanto me conformó con escribir para nadie, como catarsis, como escape.
Y mientras las letras se me van acabando, yo me quedaré buscando una canción para seguir viajando a miles de kilómetros por hora suspendido en un grano de arena, mientras trato de recordar tu nombre.

Of life and death.



Sólo supe que estaba muerto hasta meses después y quizás no me hubiera enterado nunca, tengo la mala costumbre de abstraerme del mundo mientras me desplazo de un lado a otro de la ciudad y ese día no tenía ni idea.

La foto era por demás gráfica y tan sólo pretendían con un título ocurrente justificar el hecho de mostrar a un hombre atropellado, al principio pensé que era algo reciente, pero al leer la fecha descubrí que había ocurrido hace año y medio, casi dos. En ese momento no me asusté, sino que comprendí todo, entendí porque se refería a todo en pasado y por qué la nostalgia se apoderaba de su voz, como si hablara desde un lugar donde no pudiera ver más a sus seres queridos jamás y entonces comprendí el mensaje.

Fue de esos días en que el metro se llena de forma asquerosa, todos quieren llegar rápido a su casa para poder tener más tiempo antes de volver otra vez a ese lugar donde no quieren estar. Yo sabía que no tenía sentido salir corriendo con todos y además las nubes estaban cargadas de agua, así que esperé a que terminaran de parir.
Lo que pensé que iba a ser una simple llovizna resultó ser una tormenta, tardó horas en quitarse y mientras estaba solo en lo oficina, aproveché para hacer algunos pendientes, para cuando terminamos, la lluvia y yo, ya era muy noche. Todavía me acuerdo que salí sin correr, pensando que iba a tener que tomar taxi, pero deseando alcanzar el metro. Alcancé el último, sé que era el último porque se quedó un rato esperando en el andén y además escuché como cerraban las rejas y comenzaban a apagar algunas luces, mientras algunas personas caminaban con prisa hacia el tren, y entonces lo vi, un viejo canoso pero de mirada joven, es difícil de explicar, se veía que era grande, pero los años no lo habían hecho menos, al contrario.

Se sentó frente a mí y entonces empezamos a platicar, me dijo que pensó que no alcanzaba y por alguna extraña razón me sentí con la confianza de platicarle y le expliqué que yo también estaba pensando tomar un taxi, y ahora que recuerdo, su rostro se frunció cuando dije taxi, no me sorprende.

Me contó que llegó a los 65 años, quizás cuando murió tenía 65, pero había pasado un año más, pero dejó de contar consciente de que son los años que vivimos los que contamos, no los que estuvimos presentes, hay algunos que murieron a los veintitantos, pero llevan más de cien años presentes, pues los que se quedaron tras de ellos aún los recuerdan y los miran en fotografías y les suspiran y tratan de estar con ellos al menos un día al año y en la oscuridad tan sólo una llama les ilumina el rostro mientras ellos, los que se quedaron, les prenden veladoras y les sirven comida y aquello que en vida disfrutaron, una cajetilla de cigarros, una botella de tequila o de whisky o de mezcal, para algunos un porro, para otros un dulce de camote, para otros un tamal oaxaqueño, para mí una pluma y una hoja para plasmar mis pensamientos, pues siempre me sorprendo sin tener donde anotar y la gente me juzga y me dice torpe al no usar mi celular, pero así soy, prefiero tatuar la suave piel de lo que fue un árbol y que se extiendan las raíces de mi pensamiento en aquello que puedo tocar y poder guardar y leerlo mientras hurgo en mis bolsillos y recordar y entonces los engranes comienzan a empujarse y un hecho que parecía simple desemboca todo un suceso, leer la idea, ir a mi escritorio y sentarme a dibujar o a seguir escribiendo, a desarrollar una idea que parecía fugaz pero que tenía toda la intención de hacerme una mejor persona . Eso, una pluma y un papel para mí, y un libro, esperemos que el mío, junto a mi foto vieja, una donde esté sonriendo mientras te miro a los ojos, ojos que yo no veo ni veré jamás porque en ese momento lo que yo miraba era una cámara y a nadie más, esperando a que alguien me dijera ya, ya quedó guardado este momento para la posteridad, ya eres recuerdo, ya te puedes mover, ya puedes seguir con tu vida, ya te he robado un pedazo de alma. Ya. Siempre esperando que alguien nos diga que ya podemos movernos, que nos diga ya, ya te puedes comer el tamal, ya puedes beber tu tequila, ya puedes seguir suspendido en la eternidad esperando a que mi nostalgia te invoque y te invite a entrar en mí, para después ser despedido con un suspiro, ya puedes comer, ya terminé de rezar y ya puedes seguir siendo todo mientras yo me aferro a tu recuerdo y mientras yo siga aquí seguirás siendo parte de este mundo, a menos de que alguien se interese en tu historia y yo la cuente y esa persona, por respeto a mí, coloque tu foto junto a la mía el próximo año en otro altar, en otra casa y entonces estaremos juntos viendo cómo se prepara un altar que es para nosotros y reiremos al ver la seriedad que le ponen al asunto, mientras nosotros impacientes esperamos a comer, a beber, pues es lo que nos queda, hasta que nos olviden y podamos volver al todo que es nada y por tanto es vital y efímero, eterno y absurdo, simple y hermoso y mientras eso ocurre esperaremos a que alguien nos diga, ya, ya puedes volver a comenzar y entonces lloraremos pues hemos comenzado a morir otra vez, y los que más nos duele es tener que volver a empezar de cero, volver a comprender que somos todo y nada, ahora con otra historia, con otro nombre, con otro rostro y sin embargo el mismo.

Sesenta y cinco años dijo y sonrío, llegué a los sesenta y cinco, pero fueron muy buenos. Tuve una hermosa familia y una hija que amo más que nada en este mundo, eso lo dijo en presente, quizás por ese hecho seguía entre nosotros. Me dijo que un día salió de casa sin poder decirle que la amaba y que todo iba a estar bien que él la iba a cuidar.
Si hubiera sabido qué iba a suceder hubiera escrito todo lo que me dijo y cómo lo dijo, pero siempre me falta papel o pluma, o ambas. Lo siento.
Me contó que tus decisiones eran las mejores, porque eran tuyas y porque la única persona que puede decidir sobre algo o alguien, es uno mismo, me dijo que ahora lo comprendía muy bien, pero que se disculpaba por gritarte ese día y que si ya sabes cómo es, no lo tomes tan en serio.
Me dijo que ibas a tener un hijo y que no querías abortar y que por eso se molestó.  También me pidió que escribiera esta carta para que tú la pudieras leer, no me dijo más. Sólo me pidió escribirla, pero la verdad no sé cómo hacértela llegar. Pero fue entonces que me cruce con un periódico, el que seguramente tú ya conoces y si no es así, prefiero no citarlo, para evitarte más penas. Ahí había una foto de sus familiares y se podía ver tu rostro junto el de otras dos señoras, y comprendí lo que tenía que hacer. Te ofrezco una disculpa por no entregarte esta carta en persona y así aclarar cualquier duda que pudieras tener, pero la verdad es que no sabría qué decir. Por ejemplo ahora sólo doy vueltas y no doy datos importantes, espero aclarar las dudas que me imagino puedes tener.

Lo vi bien, como ya he descrito se le veía fuerte y sano, la sonrisa inspiraba confianza y seguridad, durante todo el trayecto que me acompañó estuvo sonriendo, se le veía contento, quizás porque durante todo el tiempo estuvo hablando de ti y por eso sonreía.
Durante toda la conversación fue claro, los ama con todo su ser y espera, mejor dicho, sabe que estarán muy bien, porque siempre has logrado lo que te propones, ya ves, conseguiste mejor trabajo que todos, gracias a tu esfuerzo. Desea que seas muy feliz y se disculpa por irse sin despedirse. Y también quiere que cumplas tus sueños que no los dejes para después, que no te quedes con ganas de nada.

También me pidió que cuidaras a beto, por lo que entiendo es un perro, salúdamelo, eso te lo pido yo.


Espero no te moleste, pero además de la foto donde vi tu rostro había una foto vieja de él, que he recortado y que pondré este año en mi altar de muertos, será el primero que ponga, me he animado porque ahora cuando estaba a punto de doblar la carta para ponerla en el sobre, recordé algo que me dijo y ese algo tenía que ver con los sueños y con lo que uno hace para cumplirlos y que a veces no nos damos cuenta de que un día podemos quedarnos sin tiempo para nada, ya no podremos ver el amanecer otra vez, ya no podremos mojarnos bajo la lluvia como cuando niños y no podremos disfrutar de nada, ni siquiera del sol que nos quema mientras sudamos con desesperación, o el hecho de movernos de un punto a otro . Yo siempre quise honrar mis recuerdos con un altar y este año pondré uno, algunas fotos no las tengo y tendré que improvisar, pero la verdad es que mi altar será para todos, para todos aquellos que no tienen nombre en nuestros recuerdos, aquellos que no conocimos y que por tanto creemos que no existieron, pero que tienen igual o mayor importancia que aquellos que sí conocimos, les pondré mezcal y coñac, un porro y un cigarro marlboro y uno sin filtro con papel arroz, un filete miñón y una hoja de lechuga, e incluso unas croquetas para gato y para perro, será un altar para todos y para nadie, será para todos los que no están en éste mundo y para nadie que pueda verlo, conforme el sol comience a iluminarlos lo quitaré y sin decirle a nadie, invitaré a mis amigos a comer y a beber y les pediré que traigan a sus mascotas y lo que sobre se lo regalaré a alguien, no tiraré nada. Será una fiesta para vivos y muertos y por qué no decirlo, me servirá para curar mi alma y permitir que todos esos recuerdos salgan y convivan y sean uno y podré ser parte de todos y a la vez nada, un efímero punto minúsculo en el espacio que va viajando de un lado a otro, esperando a que un hoyo negro lo consuma para comenzar de nuevo.


Saludos al bebé, espera que haya sido niño, yo le aposté que era niña. Gracias por darme la oportunidad de conocer a tu padre, es un excelente ser humano, dondequiera que esté, te ama.



viernes, 1 de abril de 2016

El soundtrack de tu vida.



Se reúnen a escuchar música y permiten que ésta invite a los recuerdos a salir, cual cobras que danzan ante la melodía de la flauta maldita y en ocasiones prueban el veneno de aquellos recuerdos que duelen en el alma, un desamor, una muerte, un amigo que ya no está, un ser que creímos inmortal y eterno pero que un día le tuvimos que decir adiós y nos dimos cuenta que su sola presencia nos daba fuerza y al verle ahí inmóvil nos dimos cuenta de lo frágil que éramos y la forma en que las lágrimas pueden salir y perdemos control sobre ellas y sentimos que las palabras que no alcanzamos a decirle se reúnen en la garganta y no nos permiten decir nada más y las rodillas nos quieren acercar al suelo que pronto será su casa y caemos de golpe y la cabeza gira y duele y perdemos consciencia de lo que sucede a nuestro alrededor y mientras los recuerdos se asoman a ver qué pasa y nuestros ojos lloran, un amigo nos pregunta sí estamos bien, y decimos que sí, que tan sólo recordamos a alguien, y es entre los hipos del alcohol que el verdadero interés aflora y nos dice sin romper el contacto visual, cuéntame y esa simple invitación logra derrumbar las barreras que durante años fuimos capaces de construir y de mantener y que nos hicieron creer fuertes y nos damos cuenta de que no era fuerza, sino miedo a la realidad, nos cegamos como niños que no quieren reconocer lo que sucede a su alrededor.

Ahora que las manos bailan al ritmo del Parkinson recuerdas aquellos amigos que sonrieron contigo y a cada uno le corresponde una canción, aquella que escuchabas con él mientras no había nada que hacer, o aquella canción que sonaba mientras jugabas a ser inteligente, adornándote con ideas ajenas y repitiendo como perico educado filosofía de autores extranjeros que sólo hoy comprendes y eres capaz de resumir en su lengua natal: “don’t be a fucking cunt!”.

Te sientas a disfrutar de tus recuerdos e invitas también a los demonios y los sientas a meditar contigo, te encuentras por encima de definiciones, sólo ahora comprendes que no se trata de “ellos” o “yo”, sino de “nosotros”, de todos. Sabes que todos somos uno y entiendes que aun aquellas cosas que te hicieron sufrir son parte de ti y que esas heridas te forjaron, cual metal que al rojo vivo es golpeado para formar la hermosa escultura que es tu vida, que son tus recuerdos .

Algún día alguien cerrará los ojos y verá tu rostro mientras esa canción suene de fondo, cual banda sonora de la vida de ese alguien y una lágrima saldrá a besar la mejilla de esa persona, para decirle, no sufras por su recuerdo, pues él ríe cada vez que escucha tu nombre.

El universo se expresa a sí mismo en tus pensamientos.



Las liendres no pueden dormir, sobre ellas él suda torpemente mientras le saca provecho a sus quinientos pesos y ella con fingido interés piensa en lo que pudo haber sido, en lo que sería de su vida de no haber tomado las decisiones que tomó, en caso de haber dicho no cuando dijo que sí o de haberse ido cuando se vio obligada a quedarse.

Un joven que cambia sábanas imagina lo que ocurre al otro lado de la puerta, mientras imagina lo que haría si fuera él el que jadea con furia.

No muy lejos de ahí alguien se sienta a sobarse los pies y desear poder descansar un momento y se lamenta de su suerte, mientras en el momento justo a alguien le amputan la pierna.

Una nube de humo de tabaco se pasea en el techo donde una banda que apenas comienza, toca con emoción las canciones de su banda favorita y las pretende interpretar con la emoción que ellos consideran, merece. Mientras el artista busca pretextos para no salir a cantar esas canciones que lo tienen harto, pero que le dan de comer.

Alguien en su cuarto se queda con ganas de dormir cinco minutos más y desea que sea fin de semana, mientras el reo en su celda imagina lo que sería poder salir, al menos a la esquina y encontrarse con aquellos que llamó amigos y esta vez tener el valor de decirles que no, que no se drogaría y que no tomaría una mala decisión, si tan sólo pudiera salir. Si tan sólo pudiera existir.

Una enfermera cabecea de sueño y bosteza mientras piensa en lo que falta para terminar su turno y llegar a casa y llevar a los niños a la escuela y regresar a hacer de comer y lavar ropa si acaso hay, y si queda tiempo dormir un poco, y si no, regresar por los niños y ayudarlos a hacer la tarea, la pobre está tan ocupada pues no quiere tener tiempo para detenerse y preguntarse a sí misma, quién soy, pues tiene miedo a la respuesta y tiene miedo a no saber qué decir, siempre madre, siempre atenta, siempre hija, siempre preocupada, siempre madre soltera, siempre resentida, siempre haciéndose cargo de los demás, siempre con miedo a quedarse a solas, pues tiene miedo de verse a detalle.

Un grito ahogado inunda el cuarto, se deja caer a un lado y le parece escuchar un ruido en la puerta, pero antes de que pueda reaccionar, ella le pregunta si ya acabó, y sin esperar la respuesta, se pone de pie.


El joven escucha siempre atento y sabe en qué momento debe irse, pues en los días de quincena las muchachas no esperan y salen casi corriendo, y ante el inconfundible sonido de un orgasmo pagado, él debe correr y fingir que está trabajando.

El guardia de seguridad de un centro comercial se entretiene dibujando en pequeños papeles que encuentra tirados y se entretiene escribiendo poesía y va dejando los pequeños papeles con pedazos de su alma por todo el centro comercial y al día siguiente el aire se encargará de hacerlos volar, como sus pensamientos y entonces mientras caminas distraído, sientes que un papel te golpea el rostro y gracias a la curiosidad, tus ojos disfrutan de un hermoso poema, y te preguntas qué artista tuvo el ingenio de darle alas a la poesía y permitirle volar.

Es una lástima que el mejor poeta de nuestro tiempo se encuentre encerrado en un uniforme de guardia de seguridad y sería una lástima que tú no compartieras tu talento con el mundo, no sería justo.