sábado, 18 de julio de 2009

Te sigo esperando.

Te observo. Habito entre las sombras, y desde ahí te observo. Ahora sé mas cosas sobre ti, tu edad, tu nombre, datos de tu vida, sin embargo eso no me dice nada de la persona que termino con mis días.

No me habían hecho esa pregunta con tanta insistencia...

Pero para responder, será necesario que entiendas las cosas, tal y como sucedieron.

La muerte de esta persona a la que haces mención fue un accidente, no era nuestra intención asesinarle, la situación se salió de control, fue algo que no hubiéramos querido hacer. Pero el tipo se resistía, tuvimos que matarle.

Sé que no es justificación, pero si fue la causa de que él este muerto y yo en la cárcel.

No, jamás nos volvimos a ver, a mi me detuvieron y ellos pudieron huir, o al menos no he sabido que los hayan detenido.

Se nos pago para darle un susto, no para matarlo.

Como le repito, yo no fui quien lo mató, yo solamente fui testigo. Si, si le robe, y varias cosas, pero no lo mate. Saben que fuimos tres personas, pero no sabrán por mí, quienes son los otros dos.


Si, lo vi mas de una vez, muy muerto, pero sé que era él. Lo sé por esos ojos que no dejaban de verme, sé que era él, por la forma en que me odiaba, por la forma en que me atormentaba. Estoy seguro de es él.

Así es, "es", sigue visitándome...


Ahora si no le molesta, el tiempo de visitas ha terminado, aprecio que venga a verme a prisión, pero aunque sea menor mi condena, jamás sabrán de mí quienes estuvieron ese día conmigo...

Con permiso...


Respeto tu orgullo, pero eso no cambia nada de lo que hiciste.

Ya no te tengo miedo, es mas, espero que vengas cada noche a atormentarme. Es lo justo, si ante los vivos estoy saldando mi condena, por que no habría de tener derecho a atormentarme aquel al que su muerte causa mi encierro.


Estar muerto es muy parecido a estar encerrado, y yo que tengo que vagar indefinidamente, no puedo hacer otra cosa que recordar mi vida. Pero sobretodo darme cuenta de que tantas cosas que dejé de hacer tienen un peso muy importante en este momento. El hecho de que mi vida haya terminado de manera inesperada no es razón para que no hubiera aprovechado el tiempo.

Esto, recordar a cada momento las cosas que dejé de hacer, es condena. Y la tuya, es tenerme aquí para atormentarte, hacerte participe de mi dolor.
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