miércoles, 12 de diciembre de 2007

Recuerdos.


Cada día nos trae cosas nuevas, sorpresas que pueden hacer la diferencia. Son esos pequeños detalles los que nos deben de importar.


Recuerdo que cuando era niño durante todo Diciembre en el árbol de Navidad mi hermana Mónica siempre nos dejaba un detalle a mi sobrina y a mí, detalle que iba desde un dulce hasta un pequeño juguete. Nada suponía más alegría que levantarme corriendo para ver que era lo que me iba a encontrar. Recuerdo con mucha alegría esos detalles, carritos con los que tanto jugué y a los que tantas veces choqué, pero nunca quise que les pasara nada; un pequeño robot que asemejaba un transformer, hago memoria y no puedo evocar otro juguete que me haya gustado tanto. Dulces que disfruté como el niño que era, sin presiones, sin pretensiones. El hecho de bajar corriendo las escaleras, sonriendo, empezando de la mejor manera posible mi día, con ganas.

Los juguetes no siempre estaban al alcance de la mano, muchas veces se encontraban escondidos. La mecánica era la siguiente: Mi sobrina y yo debíamos de colocar nuestra pequeña bota, en la cual se nos ponían nuestros regalitos, pero a veces no se dejaban en la bota, sino en el mismo árbol, escondidos. Estoy seguro de que muchas veces por olvido los regalitos no estaban temprano en la mañana y por más que buscáramos jamás los ubicaríamos, sin embargo al llegar de clases ahí estaría la recompensa a la paciencia y al trabajo de búsqueda, un nuevo detalle cada día. Cada día la ilusión de encontrar algo nuevo.

El tiempo ha pasado y ya no recibo esos detalles en el árbol de Navidad, ya no veo los detalles físicamente, pero aprendí a abrir bien los ojos, a estar atento, a ser capaz de darme cuenta de pequeños detalles que hacen la diferencia.

Ahora que he crecido y tan sólo tengo rasgos y semejanzas con ese niño que fui, busco aplicar la misma ilusión de la infancia, ya no sólo en Diciembre, sino todos los días, o al menos eso pretendo. Me levanto con una sonrisa y todos los días estoy atento, por que sé que tendré un regalo.

Es sólo cuestión de abrir bien los ojos, estar atentos, no dejar que los problemas encaminen nuestros días. Sé que esas sorpresas pueden parecer efímeras, pero son detalles que vale la pena ver, así que hay que estar atentos...
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