jueves, 17 de diciembre de 2009

Una carta...

Esta carta la escribí en la parte de atrás de una copia fotostatica de mi mano.



Es curioso como las cosas pueden ordenarse o desordenarse, más allá de lo inconcebible.

La mano de la imagen, no es la misma mano que ha escrito estas palabras, la imagen fue tomada el domingo, las palabras escritas el martes, y tú leerás estas líneas el miércoles 11 de marzo. Líneas que quedaran inmortalizadas, y durarán lo que haya de durar esta hoja. O acaso si sacamos una copia a la copia, tendremos otra mano, una que no existe y jamás podremos ver, tan irreal como la primera, por que es pasado.

Esta es una mano que ha viajado en el tiempo para expresar un sentimiento.

Las manos sirven para crear, pueden soportar, dar apoyo o alejarnos. Esta mano esta abierta, no esconde nada. Es sincera. Y estas palabras, fruto de esa mano, buscan expresar ese sentimiento. Que sepas que puedes leerme en tanto que te interesen las líneas. La mano abierta que esta dispuesta a ser tomada.

Esta historia que nos pertenece. Mi mano que ya no es la misma que acarició el pelo de mi madre, ni aquella que arrojó lodo al techo de mi casa, causando que mi hermano me castigara. No es ni siquiera esa mano que sujetó fuertemente el dedo índice de mi madre al nacer, buscando aferrarse a ese dedo por que era lo único que le daba seguridad en esa situación tan nueva, que es el ver la luz y comenzar a morir. No es la misma, pero una configura a la otra, es su prolongación.



Una mano solitaria que posa para ti, y que gusta de acariciar tu espalda. Esa misma mano que escribió estas palabras.

Una mano abierta que puede ser leída. Nos definimos por lo que hemos vivido. Tú no sabes a quienes he conocido. Por qué hago las bromas que hago. Ves al José de hoy, no has visto a mis amigos de antes, las bromas que hice con estas manos, las cosas que han escrito, todo eso ya no esta, y sin embargo puedes conocerlo, puedes leer estas líneas y ver lo que cada grieta quiere decir. De estas manos cansadas de decir adiós a todas aquellas cosas que no pudieron ser, pero abiertas para recibir todo lo bello que esta por venir. El tiempo es lo que me sucede y estas manos son testimonio de lo vivido.
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