martes, 13 de marzo de 2012

Elementos que faltan y a veces sobran.

Se le puede ver sentada en el columpio, no debe de tener más de seis años. Su vestido es rojo cereza, lleva una coleta hecha con un pequeño moño que resalta el dorado fulgor de su cabellera.
No se columpia y tiene la mirada baja. Sus pequeños pies, enfundados por unos zapatos blancos, juegan delicadamente con la tierra.
Conforme nos vamos acercando, vemos sus rojizas mejillas, y en cuanto percibe nuestra presencia voltea a vernos.
No son esos hermosos ojos verdes lo que nos llama la atención. Lo que nos sorprende es ver que en una de sus pequeñas manos sostiene a una muñeca, pero sin cabeza. En la otra mano sostiene la cabeza que falta y al mismo tiempo sobra.

"La niña, cansada de que la muñeca no hablara, le arrancó la cabeza."
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