viernes, 23 de mayo de 2008

Soñé que la nieve ardía.

Soñé que nos fundíamos en una mirada, que las palabras nos sobraban. Por un momento fuimos sólo uno, fundidos en un abrazo. Soñé que no era necesario buscarte, por que ya estabas en mí.
Por un momento el tiempo estaba suspendido, y describir un momento en donde no existe el tiempo es quizá imposible, pero en mi sueño la razón no existía, no había reglas tácitas que rompieran el encanto, por eso estabas ahí, estabas a mi lado, eramos uno otra vez. Y aquél día que te fuiste no existía, no era concebible.
Soñé que la nieve ardía, y su cálida llama iluminaba mi alma.
Soñé que la nieve ardía, soñé que estábamos juntos como algún día lo estuvimos...
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