martes, 10 de mayo de 2011

Día de las Madres

Jamás sabré lo que es dar vida a otro ser humano, quizá algún día sabré lo que es dar la vida por alguien más, pero lo que sí sé es admirar a aquellos que se entregan por los demás, los que dejan a un lado sus sueños con tal de que ese ser que aman nunca despierte.

Para bien o para mal a mí me tocó despertar, darme cuenta de que la muerte no es algo que sucede lejos o sólo a los malos, sino que es algo que llega de pronto, por mucho que se le anuncie.

Aprendí con ojos llorosos que mi madre no iba a poder cumplir esa promesa de estar siempre conmigo.

Aprendí que las cosas las debo de hacer por mí, no por nadie más, ni para nadie más. Y cada vez que dudo, recuerdo su mirar y sé que cada paso que uno da forja el camino, y es decisión propia si uno viaja por caminos tortuosos o por un bucólico sendero.

A veces se me pierde la mirada y por un segundo me olvido de mí. Quizás en ese momento es mi madre que, conectada a mi inconsciente, me aconseja. O quizá sea sólo que yo pienso en ella.

Un diez de mayo más, una herida que ha cerrado, pero que jamás se borrará. Y hoy, como siempre mientras pienso en ella le doy las gracias por todo.

Feliz día a todas las madres.

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