jueves, 4 de abril de 2013

De aquellas flores que no florecen.

Existieron historias maravillosas que se proyectaron en una mente,
pero jamás se ejecutaron. Historias increíbles que fueron concebidas
en una noche de insomnio y desaparecieron conforme los rayos del sol
iluminaron el cuarto de aquel que durante toda la noche fue dando
forma a una magnífica historia. Camino al trabajo dio las pinceladas
finales y logró una magnánima historia. Quizás por fortuna, nunca la
transcribió, los críticos no la hubieran recibido como se merecía y
los lectores la habrían mal interpretado.
Sólo nos queda el consuelo de que los mejores autores no escriben, se
llevan, junto con ellos, su obra a la penumbra. El consuelo de la
poesía, el consuelo de colgar nuestros destinos en las estrellas.

Quizás hoy fue concebida la novela mas hermosa y quizás jamás la
leeremos, ya que esa joven que posee la idea, se siente incapaz de
plasmar un sentimiento en papel.
Quizás sea justo, quizás no merecemos esa maravilla.

Quizás, aún no...
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