jueves, 13 de junio de 2013

De corazón a corazón.

El contexto lo es todo, ambos dicen temerle a la muerte, uno, sólo en casa, el otro, acostado en la cama de un hospital.
Y mientras mira por la ventana de ese cuarto, en un viejo hospital,imagina lo que dejó pendiente, y hace una lista de todo lo que hará en caso de que esa llama interna no se extinga. "Cuando la edad consuma mi pulso, no escribiré poesía en servilletas, o en hojas vivas, o en hojas muertas, o en boletos del metro, sino que tatuaré mi poesía en su espalda, con dedos cansados y una sonrisa atemporal, esa misma sonrisa que adornó mi rostro de niño. Esa que hoy es tan sólo una mueca que se asoma cuando el doctor me dice que no me preocupe, que es una operación sencilla, algo de rutina..."
Y conforme se esconde el sol recuerda momentos de su vida, la magia de la infancia y los juegos que tanto le hicieron reír, los problemas en que se metió en la adolescencia, y sonríe pensando que, aunque corta, ha tenido una buena vida, aprovechó las oportunidades que tuvo para sonreír, y sí acaso la vida se acaba, lo hará con una sonrisa.
Ese miedo a la muerte sigue latente, quizás mañana comprenda lo que es la vida,o quizás viva años más para seguir inventándose una historia.

Dedicado a aquellos que esperan hoy con incertidumbre que un doctor corte sus males, algo me recordó esa angustia que significa la espera de una operación. Suerte.

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