jueves, 12 de septiembre de 2013

Despertar.

Su mirada recorrió el cuarto, notó que una de las paredes reflejaba su imagen, se notó triste.
El pequeño cuarto de paredes blancas era iluminado por luz artificial, no pudo recordar la última vez qué había visto el sol. No pudo recordar la última vez que había sentido el viento acariciándole, recordándole que era parte de algo más grande y maravilloso que cuatro paredes. Observó a su reflejo tocarse la nariz, y sintió el alivio de rascarse. Recorrió el cuerpo que estaba frente a ella, la imagen que debía ser ella misma, pero que no podía ser, quien tenía éstas ideas era ella, no su reflejo. Entonces sus ojos miraron directamente los ojos de su otro yo, de su imitadora, o acaso era ella el reflejo de alguien más, se preguntó. Acaso soy yo quien aparece cuando alguien más se acerca, acaso estoy confinada a este cuarto para que "ella" pueda mirarse, así lo pensó, y la idea le causó desconcierto, quiso salir de allí, pero no había forma.

Mirando a su reflejo se dio cuenta de que era ella quien tenía estos pensamientos, así que su existir no dependía de esa otra que se rascaba la cabeza frente a ella. Se dio la vuelta y miró sus manos, no habían desaparecido, ella seguía ahí, se dio cuenta de que en verdad su existencia no dependía de alguien más.
Miró al techo y la lámpara la cegó por unos segundos, cuando la imagen fue clara de nuevo, se sorprendió al ver como la otra  también lloraba al darse cuenta que no podía salir de allí, se dio cuenta de que la otra, era su reflejo.

Del otro lado del cristal, biólogos especializados en la conducta de chimpancés, tomaban nota de las actividades de "Susy", chimpancé de tres años de edad que había nacido y crecido en cautiverio con el único fin de observar su conducta y así comprender los efectos psicológicos del aislamiento en mamíferos.
La doctora encargada de la investigación observó el momento justo en que una lágrima se formaba, pensó que era imposible además de improbable. No seamos tan severos con ella, eran otros tiempos y quizás por eso no fue capaz de darse cuenta que la pequeña chimpancé desarrolló conciencia de sí misma.

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