martes, 1 de enero de 2008

Un año más...





Comienza un año nuevo, nuevas cosas por vivir y por ver, sé que deberé estar atento a las señales, ser capaz de poder ver las oportunidades.


Hace ya tiempo que pienso en los que no están, en los que recuerdo cuando mi mirada se queda perdida y el tiempo pasa lento, y puedo evocar imágenes de aquellos que tanto quise, pero que ya no están. No sé si me vean desde algún lugar, o si acaso no hay nada más allá. Y si resulta que no hay nada más allá? Y si resulta que al morir el cuerpo se descompone y se incorpora a la tierra... Y qué si la vida no tiene sentido? Pues yo le daré sentido a la vida. Y qué si no hay un ser supremo que nos ame... Pues yo amaré a los que me corresponde y trataré de llevar una vida en paz.

No creo necesitar ninguna justificación metafísica para llevar mi vida. Tengo el deseo, que creo que ya es más que suficiente.

Aquellos que no están pueden sentirse orgullosos, por que se les dedica cada uno de los días de mi existir, las risas que me provoca la vida, busco que sean sonoras carcajadas, así mi mami, donde quiera que esté, pueda escuchar a su hijo reír. Si toco guitarra subo el volumen de mi amplificador, para que mi sobrino pueda corregir mi falta de destreza y se burle del ruido que hago, pero que pueda recordar con nostalgia como tocaba él. Si tengo oportunidad de caminar por un parque, me detengo a ver los árboles, veo los hormigueros, juego con las piedras, miro atento las copas de los árboles, para que ese niño que algún día fui, pueda ver a través de mis ojos lo que le encantaba admirar cuando estaba en el parque de su casa.

Últimamente he sentido un profundo deseo por una bicicleta, para andar horas deambulando por la ciudad, pensando y tratando de no sentirme triste por que mi mami ya no estaba...


Hay veces que me gustaría tener un amigo, poder platicar horas de cosas sin sentido o simplemente estar callado, si es que no hay nada que decir, o por si las palabras sobran... He querido sentirme apoyado, a través de una mirada, un gesto, o simplemente la presencia de ese amigo. Lamentablemente no es posible. Y aunque sé que puedo llevar la nostalgia al hombro sin necesidad de ayuda, hay veces que me gustaría abrir ese cajón donde guardo los miedos de la infancia, los anhelos de la juventud y la inquietud de estos días, mostrarle a alguien lo que soy, no ya para que me apoyen y me juren eterna lealtad, no, simplemente por que contar reconforta, recordar y platicar lo vivido a alguien, le da un significado especial.


Han pasado los años y sigo pensando en muchas cosas que de niño parecían simples ocurrencias. Hay deseos que tengo desde la pubertad...
Hay miedos nuevos, unos más vivos que otros, por otro lado están los miedos que me acompañan desde que tengo memoria, y sin embargo no recuerdo desde cuando tengo memoria...

En noches como esta recuerdo tantas cosas y río con nostalgia, aquellos viajes que hacíamos de niños, tantas risas, tanto que corrí, tanto que hice y tanto que jugué, y ahora sin embargo, parece que no fue suficiente, siento que me faltó tiempo. También pienso en aquello que me pone triste, los abrazos que di a aquellos que ya no están, y que sólo puedo tratar de recordar lo que era estar con ellos. Aquellas guerras de cosquillas con mi sobrino, cómo puede algo que fue tan gracioso, convertirse en algo tan pesado para la memoria. Lo recuerdo gustoso, pero no es divertido pensar que jamás reiremos como aquellos días.


Comienza un año nuevo, en el que habrá que forjar nuevos recuerdos, esos que dentro de unos años, me causen risas o suspiros llenos de nostalgia, y quién sabe... Tal vez para ese entonces tenga con quien platicar durante horas de lo que hoy es mi presente, y pueda escuchar lo que el/ella tenga que contar....
Publicar un comentario