viernes, 6 de enero de 2017

diario acontecer.

El verdugo llegó a casa cansado, había cortado veinte cabezas.

Abrazó a su hijo y lo cargó a pesar de que le dolían los brazos. Jugaron a la pelota hasta que el sol se cansó y los dejó en el patio de su casa, ellos se quedaron riendo una hora más, hasta que madre les pidió que se metieran, pues estaba haciendo frío.

Ellos entraron con alegría y vieron el pollo rostizado que madre había cocinado y comieron con emoción. Platicaron con la boca llena y se hicieron comentarios graciosos que a todos agradaron. Madre alentó al hijo a que le contara sobre las cosas que había hecho en la escuela y que hacía rato le había contado a ella.

Todo era felicidad, hasta que el niño se relamió el labio y le preguntó a su padre, ¿cómo te fue a ti en el trabajo, padre?

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