lunes, 9 de enero de 2017

Divagación.

Temprano en la mañana, en la madrugada, salió un camión, junto con muchos otros. Pasajeros lo abordaron con sueño, con ilusión, con miedo, con esperanza, con incertidumbre, con resignación, con alegría, con fe.

Algunos van a ver a su familia, algunos van a visitar a algún enfermo y rezan por tener tiempo, algunos comienzan un nuevo proyecto, algunos se van porque no les queda de otra, algunos se van porque los han corrido, algunos regresan, algunos huyen, algunos son llevados, algunos recordarán este día como el comienzo del resto de su historia, algunos sonríen al ver la ciudad quedarse atrás, algunos se emocionan por lo que viene, algunos se quedan pensativos con la mirada perdida en la ventanilla, algunos apenas se acomodan, comienzan a dormir, algunos no pueden conciliar el sueño, algunos escapan de viejos demonios, sin saber que los llevan con ellos, algunos van en busca de viejos amigos, algunos pretenden encontrar el amor de su vida, algunos tienen fe en que el nuevo lugar les dará trabajo y sustento, algunos sólo quieren escapar, algunos no pertenecen a éste plano, pero nadie se da cuenta, algunos sólo irán de fin de semana, algunos jamás volverán, algunos encontraran todo lo que buscan en este viaje, algunos sólo cambian de espacio, pero no de realidad.

Mientras dormías la realidad seguía su curso, otros seres que incluso no concibes como realidad, continuaron con su vida y tomaron decisiones, comieron, defecaron, respiraron, existieron, fueron. Seres que sin quererlo afectan nuestra realidad, el estornudo del viejo retrasará el camino de la señora que se ha hecho a un lado y por evadir al señor, ha cambiado su curso de forma mínima, causando que el joven con prisa que venía detrás de ella se tenga que frenar de forma abrupta, retrasándolo unos segundos,  causando ese retraso que no alcance a  abordar el vagón de metro y por tanto tendrá que esperar al siguiente y entonces se cruzará de frente con esa joven que ahora le sonríe, compartirán un café y a partir de ese momento la realidad se afecta de tal forma que los hilos de plata que nos sostienen a cada uno, vibran de tal forma que esa vibración llegará hasta ti y tendrás que esperar veinte minutos a que pase el micro y no los acostumbrados cinco minutos, y todo porque el joven chofer, encontró el amor de su vida gracias a un estornudo.

Somos motas de polvo que se entretienen flotando.
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