miércoles, 13 de junio de 2007

Javier Marías afirma, yo me pregunto, "Seré amado cuando falte?"



Si todos hemos de morir, por que es inevitable que en algún momento nuestra vida llegará a su fin, entonces tendremos que despedirnos, aún siendo ricos y poderosos, o humildes y felices, pero todos, sin excepción hemos de morir y recapacitar en aquellas cosas que se hicieron, o aquello que se dejó de hacer, tal vez con añoranza o tal vez con arrepentimiento. Lo que quiero decir es que sé que voy a morir, desconozco la fecha, pero quiero pensar que lo que he hecho tiene un peso, tiene un significado, para mí y para aquellos que me rodean. Quiero pensar que habrá algo que me permita ser recordado. No lo digo de manera pretensiosa, no apuesto a la posteridad, simplemente quiero convencerme de que mi estancia en este mundo ha servido para algo, el hecho de que yo haya estado aquí tuvo un significado.

Estas son cosas que jamás sabré, por que para poder confirmarlo, tendría que preguntar a cada una de las personas con las que he convivido, todos los que me han conocido, o conocieron al que fui en ese momento, y me pudieran aclarar que idea tienen de mí, proporcionarme toda esa información que desconozco, esos datos que son en su mayoría, lo que soy. Por que es la percepción que los demás tienen de nosotros lo que nos da forma, es ese conjunto lo que puede decir si somos una buena persona o no. Realmente es bastante contradictorio, no debemos de actuar por el qué dirán, ni por querer encajar, pero es nuestra actitud ante los demás, lo que forma el concepto de la persona que somos, que humor tenemos, como nos comportamos ante la presión, cómo somos trabajando, que tan buenos amigos somos, si aplica, que tipo de pareja somos, sí se nos pueden confiar secretos, sí acaso defraudamos o hacemos daño, que clase de hijos somos, sí sabemos agradecer un abrazo, sí tenemos la capacidad de hacer reír a los demás, sí nos damos tiempo para escuchar a quien sólo tiene para contar penas o sí acaso fuimos reservados y jamás nos revelamos y jamás podrán decir nada bueno de nosotros, o peor aún, quizá ni nos recuerden.

Creo que no hay que hacer nada por agradar, simplemente ser como uno es. No hacer las cosas buscando se nos agradezca, simplemente ayudar por que nos nace, por que esa es la mejor manera de hacer las cosas, sin buscar el beneficio personal, sin querer darse a notar.

En palabras de Javier Marías me preguntó, "¿Seré amado cuando falte?"
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