lunes, 23 de abril de 2012

Esos pequeños ojos curiosos.

Las conchas bailan despacio, al ritmo que marque la brisa.

La pequeña niña de las trenzas te mira atenta, detrás del brillo de esos ojos de aqua marina, que imitan el tono del cielo que les cubre.
La brisa recorre las dunas, se eleva con fuerza para después descender y pasearse entre tus piernas, tal como el niño travieso que se esconde de igual manera entre las piernas del padre, la brisa sigue su camino y baila con las conchas, las roza de forma juguetona, las hace bailar y ellas rien, ese es el sonido que escuchamos, sonido que hace muchos años maravilló a nuestros ancestros.

El sol que miras es el que yo rehúyo, no con miedo, sino como juego que tanto que divierte.

Una ola rompe con violencia a lo lejos, los ojos escondidos detrás de coloridas trenzas buscan la causa del estruendo, al igual que los tuyos.
Satisfecha la curiosidad, ambas miradas coinciden, las sonrisas son las que llegan a destiempo.

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