martes, 24 de abril de 2012

Imagenes oníricas.

Como sueles hacer en la vida, te metiste en mis sueños, sin aviso y sin mi consentimiento. Querías que fueramos a un fin de semana en no sé donde, "diversión garantizada" dijiste, mientras me guiñabas el ojo.

Todo ocurrió en una casa vieja, tan vieja que de niño cabé hoyos enterrando sueños, quizás en éste momento ya hayan brotado dos o tres.

Lalo, había hecho una fiesta y como siempre, al llegar cansado me sorprendió ver mi cama convertida en un sillón. Bebí un par de cervezas ideando la forma de sacar a aquellos que en mi cama bebían, cuando te vi sentada ahí, igual que siempre, y tan distinta. No sé por que mi inconsciente te dio ese peinado, pero te veías bien.

Caminaste hacia mí, me extendiste una cerveza y mientras alzabas la tuya me dijiste "salúd". Estuvimos en silencio un momento, por extraño que parezca yo no me preguntaba que hacías ahí, o quién te había llevado. Me sentí como la presa que sabe que será alcanzada y que es inutil correr, y que justo cuando las fauces del depredador están sobre él, cierra los ojos y respira despacio para sentír ese orgasmo que será su muerte.

"Salud"- fue la palabra que rompió el silencio y mi ensimismamiento. El protocolo se siguió cabalmente, "cómo has estado?, qué has hecho?, sigues trabando donde mismo?, tu hermana cómo está? Y todo lo que se le pregunta a aquella que alguna vez fue parte de tu vida, por el tiempo que haya sido.

A veces pienso que lo más sano para los dos hubiera sido que terminaramos mal, pero mi afán de "hacer las cosas bien", de "no cargar resentimientos" y todo eso, me obligó a platicar contigo, a perdonarte y hacerte mi amiga, o simple pseudo amiga, por que no confío en tí, esa es la verdad, quién podría, no solo traicionaste mi confianza, sino mi cariño.

"Diversión garantizada"- fue lo que dijiste cuando yo estaba a punto de decirte que no, me guiñaste el ojo y antes de que yo pudiera decir algo más, me quitaste la cerveza que estaba terminando y dijíste ir por otras, "me acuerdo que decías que el último charco sabe a pipí, siempre me río cuando me acuerdo..." Es verdad, siempre que bebíamos cerveza, al llegar a ese último trago, te decía que sabía a pipi, por que platicabamos lo suficiente para que se calentára y le diera mal sabor.

Me quedé pensando tu propuesta, pero como suele ocurrír en los sueños, la situación dio un giro inesperado, llegaron entrañables amigos, y compañeros de trabajo, viejos y nuevos y personas que seguramente todavía no conozco y la fiesta tuvo un tono más ameno, en ocasiones te acercabas a mí y me besabas y como siempre que apareces en mis sueños, mi inconsciente disfrutó la situación.

Cuando subí a mi habitación, aproveché que no había nadie ahi, quizás habían salido a comprar algo, no lo sé, pero estaba claro que volverían.

Cerré la puerta con fuerza, como si me hubieran seguido y de mi rapidez y habilidad dependiera el poder dormír o no en mi cama.
Fue el golpe de la puerta con unos cables que estaban conectados a una extensión lo que impedió que ésta cerrara, pero fue mi terquedad de cerrar como fuera, lo que los rompió, los conectores, no los cables. Resultaron ser los cables de un Playstation y los que jugaban se alteraron sobremanera. Yo tratando de arreglar los conectores, ellos gritando y pateando la puerta, exigían se solucionara el daño.

A esa parte del sueño no le dio mucha importancia mi inconsciente, o quizás yo hice las cosas de manera distinta a como éste las tenía planeadas, por que tiempo después estaba, otra vez contigo, en un viejo patio con otros dos viejos compañeros de trabajo, de ese mismo trabajo donde te conocí.

Fue un deambular sobre una especie de patín del diablo, hacer piruetas y reír como niños ante las ocurrencias que teníamos.

Lo último que vi antes de despertar fue tus ojos que me miraban atentos, esperando una respuesta. Quizás seguías esperando una afirmativa para ir a aquél lugar que ofreciste con tanto entusiasmo, me parece que a todos mis amigos que invitaste, aceptaron gustosos, sólo yo no había respondido.
Tus ojos mirándome con atención y yo sólo atiné decir, "luego nos vemos."

Quizás si nos veamos nuevamente en sueños, o quizá nos veremos en México. Es curioso como coincidimos, de forma ridícula, a veces creo que coincidimos por que tú así lo quieres, es decír que tu lo buscas, insistes en que los encuentros se den. No sé por que pero tengo esa sensación.

Quizás no nos volvamos a ver. No lo sé y no me atormenta. Lo que sí me resulta muy curioso, es el hecho de que me busques y me saludes siempre que andas cerca. Quizás esa sea tu buena costumbre, esa que quieres cambiar hacía mí.

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