jueves, 17 de mayo de 2012

La rutina de muchos.

México es de los paises más religiosos, y eso para mí, tiene mucho sentido.

Qué consuelo le queda a aquél que se levanta de madrugada para ir a trabajar nueve horas y ganar menos de un dolar diario, muchos trabajando en el comercio informal porque no hay empleos, dando una mordida para que no les haga nada el poli que no se da a respetar.
El consuelo es que aquellos que viajan en camionetas blindadas sin voltearlos a ver, se encuentren con el castigo del infierno, que ardan por la enternidad allá, aunque aquí se atiborren de comida mientras ellos sienten un vacio en el estomago.

Ya hay quienes se persignan antes de robar, deseando que la "virgencita" se de cuenta de que ellos lo hacen por necesidad.
Y así va girando el mundo, pocos, muy pocos no saben lo que es tener hambre o frio, aun menos pueden comprar lo que quieran cuando quieran, lo necesiten o no. Y mientras hay quienes mueren de hambre y sienten que el sueño los vence pero no quieren dormír, pues saben que quizás no despertaran, llenan una olla de piedras con agua y simulan hacer una sopa, los hijos no aguantan a que el caldo esté listo y se quedan dormidos, hoy dormirán con el estomago vacio, otra vez. Mañana, Dios dirá, se dicen.

Y esos que buscan hincharse de dinero, ahora  simulan necesitarnos, simulan hacernos caso, hay anuncios por todos lados, simulan vernos a los ojos, simulan enfocarse en tí y en mí, pero lo que hacen es mirar a un punto fijo, se toma la foto y si no convence, se repite y así se va realizando la ilusión de contacto. Con dialectica estudiada y tono suave nos duermen el oído, llegan a nuestro cerebro y lo merman con ideas de cambio, como la víbora que endulzó el oído de Eva y le hizo probar el fruto prohibido, degustar el néctar de la sabiduría, ese sabor que envuelve la lengua de forma deliciosa, pero después no se puede quitar, así el conocimiento atormenta, saber lo que sucede convierte la realidad en un doloroso tormento, ese fue nuestro castigo, no el andar desnudos. El castigo fue el saber, el conocimiento en una mente primitiva lo hace envidioso, prepotente y se crea la falsa ilusión de superioridad.

Creemos que usar cubiertos compensa la indiferencia.

Amaneció nublado, pero así se sienten muchos desde ya hace mucho tiempo, se preguntan cómo es que sus diez horas de trabajo diario no sirven para que su familia viva de forma decente. Les viene a la mente el balance de gastos y los ingresos y siempre salen mal parados, siempre con hambre esperando que sus hijos al menos alcancen un taco de frijoles, y el padre mientras puede lleva a su hijo a la escuela. Le acaricia el cabello mientras duerme, se entretienen sus dedos haciendo remolinos, y sus ojos viendolo dormír, le susurra, despacio, no quiere despertarlo, el mensaje es más bien para él, no para el hijo: "mientras haya algo de dinero y mientras yo tenga manos para trabajar, tú vas a ir a la escuela m'hijo...". El padre que se entrega de forma desinteresada, sufre y mucho, clara muestra es la lágrima que se seca de forma apresurada.

Ciudad de México en fecha cíclica, o hasta que despertemos nuestra consciencia.

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