domingo, 24 de agosto de 2014

A todos y a nadie en específico.

Te corre tinta por las venas y no la plasmas, entonces eres un egoísta intelectual, no compartes tus ideas, corrijo, no compartes tus maravillosas ideas, las dejas encerradas en el baúl de tu cráneo, junto con viejos recuerdos y privas al mundo de tus letras, de tus dibujos, de tu poesía, de tu narrativa, de tus albures, de tu ensayo, de tu perspectiva del mundo, de tí pues.

 

Quizás las próximas generaciones no tendrán nada bueno que platicar en la sobremesa de café simplemente porque tú no compartiste tus ideas.

 

Quizás no has escrito la mejor novela de nuestros tiempos porque te creíste cuando alguien dijo que no podías escribir, y ese poema que llevas años masticando con las muelas de la imaginación, que quizás sería el poema de la nueva generación, o tus dibujos tatuarían a los ojos hambrientos de algo nuevo, de algo novedoso, golpeándolos en la parte posterior del cerebro, liberándolos de aquello que bloqueaba el oxidado engranaje de la imaginación, permitiendo que ellos se atrevan a expresar aquello que llevan dentro y desencadenando una reacción en cadena de artistas que salen de sus guaridas y regalan su alma en cada obra y por tanto, un trozo de la alma colectiva es liberada, de aquello que algunos llaman Dios o dios, o Ego, o universo, o verdad o cómo sea que te hayan condicionado a nombrarlo, pero eso que todos percibimos en mayor o menor medida en nuestra vida.

 

Permite que la tinta baje hasta tus manos y se plasme, que se impregne en la realidad, permítele ser libre, y serás libre a cambio.

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