sábado, 23 de agosto de 2014

"¿Dónde chingados está?"

 

Cada segundo el universo implosiona y se vuelve a formar, pero hay unos pequeños duendes que son ajenos a éste proceso, y son ellos los que se encargan de reconstruir el mundo como lo conocemos, cada segundo.

Sales de bañarte todavía con esa canción sonando en tu cabeza, entras a tu cuarto dejando una estela de gotas, o quizás son migajas tan sólo, en caso de que alguien quiera seguirte. Te despojas de la toalla que cubría tu desnudez y ahí, en tu guarida te quedas desnudo, miras la ropa que dejaste sobre la cama y piensas que quizás esa playera no sea tan buena idea, así que vas al closet, buscas aquella playera que afirmas te hace ver tan bien, colgada no está, la buscas entre las otras playeras dobladas pero tampoco, podrías jurar que la viste ayer cuando buscabas tu desodorante, que tampoco encontraste ayer.
Te sumerges en la ropa sucia, asegurándote que no puede estar ahí, no hay manera. Repasas la ropa al devolverla al cesto, jeans sucios, playera, pero no la que buscas, camisa que tuviste que llevar al trabajo, que pinche fastidio, la correspondiente corbata, doble pinche fastidio, calcetines de licenciado, los mismos que te juraste en la prepa que nunca usarías, otra playera bien chingona, pero hiede, así que la descartas y no, la dichosa playera no está. Por no dejar, te asomas bajo la cama, esperando que hubiera caído por accidente, encuentras el dichoso desodorante y piensas, "ya para qué, ayer tuve que ir en chinga a comprar uno para no oler a perro mojado en la oficina..." y lo avientas a la cama, en el espacio que hay entre las sábanas/cobijas amontonadas, las almohadas y la ropa que pusiste ésta mañana, por un segundo piensas que quizás por eso se te pierden las cosas, pero no es momento de auto flagelarte, sigues buscando, en el librero, tanto por leer, en donde guardas las películas, tanto por ver, detrás de la tele, la caja idiota piensas y ríes al imaginar cómo te verás ahí echado viéndola.
Un último repaso a la gaveta de las playeras, ésta la de I love DF, los Bitles, Puto el que lo lea, pero no puedes encontrar esa playera negra con el logo del segundo álbum de tu banda favorita, banda que hace mucho no escuchas y disco que sólo has escuchado tres veces completito...

Miras el reloj que todo éste tiempo te ha mirado con su cara de enajenado desde tu buró, muestra 10:47, quedaste de llegar a las once.

Exhalas con fuerza, tratando de dejar salir la desesperación, la frustración y sobre todo el tedio de la rutina semanal que esperas romper hoy, cumples el ritual conocido por muchos, un rápido "chingue su madre" dicho con velocidad y el suficiente volumen para que sólo tú puedas oírlo, te pones la playera que habías escogido antes y sales a toda prisa de casa, piensas que el cabello tendrá que ser autosuficiente y secarse con el aire que sopla todos los días.

Te despides de quien alcance a oír tu "ya me voy!", sales de casa con clara idea de a dónde vas, pero sin saber qué va a pasar y sobre todo, cómo sucederá.

 

 

Jamás podrás saberlo, pero en tu cuarto, del fondo del closet salen dos pequeños seres, seres que llamaríamos duendes, por mera ignorancia humana y se puede ver como miran a un lado y al otro, buscando anonimato, uno mueve la mano en dirección del otro, en clara señal universal de "ven", ambos caminan hacía el mueble que llamas buró y en el espacio que hay entre éste y la cama, arrojan una playera negra, la que buscaste tanto, y es que éstos pequeños duendes reconstruyen el mundo cada segundo, ayer olvidaron tu desodorante y se les ocurrió arrojarlo bajo la cama, hoy es una playera y si quieres saber qué será mañana, sólo busca algo que necesites y sabrás qué fue lo que olvidaron poner de nuevo en su lugar.


Por eso no temas si alguna vez notas algo fuera de lugar, quizás no les dio tiempo de colocar todo de vuelta. Pero sólo queda la duda, cuando alguien te pregunte "dónde estabas", puede ser que te hayas ido por algo más que un segundo...

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