jueves, 1 de octubre de 2015

Mensaje.

Me dijo el cacharpo: "si grito,  es que ya me caí" y entonces me volteo a ver y continuó,  "entonces me agarras,  porfa". Los dos nos sujetabamos al marco de la puerta del microbus, mientras el regetón sonaba de forma estridente y los pasajeros del interior, también amontonados, iban resignados después de un día de trabajo, nosotros dos íbamos más cerca del asfalto y entonces me hizo esa petición. 

Tiene dos niños y afirma amarlos con toda su alma, por ellos daría la vida y se moriría si algo llegará a pasarles, eso dijo y con esas palabras, lo recuerdo bien,  pero recuerdo mejor el silencio que siguió a esas palabras y pude verlo con la mirada perdida en el asfalto mientras seguíamos avanzando despacio,  seguramente se preguntó qué sería de ellos si le pasara algo a él,  seguramente también sufrirían pero y después qué, quien trabajaría por y para ellos.  No dijo más,  quizás se dio cuenta de lo importante que uno puede llegar a ser para otros.

Antes de esa reflexión y de ese silencio,  también dijo que ese no era su jale,  "yo soy policía" e inmediatamente después aclaró "pero yo no robo", así estamos, la palabra policía ya lleva implícita la connotación negativa de extorsión,  corrupción y mentira.  Me dijo que prefiere aprovechar y ganarse unos pesos a estar en casa viendo la novela.

Cuando bajé se despidió con un apretón de manos y la verdad es que me cayó bien y es por eso que hoy que salí de casa y al ver un par de policías no pude evitar pensar si alguno de ellos no era él, para así saludarlo, pero la verdad es que no recuerdo su rostro, no me dio nombre y no tengo más datos, quizás nunca lo volveré a ver o quizás se cruzó en mi camino por una razón, para darme un mensaje o quizás yo no era el destinatario sino tú que lees y entonces mi función de mensajero ya está cumplida.

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