domingo, 11 de septiembre de 2011

Sigo sin entender.

Temprano en la mañana se preparo a salir con mamá. Era domingo, él sabía lo que eso significaba, irían al zoológico.

Tuvieron que tomar una combi al metro y de ahí moverse varias veces para llegar al zoológico, al llegar lo primero que hicieron fue pintarle la cara, después con mucho ingenio lo disfazaron. Le gustaba mucho que su mami también se pintara y jugara con él, iban de un lado a otro siempre sonriendo y corriendo de un lado a otro, cada cierto tiempo se sentaban a descansar, un jugo o unos cacahuates y otra vez a dar vueltas por aquí y por allá.
Cansado de jugar vio como pasaban otros niños con el rostro pintado y unas orejas de chango que los hacían ver muy graciosos.
El niño miro a su mami y le pregunto si podían ir a ver a los changuitos...
-Mi vida, no es que no quiera que vayamos, pero es que no tenemos que trabajar muy duro para sacar unas cuantas monedas y de ahi comer... Pero te prometo que voy a trabajar mucho para poderte traer y hasta un algodón te voy a comprar...

Mami se limpió una lagrima, y el niño le ayudo a retirar la que corría por la mejilla, le dio un beso lleno de ternura y dijo...
-Corre mami, ya se puso el alto otra vez...

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