martes, 20 de diciembre de 2011

Memorias oníricas capturadas en el Acapulco de mi inconciente.

El sueño transcurrió en un viejo hotel.
Me dio la sensación de estar en Acapulco, pero no estoy seguro.
Había un restaurante, mariscos y micheladas principalmente, mucha gente y mucha más confusión, al parecer era un viaje con amigos, pero no conocía a nadie, al menos aún no, pero ellos me hablaban con confianza y disfrutaban mi compañía, ellas disfrutaban de platicar conmigo, o al menos eso dijo una.

Estaba en una playa tomando fotos, después me diste tu cámara para tomarlas yo, dijiste que te gustaban mis fotos, sólo pude reír.

Había unos niños jugando con olas que llegaban a la calle, se lanzaban en clavados y era una cuestión de sincronía, por que de no hacerlo bien, no harían contacto con el agua, sino con el pavimento.

Bajamos a tomar más fotos, un pasillo largo, lo que supondría el paso del hotel hacia la playa, unas mariposas, muchas, aunque mejor dicho no todas eran mariposas, también había de las negras grandes algunos les llaman palomas, y para muchos son aviso de muerte.

Estando en la playa quise tomarle fotos al agua en la ncoche, buen efecto luminoso conseguido con el flash y la poca luz de luna. Teniendo conciencia de que era de noche, pero con una iluminación de una mañana nublada de enero, o al menos eso sentí.

Alguien me agradeció la idea de tomar esas fotos en ese momento mientras tú hablabas por teléfono y me vigilabas, yo siempre con tu cámara intentando capturar la realidad, o la que mi inconciente proyectaba como realidad, y ahora que lo pienso, hay diferencia?

Eso y más soñé. Pero transcribo lo que recuerdo, y de manera resumida. Lo que no sé es como interpretar los símbolos que hay. Esos amigos que no conozco, pero que me mostraban tanto afecto y tu presencia me inquietan, porque de lo poco que sabía en el sueño, si estoy seguro que el viaje no era contigo, es decir, eras un elemento secundario, que pasó a primer plano y un objeto tuyo, la cámara, siempre estuvo conmigo, y es curioso que fuera tu cámara, un instrumento para capturar la realidad, plasmar lo vivído en una imagen y aun cuando consiguiera fotos maravillosas no serían para recordarlas o atesorarlas yo, te las habrías de llevar junto con la cámara. Y a pesar de que tenía conciencia de eso, busqué lograr buenas imagines, al menos recuerdo que con las mariposas me dediqué a buscar la mejor forma de captarlas, y ambos disfrutamos la revisión de imágenes. Entonces llegó alguien, conocido tuyo seguramente, y con una vara abría las alas de las mariposas para fotografiarlas, después me miró burlonamente y se quedó platicando contigo. Yo les soplaba para lograr que abrieran las alas, a lo que ellas mostraban sus colores generosas.
Ahora que lo pienso puedo decir que mi esfuerzo por captar buenas imagenes con tu cámara es una analogía de que la cámara eres tú, tu memoria per se, y yo buscaba captar buenas imagines para que tú las pudieras recordar y tener contigo, no me preocupa que yo no conserve las imagenes, tengo aún el recuerdo, y siento que vale más esforzarse por dejar un buen recuerdo en la memoria colectiva, y de ahí la gratitud de los amigos del sueño, no tiene sentido querer las cosas ezclusivas para uno, o para los propios.
Como aquella sonrisa que me dieron los niños al jugar con ellos, más de uno de los comensales del restaurante dijo: "es increíble como puede perder el tiempo la gente con esos mocosos..." Ni siquiera en sueños me puedo librar de esos rumores y sentimientos vacios de terceras personas.

Un sueño en que no me preocupó el que no estuvieramos juntos, así es esto, a veces se puede, a veces no, pero cuando estuvimos juntos reímos como niños, como viejos amigos. Y cuando platicabas con tu amigo me hice a un lado a seguir disfrutando la playa. Muchas veces sucede esto, los amigos deben saber hacerse un lado, pero estar cerca cuando los llegas a necesitar.

La brisa nocturna, la poca luz del ambiente reflejada en ese cuerpo de agua con un poco de sal, como las lagrimas, yo sentado jugando con la arena y tú en una piedra sentada hablando por teléfono, no dejabas de verme fijamente, como si me describieras y necesitaras poner atención a todos los detalles para irlos enumerando a tu interlocutor, o como si acaso estuvieras a punto de tomar una decisión y me afectara a mí, o de mí dependiera, quizá no directamente, pero si de mis virtudes y defectos. Miré tus ojos y sonreí, siempre tienen ese efecto.
Qué estarías diciendo, con quién hablarías, en verdad hablabas de mí, no lo sé, esa parte del sueño no me toca interpretarla, lo único que sé es que si quieres hablar conmigo, ya sabes donde encontrarme, del lado de los buenos.




TwitThis

Published with Blogger-droid v1.5.8
Publicar un comentario