sábado, 30 de abril de 2016

Adiós amigo.

Corrieron cuanto pudieron, uno siempre detrás del otro. Corrieron felices,  como sólo se les ha visto correr a los cachorros. Uno pensaría que se cansarían rápido, pero la alegría da energía para rato.

Cuando se tropezó mamá dudó en ir a levantarlo pero decidió esperar a ver qué hacía. Y entonces se dio cuenta que el nudo no era tan resistente. El hilo que unía al niño con el globo, al globo con el niño,  se rompió. Y el pequeño sorprendido lo vio alejarse despacito, bailando al vaivén del viento, como si sorteara invisibles obstáculos,  mamá estaba lista para secar lágrimas, pero entonces vio como su hijo se puso de pie y con el porte de un campeón, erguido y eterno lo vio decirle adiós a su globo, con el respeto que sólo se ve en algunos animales que saben que jamás volverán a ver a sus amos,  con lealtad.

El globo se despidió bailando mientras el niño corrió hacia su madre para pedirle que le dijera adiós.

Madre secó lágrimas que emocionadas salieron a ver qué sucedía, una a una las recibió con el amor de madre, mientras su hijo la veía y le preguntaba intrigado,  "¿por qué lloras mami?", madre le dice que no es nada y es que ella cree que es difícil hablarle a un niño acerca del respeto,  siendo que él a sus cuatro años le ha dado una lección.

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