viernes, 20 de mayo de 2016




Poco a poco nos van llevando al sendero en que todos seamos lo mismo, perder la esencia, por eso ya no hay hi5 ni myspace, porque eran hasta cierto punto personalizables, ahora todo es esencialmente lo mismo, azul con blanco y dar me gusta y seguir hacia abajo hasta volver al comienzo y otra vez darle me gusta a lo mismo del mes pasado pero en diferente contexto.

Pobres de los que pretenden pensar diferente pues los atacan de antisociales o de raros, si no tienes presencia en facebook no existes, tu impacto en el mundo se mide en el número de seguidores y retuits conseguidos en el mes.

La individualidad es algo que poco a poco vamos menospreciando y lo alarmante es que nadie parece darse cuenta, será el día en que todos nos llamaremos brayan o britanny, será el día en que todos trabajemos para una compañía que le pertenece a Disney o a algún otro gran conglomerado de empresas que controla lo que vemos y lo que comemos y lo que pensamos, y sin darnos cuenta seremos parte del veneno que tanto criticamos y al que le damos retuit.

Nos repiten la música que quieren que oigamos, leer ya es una tontería, si tienes el mundo en la palma de tu mano, para qué quieres un libro, eso dicen, pero el mundo en la palma de la mano se limita a facebook y sus regurgitación de sandeces, todas las mismas y sin embargo en imagenes en tonos sepias para que se vean bien en instagram, algunos contestatarios se la pasan en twitter, pero el resultado es el mismo, en el mundo real no hay ningún santo que pueda combatir a los monstruos del senado, o un chapulín colorado que golpee con su chipote chillón a la corrupción, somos todos una gran fuerza que está dormida y por sobre la cual transitan impunemente aquel 1% que tiene lo que a nosotros tanto nos costó conseguir.

Nos dan la ilusión de elección, nos dan de comer migajas y nos explotan por unos centavos y somos felices, mientras tengamos la efímera tranquilidad de tener un lugar donde dormir, no nos preocupa que el diablo use al mundo de papel de baño.


Un día de estos ya no tendremos nada porque luchar, porque nos habremos creído el concepto de vida que nos tienen listo, ese día seremos todos lo mismo, comiendo alimentos que nos envenenan, comprando medicamento que nos mantiene medio vivo, corriendo de casa al trabajo y del trabajo a la casa, para el fin de semana comprar lo que debemos comprar, fumar y beber y consumir y consumirnos mientras aportamos nada, mientras nos convertimos en un efímero ente que come, caga y consume, para ser desechado por el sistema a los sesenta pues ya no es productivo y dejarlo en deuda para que la próxima generación intente liquidarla y al no ser capaz, sufrir una nueva crisis y aferrarse a las pocas cosas materiales que le quedan mientras su alma se cae a pedazos. 



Algunos valientes salen a las calles y levantan la voz, mientras otros les tocan el claxon con la mano que detiene el café de starbucks y les exigen conseguir trabajo. 

Si existe dios seguramente nos preguntará con la cara seria, qué hiciste para mejorar el mundo, yo al menos quiero poder verlo a los ojos y decirle sin temor a represalias, hice lo que pude.




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