lunes, 27 de junio de 2016

De princesas y dragones.

Cuando el caballero llegó al castillo, fue el dragón quien creyó ser rescatado.

La princesa decidió asesinar al dragón, para así ser libre.

No soportó ser libre, así que cada noche la princesa se escapaba al castillo abandonado, lloraba toda la noche sobre la tumba de ese pobre dragón.

El príncipe comprendió que el dragón no tenía a la princesa encerrada, era el único guardián que podía evitar que escapara.

El dragón se dio cuenta de dos cosas, que amaba a la princesa y que nunca podrían estar juntos.

La princesa se cansó de esperar y se descubrió vieja y arrugada y sólo entonces se atrevió a platicar con el dragón, pero no había tal. Nunca lo hubo.

Después de mucha insistencia del caballero la princesa se atrevió a mostrar su sonrisa torcida y él sintió como se le enderezaba el corazón.

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