jueves, 26 de enero de 2012

He venido para ser testigo, no partícipe...

En verdad no me sorprendió verte, lo que me sorprendió fue verte tan acabado. Uno pensaría que muerto se dejaría de sufrir, pero no, por lo que ahora me dices parece que es cuando mas se sufre.

La primera vez que te vi fue por casualidad y realmente no dí crédito a mis ojos, fue la segunda ocasión en que me dí cuenta que esto era serio.

Sabes que me gusta escribir y solamente en ese momento quiero estar completamente solo, si no, pues no puedo hacer nada, y así sólo, te me dejaste ver, triste, pesado, sin animo, muy distinto a aquel que fuiste. Fue solamente un momento el que me miraste desde el resquicio de la puerta, callado, impasible, serio, con ese aire de boxeador derrotado. Te fuiste sin hacer ni decir nada, solamente te desvaneciste, al principio pensé que venías a hacerme saber que te molestaba el hecho de que leyera tu diario, el entrometerme en tu vida cuando no estas para confirmar o desmentir lo que se dice de ti.

Fueron varias las visitas en las que solamente te dejaste ver, no se si por miedo no hablabas, aunque que miedo puede tener un muerto...

Si hubiera sabido que esos tres jóvenes me iban a matar, hubiera puesto mas atención a los detalles...

Quiero que sepas que he respetado la promesa que te hice, nadie sabe que te he visto, nadie sabe que hablo contigo, he respetado lo que te prometí, he cumplido mi palabra, y me da gusto que tu sigas viniendo. Me da gusto tener alguien con quien hablar, alguien que me acompañe en esta soledad, ahora me cuesta mucho escribir, las palabras no fluyen y cuando eso pasa, lo peor que se puede hacer es forzarlas.

Así, sentado con la mirada perdida en la chimenea, he pasado toda la tarde, he perdido el apetito, no me entusiasma nada, lo único que me agrada es tu visita, el poder recordar mi vida, tener alguien que me escuche. Sólo el saberme escuchado me da fuerzas para hablar. Tu crees que no me he dado cuenta de lo que sucede, pero ahora lo entiendo muy bien, has venido por mí, sabías que iba a morir, y te has adelantado, has querido disfrutar este momento, no te culpo, desde ese día en que yo te mate a ti he esperado este día, han pasado muchos años, te sorprendiste cuando te reconocí, pero solamente he visto a una persona morir, solamente he visto esa mirada una vez en mi vida. Estoy seguro de que desde tu primer visita tu fin era atormentarme, pero tu naturaleza lo impidió...

Lo único que realmente quiero es ser testigo de tu muerte, no más, no he venido a juzgarte o a llevarte al mas allá, solamente quiero ser testigo de ese momento tuyo definitivo.

Sabes, nuestra intención no era matarte, pero no nos dejaste otra opción. Generalmente aquel que tiene una pistola frente a él es mas cauto, sin embargo tu quisiste responder a la agresión. Muy mal. Aunque quien sabe, tal vez así era como debía ser...

Sabes que no había otra opción, ese era nuestro destino, nos guste o no. El que yo muriera para ser testigo de tu muerte, sólo así podía ser...
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