viernes, 6 de enero de 2012

Ficción manchada con un poco de realidad.

"No desdeñes nunca las ideas imaginativas. A ellas se llega sólo después de mucho pensamiento, de mucha reflexión y mucho estudio, y de notable atrevimiento."


Me contó que una vez entró a una Mega Comercial Mexicana, compró una coca y pan dulce, el señor tenía aspecto de persona humilde, se fue a sentar a un sofá que había en exhibición, y se acomodó para descansar un rato, como en el sillón toda la gente lo veía feo, decidió sentarse entre un ropero y la exhibición de línea blanca, porque ahí no le daba ninguna luz en los ojos.

Cuando despertó ya habían apagado las luces, pensó que estaba solo, así que para no meterse en problemas se sentó en el sillón a comer su pan y disfrutar su coca.

Cuando lo vieron los guardias de seguridad lo primero que dijo fue “Aquí está mi ticket!”. Pasó la noche con los veladores y con los pulidores, no quiso decirme que platicaron, porque le hicieron saber que en el horario nocturno hay un código, que quizá se copió de algún slogan, pero quizás es más antiguo que ese, y dice: “lo que pasa en la noche se queda en la noche.”


El que aquí escribe trabajó un año como guardia de seguridad, y si bien el relato tiene tintes de ficción, está basado en una realidad. Determinar cuál es cuál, le corresponde al lector.






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