domingo, 8 de enero de 2012

En mi sueño fueron juzgados.

Hay sueños que por su peso, simbolísmo o por su significado personal, son difíciles de olvidar, aún cuando se hayan soñado de niños, hace ya mucho tiempo.

Originalmente fuimos al cementerio a visitar a mi abuelita, pero estando ahí, presencié el juicio final...
Aparentemente era un Domingo, ya que había demasiada gente para una visita entre semana a un cementerio. No hacía mucho mi abuela había fallecido.
No recuerdo mucho las lápidas, o las personas ahí reunidas, lo que recuerdo es el miedo que sentí.
Recuerdo mucho color, matices verdes, y anaranjados, demasiadas flores, todas sin olor.
En algún momento me separé de mi hermana y de mi madre, cosa que no me alarmó, ya que siempre me separaba de ellas, mientras deambulaba por el cementerio, gradualmente se iba perdiendo el color, de matices coloridos se pasó a un espectro de grises. La gente sentía el cambio, se sentía el nerviosísmo.
Poco a poco los visitantes fueron dominados por los nervios, todos corrían, nadie sabía por qué.

La tierra comenzó a moverse, primero una vibración casí imperceptible, después la tierra se agitó con violencia.

La gente corría, cada vez mas eufórica, sentí la necesidad de esconderme. No sé por qué, pero decidí esconderme dentro de una vieja cesta de mimbre. El ruido que comenzó como un murmullo, pronto se convirtió en algo ensordecedor. La tierra se movía, la gente gritaba, podía presentír como corrían de un lado a otro sin saber que hacer, mientras estaba metido en la vieja cesta. Levanté la tapa para ver un poco. Y mientras la gente corría de un lado al otro, el suelo se abrió, enormes grietas zurcaban el suelo, la gente caía, todos gritaban, otros paralizados por el miedo lloraban hincados, y movían la cabeza, negando lo que sucedía, lo que no podían comprender.
Del fondo del suelo se proyectaba una luz rojíza, imaginé que sería la lava del fondo de la tierra, pero eran llamas.
Similar al terremoto ocurrido en la tierra, en el cielo se formaron enormes nubes negras, truenos que salían de las tumbas para impactarse con violencia en las nubes, jamás en mi vida he visto, ni siquiera en películas de terror, lo que vi en ese sueño, y hoy, muchos años después siento miedo de recordarlo, y algunas veces al estarme quedando dormido, deseo con todo mi ser, que ese sueño no se repíta.

Después de que tronara el cielo, las nubes se separaron y descendió un poderoso haz de luz, la misma luz formó una escalera que posaba majestuosa en el suelo del cementerio, en esa tierra que algún día fue sagrada. De un lado la escalera, del otro la enorme grieta en la tierra que llevaba hasta sus entrañas.

La gente se formaba esperando ser juzgada. Y fue entonces que los muertos salieron de sus tumbas. Primero salían las manos, se abrían paso poco a poco, hasta lograr salír de la tierra en la que se les había prometido descanso eterno. Salían con urgencia a ser juzgados.

Incluso vi a mi Abuelita salír de su tumba, nada me ha impactado tanto.

Sabía que no podía quedarme mucho tiempo ahí escondido, así que después de mucho tiempo de reunír el valor necesario, aventé la tapa del cesto y cuando me disponía a salír, un ángel, o lo que era la representación de un ser con alas de fuego, espada de algo que reconocí como plata, alto, más alto que cualquier persona que yo haya conocido jamás, y con mirada penetrante, me dijo, "tú quedate ahí, aún no es tu momento."

Me despertó el miedo, y no pude dormír bien por mucho tiempo, siempre con el miedo de regresar y que esta vez si fuera mi momento.
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