miércoles, 27 de julio de 2016

cicatrices

en cada una de las cicatrices que adorna mi piel, puedo ver a la maestra que es

en mi mano derecha veo la consecuencia de mi ira mal canalizada, mi puño golpeó una ventana que, para mi sorpresa, se defendió y me demostró el dolor que puedo causar y mi sangre corrió tibia por mi brazo, lamiéndo mi antebrazo y refugiándose en mi codo, para de ahí caer al suelo.  comprendí el daño que puede infligir un puño lleno de ira

en mi mano izquierda, justo donde nace el tronco del roble que es mi dedo meñique, hay una cicatriz que causó mi imprudencia y una hoja afilada de exacto, quería retirar el pegamento kola loka de un cubo rubik, para así pasar la tarde, pero resultó que el sudor y la impaciencia no son buenos combinados, solo sentí el ardor que causó la cuchilla al penetrar mi piel y fue la sangre que corría emocionada ante la libertad lo que justificó el miedo que sentía, al ver que la sangre no tenía intenciones de quedarse dentro de mi piel, quería descubrir el mundo.  aprendí a tener cuidado con lo que hacen mis manos, aprendí que si bien pueden crear, también pueden destruir y causar mucho daño.  se requirieron tres puntadas para contener la curiosidad de mi esencia

mis rodillas están adornadas por muchas cicatrices, clara señal de que he tropezado, pero puedo decir con orgullo que no me quedé lamiéndo mis heridas para saborear mi derrota, aprendí a levantarme y a seguir andando

mi espalda la adorna una cicatriz hermosa, es la que más me ha enseñado y la que más me ha dolido, aprendí el valor de la prudencia, a no dar nada por sentado y que para volar hay que aprender a arrastrarse, cosa que las mariposas saben tan bien

mi ombligo, la cicatriz que me ha acompañado toda mi vida, es la cicatriz que más me cuesta comprender, pues soy yo mismo, es testimonio de haber pertenecido a un cuerpo que me dio vida y sustento durante meses y que quizás me nutrió con algo más, quizás esa madre me cubrió con su cuerpo ante los golpes propinados por alcohol y furia y a pesar de que sabía que no me iba a ver crecer, me protegió como sólo las madres saben, con su vida misma.
hay tantas cosas que desconozco de esa herida y que son el trasfondo de lo que soy

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